Sureste de Islandia

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Hoy nos levantamos con muchísimas ganas, ya que nos tocaba conocer otro de los motivos principales para el viaje, Stokkness.

Habíamos visto infinidad de fotos impresionantes de esta playa, y como buenos amantes de la fotografía, estábamos deseando llegar para empezar a disparar. Se dice que es la mejor playa salvaje del mundo, y, sin duda, es uno de los lugares más fotografiados del país. La playa, con infinidad de dunas negras de diferentes formas, y con el Vestrahorn al fondo, es sencillamente impresionante. ¡Y esto es lo que nos tocaba conocer hoy!.

Playa de Stokkness

Teníamos un buen trecho por delante, unas tres horas de camino, por cierto, las únicas que conduje yo en todo el viaje, pero a medida que nos íbamos acercando, nuestro gozo e ilusiones, iban desapareciendo. Había empezado a llover con tal fuerza que cuando llegamos a la entrada, y después de mucho pensar y lamentar, decidimos no entrar. Por cierto, hay que pagar una tasa, ya que el camino que lleva hasta ella, es privado.

La lluvia era muy fuerte, y pensamos que, para no verla en todo su esplendor y terminar calados hasta los huesos, mejor dejarla pendiente para otro viaja al país, así que emprendimos camino a Jókulsárlon , el mayor lago glaciar de Islandia.

Lago Jókulsárlon

Situado en el extremo sur del Glaciar Vatnajökull, este lago tiene multitud de iceberg, que desembocan en el Atlántico a través de un pequeño paso, dejando en el camino trozos de hielo en la Diamond Beach.

Diamond Beach
Diamond Beach.

Al llegar dimos una vuelta por la orilla contemplando los espectaculares colores de los icebegs y la cantidad de hielo que había por todas partes.

jókulsárlon

Decidimos subirnos a uno de los barcos que organizan excursiones dentro del lago, para así poder ver los icebergs desde más cerca. También es posible ver focas aquí aunque, con nuestra suerte, tampoco asomó ninguna.

Desde este lago, dependiendo de la época del año, se organizan excursiones para ver cuevas de hielo, eso sí, no aptas para todos los bolsillos.

Fotografíando Icebergs.
Fotografíando Icebergs.

Lago Fjallárlón

A unos pocos kilómetros de allí, visitamos Fjallárlón, otro lago glaciar, más pequeño que el anterior, y situado también en el extremo sur del Vatnajökull.

El tiempo había mejorado algo pero, a pesar de que no llovía, había mucha niebla. Aun así, se veían pequeños trozos de hielo flotando y nos pareció que sin niebla tenía que ser precioso e infinitamente más tranquilo que Jókulsárlon.

 

Orillas del Fjallárlón.
Orillas del Fjallárlón.

Para esta noche, habíamos elegimos el Glaciar World Hoffel Guesthouse, con vistas al glaciar, y que fue el capricho del viaje.

El día siguiente salió completamente despejado, así que decidimos repetir visita a los dos lagos glaciares. Y cuál fue nuestra sorpresa, que tras esa niebla que los cubría el día anterior, ¡ se escondían unas vistas maravillosas del Glaciar!.

Las imágenes que teníamos delante eran majestuosas y, si ya estábamos contentos el día anterior, imaginaros hoy con ésto delante, sencillamente maravilloso. Y así, con una sonrisa de oreja a oreja, seguimos camino hacía nuestra siguiente parada, la iglesia de turba de Hofskirkja.

Iglesia de Hofskirkja.

Cuando preparábamos nuestro viaja a Islandia encontramos una fotografía de esta iglesia que nos cautivó. La fotografía era del blog Fotografiandoelmundo.com, uno de nuestros blogs de viajes favoritos.

Iglesia de Hofskirkja.
Iglesia de Hofskirkja.

Así que, hasta alí que fuimos y, de verdad, os recomendamos parar allí. La iglesia con el tejado de turba y rodeada de pequeños montículos de musgo, es una visión muy bonita y fotogénica.

Cascada de Svartifoss

Nuestra siguiente parada fue Svartifoss , una de las cascadas más populares de Islandia, rodeada de columnas hexagonales de basalto negro, de origen volcánico.

Para llegar hasta ella, una vez dejado el coche en el aparcamiento, hay que caminar poco menos de una hora, y, excepto alguna subida un poco más empinada, el resto del trayecto es bastante sencillo. Además, hay un punto a mitad del recorrido, desde el que se divisa a lo lejos la cascada entera, y eso, anima a seguir.

Svartifoss, desde mitad del camino.
Svartifoss, desde mitad del camino.

Cuando por fin la tienes al frente, no se puede hacer otra cosa más que admirarla. Recuerdo que hacía tan buen tiempo, que incluso estuvimos en manga corta. Ya de paso, aprovechamos para comernos un bocata antes de irnos. ¡Qué mejor sitio que éste!.

Svartifoss, la cascada de basalto negro.
Svartifoss, la cascada de basalto negro.

Cañón de Fladrárgljúfur

Tras volver al coche, continuamos camino hasta el cañón de Fladrárgljúfur, otra maravilla de la naturaleza, de un color verde increíble.

El espéctacular Cañón de Fladrárgljúfur.
El espéctacular Cañón de Fladrárgljúfur.

Hay un sendero de unos 2 kms, que recorre uno de los lados del cañón, de 100 metros de profundidad, con pequeños desvíos que acercan hasta el borde.

Desde uno de los miradores del cañón de Fladrárgljúfur.
Desde uno de los miradores del cañón de Fladrárgljúfur.

También hay varios miradores que ayudan a contemplarlo aún mejor y en el del fondo, incluso, se ve alguna cascada. Sin duda, es un paraje de increíble belleza.

Siguiendo la ruta, vimos los campos de lava y musgo de Eldhraun, para a continuación, poner rumbo a Vik, donde empezaríamos a conocer la zona del Círculo Dorado.