En un principio, no estaba previsto que viniéramos hasta Yogyakarta en nuestro segundo viaje a Indonesia ( octubre 2024). Las previsiones de mal tiempo nos hicieron cambiar de planes y tras ir a Karimunjawa, decidimos bajar hasta esta ciudad para ver los templos de Borobudur y Prambanan.
Yogyakarta es la capital de la Región Especial de Yogyakarta, en la isla de Java. Es la única ciudad real indonesia gobernada por una monarquía. Esta ciudad es la capital cultural de Java y es considerada un importante centro de bellas artes y cultura clásicas de Java, como el ballet, el batik, el teatro, la la literatura, la música, la poesía, la platería, las artes visual o los títeres wayang.
Además, es un gran centro de educación del país, ya que tiene una gran cantidad de estudiantes y decenas de escuelas y universidades, entre ellas, la mayor de Indonesia.
Capital del Sultanato de Yogyakarta ( fundado en 1755 ), fue la capital del Indonesia entre 1946 y 1948. Con alrededor de 400 000 habitantes, la ciudad está dividida en 14 distritos.
Además de todo lo anterior, Yogyakarta es la ciudad más turística de Java. La inmensa mayoría de los turistas que se acercan hasta aquí, lo hacen atraídos por los dos colosales templos Patrimonio de la Humanidad situados a poca distancia ( Borobudur y Prambanan). Después de verlos, decidimos quedarnos un día más y ver lo que Yogyakarta ofrece.
Qué hacer en Yogyakarta en un día
Kratón, el Palacio del Sultán
El primer sitio que visitamos fue el Kratón, el palacio donde aún reside el actual Sultán de Yogyakarta. También es utilizado para otras actividades ceremoniales y culturales de la corte. En las tardes, después de que termine el horario de visitas, mujeres vestidas de manera tradicional espolvorean agua y flores en los pilares del palacio, y encienden incienso para «purificar» el kratón de espíritus malignos.


Una auténtica joya de la arquitectura tradicional javanesa, este complejo palaciego de estilo javanés se construyó a finales del siglo XVIII como residencia para el sultán, su familia y su séquito. En el siglo XX se amplió, añadiendo dependencias con diseño europeo, por lo que en la actualidad está a caballo entre oriente y occidente.
Antiguamente el palacio estaba rodeado por unos jardines inmensos que quedaron abandonados con el paso del tiempo. Poco a poco estas zonas fueron ocupadas y se formó el llamado barrio del Kratón, donde hoy en día residen más de 30.000 devotos del Sultán. Hay escuelas, restaurantes…Este pequeño barrio es uno de los lugares más bonitos y auténticos de Yogyakarta. Un lugar parado en el tiempo, donde la vida discurre lentamente.
Las dependencias donde actualmente viven el Sultán y su familia no están abiertas al público.
A lo largo de la visita se pueden recorrer diversas estancias y además, un pequeño museo. En sus salas pueden contemplarse vestidos, mobiliario y otros objetos que ofrecen una visión muy amplia de la cultura de esta zona de la isla.






El precio incluye también los espectáculos que se pueden presenciar en el pabellón interior (entrada Tepas Parawisata).
- Los martes y jueves (10:00-12:00) se puede asistir a una actuación de la orquesta de percusión tradicional.
- Los miércoles (10:00-12:00) y sábados (9:00-12:30) se tiene la oportunidad de ver marionetas javanesas.
- Los viernes (9:00-11:00) se puede escuchar poesía local.
- Los domingos (11:00-12:00), disfrutar de la danza javanesa.
Personalmente, nos decepcionó un poco la visita. A pesar de todo lo que se muestra, nos pareció un lugar un poco desangelado y “pobre” en comparación con otros palacios que hemos visitado anteriormente. Aún así, es uno de los lugares imprescindibles para visitar en Yogyakarta.
- Dirección: Jl Rotowijayan,Yogyakarta.
- Horario: Abierto todos los días de 9.00 a 14.00, los viernes hasta las 13.00.
- Precio: 25 000 idr para extranjeros.
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Taman Sari: el Castillo de Agua
Uno de los lugares más interesantes para conocer en Yogyakarta es Taman Sari. Es un conjunto de piscinas y fuentes, a 2 km del Kratón, del que formaba parte de sus jardines.

Los exuberantes terrenos de Taman Sari, conocidos como el Castillo de Agua, son una pequeña parte de lo que alguna vez fueron, cuando este opulento palacio de agua ocupaba franjas del centro de Yogyakarta.



La arquitectura tiene poco de javanesa y mucho de estilo colonial y holandés. Debido a las guerras javanesas y a un par de fuertes terremotos, solo se conserva la piscina principal (llegó a tener cuatro zonas de piscinas y varios lagos). En la restauración participó un arquitecto portugués al que el sultán mandó ejecutar al finalizar su trabajo, para que nunca pudiese contar la ubicación de las salas secretas donde estaban las concubinas.


Era un sitio de relajación y recreo del sultán, ya que allí estaba su harén. Junto al gran estanque podemos apreciar una torre, desde la que cuentan que el sultán tiraba una rosa. La dichosa señorita que la cogiese tendría el privilegio de pasar unas horas con él.


Los jardines, que están bastante bien cuidados, las piscinas reflectantes, la bonita arquitectura y un laberinto de pasillos subterráneo, incluida una mezquita subterránea, bien merecen una visita.
Los precios, como no, son muy diferentes si eres local o extranjero.
Dirección: Paheran, Kraton, Yogyakarta City.
Horario: Abierto todos los días de 09:00 a 15:00.

Mezquita subterránea
Dentro del complejo del Castillo del Agua se encuentra la Mezquita Subterránea, conocida como Masjid Tanah Bawah.

Sumur Gumuling es como se la conoce localmente.
Antiguamente, esta curiosa mezquita circular construida bajo tierra fue el lugar de culto privado del sultán. Está formada por cinco escaleras a varios niveles que representan los cinco pilares de la religión musulmana, y que a la vez comunican con varias galerías, mientras que el centro queda a cielo descubierto.
Durante nuestro viaje estaba cerrado al público, por lo que no pudimos visitarla, tan sólo hacer una foto desde una de las ventanas enrejadas.
Avenida Malioboro
No hay ninguna duda de que esta es una de las calles más animadas de la ciudad. Malioboro es una larguísima calle donde hay tiendas de todo tipo, desde puestos callejeros, mercadillos, grandes almacenes o puestecitos de comida rápida.

Se puede comprar casi cualquier cosa, y es el sitio ideal para comprar souvenirs, ya que tienen unos precios realmente buenos. Mucho mejor que en otras zonas de Indonesia. Ropa, joyas, esculturas comida, etc, todo lo que quieras, seguramente lo encuentres a un precio asequible.
Pero por lo que Malioboro es mundialmente conocido es por ser uno de los mejores sitios para comprar un batik. El batik es una técnica de teñido que se usa para teñir tejidos y consiste en aplicar capas de cera sobre las regiones que no se desean teñir. Este proceso se repite tantas veces como se desee.
La calidad y precio de los batiks de esta zona es muy buena, por lo que, si uno se acerca hasta aquí, se tiene una muy buena oportunidad de adquirir un bonito recuerdo.


Justo al lado de la calle Malioboro se encuentra el Mercado Tradicional Beringharjo, al que entramos a curiosear un rato. Es el más grande de Yogyakarta y cuenta con dos plantas donde se puede encontrar absolutamente de todo, desde puestos de frutas exóticas y otros muchos tipos de alimentos, hasta artesanía local, antigüedades, ropa y puestos de souvenirs.




Parque Alun Alun
El parque Alun Alun es otro de los sitios a los que ir en Yogyakarta. Se encuentra cerca del Palacio del Sultán y del Castillo del Agua. Por la noche se llena de cientos de locales y se crea un ambiente muy agradable.
Lo curioso del parque es que en el centro hay dos enormes árboles separados pocos metros entre sí, y que se conocen como los árboles mágicos. Según la leyenda, si se consigue pasar entre los dos árboles con los ojos cerrados, es que se es una buena persona. Si lo quieres comprobar, allí mismo te alquilan vendas para que te tapes los ojos.
Aquí también encontrarás los famosos odong odong, coches a pedales llenos de luces de colores, que se pueden alquilar por unas 100 000 rupias.

Prawirotaman
La zona de Prawirotaman se conoce como la zona mochilera de Yogyakarta, pero actualmente es mucho más que eso.
En esta zona hay mucha variedad de servicios, desde alojamientos para todos los gustos, restaurantes, discotecas, tiendas de souvernirs. Muy frecuentado por los turistas, está enfocado para los occidentales, así que es genial porque se puede encontrar comida de todo tipo.
Street Art en Yogyakarta
Como en muchas otras ciudades, se están poniendo de moda los murales en las paredes. En Yogyakarta, los más bonitos están en Prawitoraman I y II (zona mochilera), en Sartorno St y en Tirtodipuram St y calles cercanas.
Pinus Pengger Nature Tourist
Aquí no estuvimos, de hecho, ni siquiera sabíamos de su existencia. Ha sido después de regresar, leyendo cosas de Yogyakarta, cuando hemos conocido este lugar.
El Pinus Pengger es un parque forestal donde los indonesios van a pasar el día en familia. Van hasta allí para hacer picnics, barbacoas o simplemente para disfrutar en familia divirtiéndose con las distintas atracciones que hay en el parque.
También hemos leído que lo único que merecía la pena, es la “mano” que mostramos abajo. Es un mirador, llamado Pancawara. Suspendido en el aire, permite disfrutar de unas vistas preciosas. Se debe de estar poniendo de moda y muchas veces hay fila para hacerse fotos, por lo que dan un número para el turno.
Se encuentra a unos 20 km de Yogyakarta y se pagan 5000 rupias de entrada.
- Dirección: Jl. Dlingo -Patuk, Yogyakarta.

Dónde dormir en Yogyakarta
Hay varias zonas donde es posible alojarse en Yogyakarta.
- Prawirotaman: Escogimos esta zona para quedarnos las noches que estuvimos en Yogyakarta. Elegimos el Gallery Prawirotaman Hotel. Ya hemos dicho que esta zona es frecuentada por turistas y hay gran variedad de negocios pensados para ellos.
- Habitación amplia, piscina y desayuno muy bueno. Buena relación calidad/precio. Muy cerca de restaurantes y tiendas.


- Kratón: Otra zona recomendada para dormir en Yogyakarta es ésta. Al ser la más céntrica, tiene muchos de los sitios turísticos muy cerca. Hay menos alojamientos para elegir en comparación con las otras zonas. Por el día está bastante concurrido, pero por la noche puede ser demasiado tranquilo.
- Malioboro: También es un buena opción para quedarse, ya que tiene gran cantidad de tiendas y es un buen sitio para pasear. Además, tiene la estación de tren relativamente cerca y es fácil conocer a otros viajeros. Hay más bullicio y ajetreo que en Prawitoraman.
- Kotagede: en esta zona hay varios puntos históricos para visitar, pero hay menos opciones hoteleras y está algo más apartada del centro.
Poco más tenemos que contar de la ciudad de Yogyakarta, ya que apenas estuvimos un par de días. Los suficientes para ver los templos de Borobudur y Prambanan y la ciudad en sí.


