Anuradhapura

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Después de pasar la noche en el Gomez Place de Negombo, donde habíamos decidido dormir tras el vuelo desde España, fuimos a recoger al que sería nuestro compañero de viaje para las siguientes 3 semanas, el tuk tuk que nos llevaría por toda Sri Lanka.

Tras el pertinente papeleo y unas clases prácticas, regresamos al hotel, donde recogimos nuestro equipaje y pusimos rumbo al primer destino, que era Anuradhapura. Más de 4 horas de camino, para un trayecto de poco más de 150 kilómetros, pero es que el límite de velocidad es de apenas 40 kms/hora. Los coches tampoco es que puedan ir mucho más rápido, así que la diferencia de tiempo no es muy grande. Nos sorprendió gratamente el buen estado de la mayoría de las carreteras que recorrimos, en las que en muchas ocasiones, no había nada de tráfico.

¿Cómo llegar a Anuradhapura?

Hay varias posibilidades para llegar hasta esta ciudad.

En tren, es posible llegar todos los días desde Colombo en unas 4 horas. Para consultar horarios, en Sri Lankan Railways.

En bus, Colombo está a tres horas (Avro Travels), en microbús de 8 plazas compartida (Stef Lanka tours, Ceylon Roots ), en unas 4 horas y media. Para consultar opciones 12Go.asia.

Polonnaruwa y Kandy a tres de coche y Dambula apenas a una hora ( 12Go.asia)

Desde Negombo no hay bus directo, así que tendréis que ir hasta Colombo y cogerlo allí o, coger un primer bus hacia Kurunegala  ( dos horas y media, unas 120 rupias ), y allí coger otro bus hasta Anuradhapura (unas dos horas). Son buses bastante destartalados en general y muy poco cómodos, que además van parando para recoger o dejar gente en cualquier sitio, por lo que los viajes se pueden hacer muy pesados, Eso si, son muy baratos.

Otra opción, es tener vuestro propio coche con conductor o, como en nuestro caso, un tuk tuk, con el que llegamos desde Negombo, en algo más de 4 horas.

También se puede llegar en avión desde la capital, en apenas media hora o incluso en taxi.

Como veis, hay opciones para todos los bolsillos

Una vez que llegamos, nos alojamos en el Ceylan Lodge, que habíamos reservado a través de booking.

La primera visita que hicimos esa misma tarde, fue al Templo Isurumuniya, del que se dice que es el primer templo budista del país, construido en el s III a.c, para albergar a 500 jóvenes de casta alta que se habían ordenado.

Conectado al templo hay una cueva con un acantilado encima, en el que se construyó posteriormente una dagoba.

En la entrada, hay una roca a ambos lados de una grieta y que parece surgir de un estanque. Justo encima del nivel del agua, hay tallas de elefantes.

Otra talla cercana es la que muestra a un hombre con una cabeza de caballo detrás. Se cree que es Parjanya, el Dios de la lluvia. Otras tallas famosas son las de «los amantes de Isurumuniya» y la de la Familia Real.

Al estar fuera del complejo de Anuradhapura, hay que comprar otra entrada, que cuesta 200 rupias. Es conveniente llevar calcetines, puesto que hay que descalzarse y, dependiendo de la hora del día a la que se haga la visita, la temperatura del suelo puede ser elevada.

No estuvimos mucho aquí porque el tiempo estaba bastante desagradable y comenzó a llover. Regresamos a nuestro hotel y, después de una ducha, nos fuimos a dar un paseo por los alrededores, intentando encontrar algún local dónde poder cenar, cosa que nos fue imposible. No había ninguno por más que mirásemos y preguntáramos. Todo el mundo nos remitía a nuestro propio alojamiento, que debía tener un restaurante bastante decente y que fue donde terminamos cenando las dos noches de nuestra estancia.

El día siguiente tocaba conocer el motivo principal de estar allí, las ruinas de la antigua ciudad, que se encuentran esparcidas alrededor de Anuradhapura en un área protegida de 40 km2. Declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1982, son uno de los yacimientos arqueológicos más grandes del mundo. Fundada en el s IV a.c., esta ciudad fue la capital del reino de Anuradhapura hasta el comienzo del s IX. Es una de las ciudades del triángulo cultural de Sri Lanka, junto a Sigiriya y Polonnaruwa.

El complejo es tan amplio que nosotros contratamos un guía para ir a tiro limpio y no perder tiempo. Íbamos con nuestro tuk tuk según nos iba indicando y explicando.

Después de visitarla, podemos decir que es de los sitios más espectaculares del país. La ciudad se construyó alrededor del Sri Maha Bodhi, que según dicen, es un esqueje del árbol Bodhi que creció en la ciudad india de Bodh Gaya, y bajo cuyas ramas Buda alcanzó el Nirvana. Debido a este árbol, la ciudad es sagrada para los budistas. Es el árbol plantado por el hombre, más antiguo del mundo y ha sido permanentemente custodiado desde hace más de 2000 años, incluso durante las invasiones indias. Una representación importante del momento Nirvana es el Buda Samadhi.

Una de las construcciones que más nos impactaron fue la Dagoba de Ruwanwelisaya, que con sus 55metros de altura y 200 de circunferencia, simplemente te deja sin palabras. Construida en el 140 a.c. es de las más antiguas y altas del mundo. Permaneció en ruinas hasta el s XIX, en el que los monjes de los alrededores decidieron restaurarla. En su origen, debió de ser bastante más alta.

Otra estupa más pequeña, pero no menos importante, es la de Thuparamaya, que es la primera construida en Sri Lanka después de la introducción del budismo y donde se consagró la clavícula derecha de Buda. Con forma de campana y del s III a.c, fue destruida en varias ocasiones. Su aspecto original data de la última reconstrucción, en 1842, que le ha dado una altura de 18 m.

Aún nos quedaba de conocer otra impresionante estupa, Jetavanaramaya, fácilmente reconocible por su construcción en ladrillos color ocre. Del siglo III d.c., con 122 metros de altura, es una de las más altas del mundo (en su momento lo fue), siendo en la antigüedad el tercer edificio mas alto, solo superado por las 2 pirámides mayores de Giza. Lo que sí que es, es la más voluminosa de todas. Su importancia radica en que representa las tensiones entre las sectas Theravada y Mahayana de los monjes budistas. Se dice que la reliquia consagrada de la estupa es una faja o un trozo de cinturón usado por Buda. Después de caer en el olvido, permaneció oculta entre la maleza de la selva.

Prosiguiendo con la ruta encontramos, entre árboles y jardines, Kuttam Pokuna o Twin Baths, que son dos estanques, de diferente tamaño, separados por un jardín paisajístico. Decorados con tallas habituales de la arquitectura cingalesa, tienen un tramo de escaleras que conducen al agua.

La visita nos estaba encantando, pero hacía un tremendo calor, así que decidimos darnos un respiro y parar a tomar algo en alguno de los puestecitos que hay por las ruinas.

Continuamos disfrutando de la visita, encontrándonos cada poco con preciosidades como éstas.

Esta piedra lunar estaba a la entrada de las ruinas del Palacio de Masahena.

De vez en cuando descansábamos bajo alguna sombra.

Con mucha pena, y tras varias horas, dimos por concluida la visita a este sitio tan espectacular. Totalmente recomendable.

Información práctica

Horario: de 7:00 a 17:30

Precio:25 USD o 3800 rupias. Parte de las ruinas se pueden ver sin necesidad de entrada, pero ya que habéis recorrido medio mundo para llegar hasta aquí, nos parece un gasto asumible y recomendable el poder ver las ruinas mayores. La entrada es válida para un solo día.

Dada la magnitud del complejo, es recomendable alquilar una bicicleta o un tuk tuk, en el caso de que vayaís sin él. En nuestro caso, contratamos un guía y con nuestro tuk tuk, las recorrimos.

Recordad no hacer fotos dando la espalda a las imágenes de Buda.

Vestimenta adecuada: Tanto hombres como mujeres deben llevar rodillas y hombros cubiertos. Muchos locales usan ropa blanca, así que si tenéis algo de ese color, no está de más ponérsela (de eso no teníamos ni idea cuando fuimos). El calzado debe ser fácil de poner y quitar, ya que los descalzareis en muuuuchas ocasiones a lo largo de la visita. Si usáis calcetines, mejor.

Cuidado con tus pertenencias si hay monos cerca, pues son muy amigos de lo ajeno, sobre todo cuando huelen comida

El calor puede ser bastante asfixiante, así que aseguraos de beber agua cada poco. Si no la traéis, es posible comprar dentro del recinto en alguno de los puestos.

Por la tarde, decidimos acercarnos hasta Mihintale, un pico montañoso que es lugar de peregrinación y donde hay varios monumentos religiosos. Es un pico montañoso, apenas a 10 kms de la ciudad, que los ceilandeses creen que fue el lugar donde el monje budista Mahinda se reunió con el rey Devanampiyatissa, dando lugar a la introducción del budismo en el país. Desde tiempos antiguos, se construyeron un gran número de escalones para subir a Mihintale y el propio rey mandó construir un vihara y 68 cuevas para los monjes que iban a residir allí.

A los pies de la montaña, están las ruinas de un hospital. Entre éste y la roca, las de un gran monasterio.

La escalera que lleva a la cumbre tiene 1840 escalones de granito.

Al final del primer tramo, a la derecha, hay un pequeño pico donde está la Kantaka Cetiya, que es una estupa circular de 425 pies y con cuatro fachadas orientadas a los puntos cardinales que tienen animales esculpidos en la parte superior de los pilares (elefante, león, caballo y toro). Las puertas también están decoradas con figuras de enanos, animales, humanos, figuras divinas o florales. Una escultura importante es la del dios elefante con dos brazos.

Al final del tercer tramo de escaleras hay un patio y, a su izquierda un refectorio. El patio está rodeado por el almacén y a cada lado de la entrada, están las conocidas inscripciones de Mihintale.

En la llanura que hay cerca de la cima, encontramos la Dagoba Ambasthala, que es el lugar donde el rey se encontró con Mahinda y donde se consagraron sus reliquias. Es un lugar al que acuden muchos peregrinos.

Desde aquí, podíamos ver los tres lugares interesantes que nos quedaban por visitar, siempre en un alto.

Por un lado, una figura de Buda.

Por otro, Maha Stupa, también conocida como Maha Seya, situada en la cima de la colina Mihintale, con una base de 41 metros de diámetro, y completamente restaurada. Construida por el rey Mahadathika Mahanaga durante su reinado del 7 al 19 d.c, se llega hasta ella a través de 110 escalones cortados en la roca de la colina.

Y por último, Aradhana Gala, o roca de la invocación, que según se cuenta, fue el lugar donde Mahinda, tras viajar por el aire, aterrizó a su llegada a Sri Lanka. Hay unas escaleras estrechas con una barandilla para ayudar a subir, cosa que a veces se complica si el viento es muy fuerte.

Hay que pagar una entrada de 500 rupias por persona. Como en todos los lugares sagrados, se tiene que ir descalzo (mejor con calcetines) y con la vestimenta adecuada. Recordad no dar la espalda a la estatua de Buda si os hacéis fotos.

Si no disponéis de transporte propio para llegar hasta aquí, es posible contratar un tuk tuk por unas 2000 rupias y quedar con el conductor para la vuelta. Otra posibilidad es llegar en bus, ya que te paran en la entrada del recinto. Es bastante sencillo, ya que Mihintale se encuentra en la carretera que une Anuradhapura con Trincomalee. Con preguntar por la parada de bus más cercana y aseguraros de que vais a montaros en el bus correcto, es suficiente. Hay que indicar dónde os queréis bajar. Para la vuelta, basta con coger el bus en la dirección contraria. El precio es de 30 rupias por persona.

Con la visita de Mihintale, pusimos punto final a nuestro día.

Apenas llevábamos un par de días en Sri Lanka, pero ya nos había conquistado.