Visitar la ciudad de Burgos, a pesar de estar a poco más de una hora de casa, nunca había entrado dentro de nuestros planes. Pero había que ponerle remedio y, esta primavera del 2025, nos fuimos un fin de semana a conocerla. Yo había ido en una excursión con el colegio en EGB, pero la realidad es que no me acordaba de ella en absoluto. Si que habíamos visitado alguno de los pueblos y monumentos de la provincia ( Frías, ermita de San Pedro de Tejada, o monasterio de Santa María de Rioseco), pero nunca la capital.
Con menos de 200 000 habitantes, es la ciudad de Castilla y León que recibe más turismo, y la verdad es que, en el poco tiempo que estuvimos, vimos bastantes grupos y tours organizados recorriendo sus calles.
Qué hacer en Burgos
Para una primera visita, decidimos centrarnos en conocer el centro histórico. Monumentos, museos, miradores, calles encantadoras, así como cafeterías y restaurantes preciosos, serían nuestros destinos durante dos días.
Catedral
Como no podía ser de otra manera, nuestra primera visita fue a la Catedral, el monumento más emblemático y reconocido de la ciudad. Patrimonio de la Humanidad desde 1984, sin ninguna duda, es una de las joyas de la arquitectura gótica mundial. Prácticamente visible desde casi toda la ciudad, es una auténtica preciosidad, tanto por fuera, como por dentro.
Lo primero que llama la atención cuando se ve, son sus grandes dimensiones. Sus 89 metros de largo por sus 59 de ancho, la convierten en una de las más grande de España. Incluyendo capillas y claustros, tiene una superficie de alrededor de 12 000 m2. La nave central tiene 11,30 metros de ancho y 25,20 de alto. La altura máxima de la Catedral la encontramos en la fachada de Santa María. Desde la Plaza del Rey San Fernando hasta las agujas que rematan las dos torres hay unos 88 metros de altura.
El material utilizado para la construcción es piedra caliza extraída, en su mayor parte, de las canteras de la cercana localidad burgalesa de Hontoria de la Cantera.
La visita al interior de la catedral se puede hacer por libre, comprando la entrada, que incluye audioguía, o mediante una visita guiada.
Nosotros optamos por la visita guiada, contratada a través de Civitatis. A la hora establecida, la guía estaba esperando a todo el grupo frente a las escaleras de entrada a la Catedral. Previamente, compramos el ticket para acceder. Optamos por coger la pulsera turística, que por 12 euros, permite la entrada a la Catedral, la iglesia de San Gil y a la iglesia de San Esteban/Museo del Retablo.
Visita al interior de la Catedral de Burgos
Durante casi dos horas, nos fue explicando un poco de la historia de la Catedral. Como el 20 julio de 2021 se había celebrado el VIII centenario. Muy lejanos quedan los días de la colocación de la primera piedra por parte del obispo Mauricio ante el Rey Fernando III de Castilla, “el Santo”, sustituyendo a un antiguo templo románico. Aunque se celebraron oficios en 1230, no fue hasta 1260 que fue finalmente consagrada, bajo la advocación de Santa María la Mayor.
Los primeros maestros y artistas llegaron de Francia en 1221 y es la primera catedral gótica de nuestro país. Posteriormente y durante quinientos años se siguieron añadiendo capillas y elementos a la Catedral. Encontramos capillas del gótico, del renacimiento, del barroco, de una gran riqueza, en las que han intervenido grandes arquitectos y escultores de distintas épocas. Mención especial merece el maestro Enrique que inició las obras de la misma, pero no podemos olvidarnos de los Colonia, los Siloé, Felipe Vigarny, Juan de Vallejo, Cristóbal de Andino… y tantos otros que en ella dejaron su impronta.
Durante la visita, fuimos recorriendo el interior de la Catedral. Muchos de los elementos más destacables, se levantaron durante las importantes reformas acometidas en la segunda mitad del siglo XV y primera del XVI.
Nada más entrar, se ve la majestuosidad del edificio.


Al primer sitio al que fuimos, fue a la Capilla de la Presentación, inspirada en otra que veremos después, la de los Condestables. Del siglo XVI, tiene una preciosa bóveda estrellada, la tumba de un canónigo en el centro y un cuadro de la Sagrada Familia como elementos más relevantes.



Como eran casi las 11 en punto de la mañana, salimos de la capilla para ver una de las atracciones más queridas de la Catedral, su famoso Papamoscas. Situado en lo alto del muro de la nave central, da las campanadas del reloj, mientras abre y cierra la boca. Se construyó en el siglo XVI y fue completado en el año 1743. A su lado, desde un balcón entre dos ventanas, está el Martinillo, otro autómata que anuncia los cuartos de hora.

A continuación fuimos hasta la capilla de Santa Ana o de la Concepción. Construida entre 1477 y 1488 por la familia Colonia en estilo gótico isabelino. Atesora dos de las principales joyas artísticas de la catedral. Por un lado, el retablo mayor, obra maestra de Gil de Siloé. Por otro, el sepulcro renacentista, de principios del siglo XVI, del obispo Luis de Acuña, realizado por el hijo del anterior, Diego de Siloé.



Continuamos hasta llegar al retablo mayor, que es una magnífica obra de platería del siglo XV, presidida por la imagen de Santa María la Mayor, patrona de la ciudad de Burgos.
Justo delante de los bancos del retablo mayor, y bajo el Cimborrio, está la tumba de Rodrigo Diaz de Vivar, el Cid Campeador, y de su esposa, doña Jimena. Sus restos fueron traídos hasta aquí desde el Monasterio de San Pedro de Cardeña, en 1921, para celebrar el VII centenario de la Catedral

Si por delante, esta famosa pareja tiene el retablo mayor, por detrás, tiene el coro. La sillería del coro ocupa los tres tramos de la nave central anteriores al crucero. Todo el conjunto está tallado en madera de nogal. En el nivel inferior hay 44 asientos que llevan tallados en sus respaldos el santoral de la Iglesia y pasajes de la infancia de Cristo. El nivel alto dispone 59 sillas, decoradas con relieves de la vida de Cristo, desde la Anunciación hasta la Resurrección y aparición a Santo Tomás. Toda ella está rematada con un friso con escenas del Antiguo Testamento. Presidiendo la sillería, la estatua funeraria del siglo XIII del obispo don Mauricio, fundador de la Catedral. Encima del coro, está el órgano.

Si el Cid y su esposa levantaran la cabeza, sin ninguna duda, lo primero que verían sería la parte más magnífica de todo el edificio, su impresionante cimborrio. Justo en el crucero, se levanta entre 1540 y 1568, en sustitución del anterior, que cayó desplomado. Con sus 25 metros de altura, más los 25 de la nave central, su visión es majestuosa.




Por si fuera poco, el lugar privilegiado donde reposan el Cid y doña Jimena está a escasos metros de otra maravilla que esconde la catedral, las escalera dorada. Adosada a la pared del hastial norte de la nave del crucero, se levantó, entre 1519 y 1522, una escalera, que con solo 39 escalones, salva los ocho metros de desnivel existente entre la puerta de Coronería y la nave norte del transepto. Todo ello, en un mínimo espacio. Comienza con un tramo recto que finaliza en un rellano. Desde ese punto, la escalera se bifurca en dos brazos que convergen en el rellano final. El trabajo se encargó a Diego de Siloé. El nombre de escalera dorada se debe a los antepechos en hierro dorado.

Seguimos la visita y nos dirigimos hasta el trasaltar, que se adorna con cinco relieves o retablos. Los tres centrales están inspirados en el renacimiento italiano ( 1498-1503) y, los dos de los extremos, de la época barroca de la segunda mitad del siglo XVII.

Justo enfrente del relieve central que vemos en la foto, está la creme de la creme de la catedral de Burgos, la capilla de los Condestables.
No es una más de las 19 capillas que hay en este templo, sino que debido a su majestuosidad, casi se le puede considerar una catedral dentro de una catedral. Construida entre 1482 y 1494 por Simón de Colonia, fue concebida como monumental panteón funerario, albergando el sepulcro de sus fundadores.
De planta poligonal cubierta por una bóveda estrellada calada en su centro, guarda en su interior un valioso conjunto de obras de arte, como el mencionado sepulcro o los impresionantes retablos que decoran la capilla. El retablo mayor, realizado entre 1523 y 1526 y obra de Diego de Siloé y de Felipe Vigarny, representa la Purificación de la Virgen y la Presentación de Jesús en el Templo. Otra de la joyas, que entre tantas casi pasa desapercibida muy cerca de la entrada, es el cuadro de la Magdalena, hecho por un discípulo de Leonardo da Vinci, al que se llegó a atribuir la autoría.






Esta capilla se completa con la sacristía adyacente, añadida en 1517 por Francisco de Colonia.


Después de la sacristía, se accede al claustro, a varias capillas y a un museo.







De todas las capillas, hay dos que se dedican al culto diario. Para acceder a ellas, hay que entrar por la portada de Santa María. Durante la visita guiada no se puede acceder a ellas, así que fuimos por la tarde. La Capilla del Santísimo Cristo de Burgos es una de estas dos capillas. En ella está la imagen del Cristo de Burgos, un cristo crucificado del siglo XVI y al que la ciudad de Burgos tiene mucha devoción. Está hecho en madera, recubierto de piel de bovino y con pelo natural.

La otra capilla dedicada al culto es la capilla de Santa Tecla, de estilo barroco y construida entre 1731 y 1735. Tiene cúpula de media naranja, y está magníficamente decorada con yeserías policromadas que representan figuras de santos y ángeles. Para nuestro gusto, demasiado sobrecargada.

Estas dos últimas capillas están en los extremos.

Visita al exterior de la catedral de Burgos
Poco más tenemos que contar del interior de la catedral de Burgos. Y si por dentro es preciosa, por fuera no se queda atrás. En el exterior, el templo conserva bellos ejemplos de elegancia gótica, que se concentran sobre todo en las diferentes portadas. Las más destacadas son tres.
La fachada de Santa María, inspirada en catedrales francesas como la de Reims o Notre Dame, es la principal de la catedral de Burgos. Situada a los pies, se la conoce como portada de Santa María por su iconografía mariana. En el cuerpo bajo está la puerta principal (Real o del Perdón), flanqueada por dos más pequeñas. Todas han sido renovadas a lo largo de la historia. A continuación, en el segundo cuerpo, destaca el enorme rosetón con forma de estrella de seis puntas o sello de Salomón.

Sobre el rosetón, en un tercer cuerpo, una elegante galería decorada con estatuas de los reyes de Castilla rematada con la inscripción Pulchra es et decora, en alusión a la Virgen. Pero sobre todo, en esta fachada llaman la atención las elegantes agujas góticas que coronan las dos torres.


Otra de las portadas es la portada de Sarmental, que fue la primera que se levantó, en el brazo sur del crucero ( 1230-1240). El Cristo preside el tímpano, rodeado de los evangelistas. Las arquivoltas están decoradas con coros de ángeles, los Ancianos del Apocalipsis y otras figuras. Por debajo del tímpano, el dintel presenta un Apostolado. Por encima, el rosetón del Sarmental conserva las vidrieras más antiguas de la Catedral. La mayor parte de las originales, del siglo XIII, desaparecen con la voladura del castillo en 1813 por parte de las tropas francesas.

La portada de la Coronería, es la otra gran portada del crucero. También conocida como la de los Apóstoles, se abre en el lado norte del transepto. Está varios metros por encima del Sarmental, desnivel que se salva en el interior con la Escalera Dorada.

Junto a la Puerta de la Coronería está la cuarta portada de la catedral, la de Pellejería, que se abre en un costado del brazo norte del crucero de la Catedral. Esta preciosa portada plateresca es obra de Francisco de Colonia.

Visita Stella
Una de las visitas más llamativas de la Catedral de Burgos es ‘Stella‘, una visita nocturna que transforma por completo la percepción del edificio. Esta visita solo esta disponible los viernes y sábados y cuesta 16 euros. Se recomienda adquirir la entrada con antelación debido a la alta demanda.
En esta experiencia inmersiva de luz y de sonido podrás explorar algunos de los lugares icónicos de la SEO burgalesa, como son la capilla de los Condestables o la Nave Central mientras se disfruta de una narración acompañada de música y proyecciones audiovisuales.
Visita a las alturas
Al contrario que en otras catedrales, donde se puede subir a las zonas elevadas, aquí, por motivos de seguridad, no se puede subir a las zonas más altas. Pero, gracias a la realidad virtual, se “pueden visitar” algunas de las zonas superiores de la Catedral. Esta experiencia tiene una duración de 15 minutos y permite tener una perspectiva inmersiva y única del templo.
Tiene un coste adicional de 2€, per se recomienda reservar entradas con antelación, ya que las plazas sin limitadas.
- Horario:
- Horario invierno: del 1 de noviembre al 18 de marzo se podrá visitar de 10:00h a 18:00 h (se permite permanecer en el templo hasta las 19:00h).
- Horario verano: del 19 de marzo al 31 de octubre se podrá visitar de 9:30 h a 18:30 h (se permite permanecer en el templo hasta las 19:30h).
- Precio:
- Pulsera turística: 12 euros. Incluye entrada a la Catedral, Iglesia de San Esteban/Museo del Retablo e Iglesia de San Gil. Pulsera turística para grupos: 11 euros.
- Entrada individual: 10 euros.
- Grupos de más de 10 personas y mayores de 65 años: 9 euros.
- Niños entre 7-14 años: 2 euros.
- Estudiantes ( 15-27 años), familia numerosa, personas con diversidad funcional, desempleados y peregrinos del Camino de Santiago: 5 euros.
- Gratuita: Todos los martes por la tarde la entrada es gratuita.
- Visitas guiadas: Es posible visitar la catedral con guías turísticos. Es posible contratar también guía través de plataformas tipo Civitatis.
Arco y puente de Santa María
Este precioso arco fue la principal puerta de entrada a la ciudad amurallada de Burgos de las doce que tuvo la ciudad. A modo de arco triunfal está decorado con figuras de los personajes más representativas de la historia de la ciudad, y nos da buena muestra de la importancia que tuvo esta ciudad en el medievo.
Precediendo al arco de Santa María, está el puente del mismo nombre. Es de piedra, peatonal, y conecta el casco antiguo con la plaza Vega. Ofrece una imagen preciosa del río Arlanzón.


El interior del Arco de Santa María se puede visitar (entrada libre y gratuita). Suele haber exposiciones temporales y, en el piso superior, un mirador panorámico ubicado en uno de sus torreones con vistas al Paseo del Espolón y el puente.

Paseo del Espolón
Desde el arco de Santa María, seguimos nuestro recorrido por el paseo del Espolón. Sin duda, es una de las calles más bonitas de Burgos, siendo un lugar de encuentro de burgaleses y visitantes. Merece la pena recorrerlo tranquilamente, disfrutando de sus jardines, de sus peculiares plátanos de sombra entrelazados y de los edificios históricos que se levantan en él. Se pueden ver las estatuas de los Cuatro Reyes, la fachada del Teatro Principal, el edificio de la Diputación de Burgos, la Casa Consulado del Mar o varios restaurantes, bares y chocolaterías, entre otros atractivos.


Plaza del Cid
Una vez que finaliza el Paseo del Espolón y justo frente al teatro Principal, encontramos la estatua de Cid Campeador, el personaje histórico más ilustre de Burgos.

Esta escultura de bronce abre paso hasta el también histórico Puente de San Pablo, de piedra, y flanqueado por personajes relacionados con la vida de Don Rodrigo Diaz de Vivar.

Casa del Cordón
Situada en la Plaza de la libertad, la Casa del Cordón o el Palacio de los Condestables de Castilla. Es un edificio histórico del siglo XV, que sirvió de residencia a los reyes castellanos en sus visitas a Burgo. En su interior sucedieron hechos históricos tan importantes como la muerte de Felipe el Hermoso o la recepción de los Reyes Católicos a Colón tras su segundo viaje a América.

Plaza Mayor de Burgos
Sin duda, la plaza más bonita de todo Burgos. Centro neurálgico de la ciudad, está flanqueada por preciosos edificios centenarios con fachadas de múltiples colores. Destaca la fachada del Ayuntamiento, del siglo XVIII, así como la estatua de Carlos III.
Durante siglos esta plaza acogió el Mercado Menor de Burgos. En la Plaza Mayor confluyen numerosas calles peatonales con excelentes restaurantes y bares de tapeo.

Preciosa imagen de las agujas de la catedral la que hay desde la plaza.


Iglesia de San Nicolás de Bari
A escasos metros de la Catedral, encontramos esta maravilla. Se levanta sobre otra anterior románica. Se empezó a levantar en el siglo XV y se acabó gracias a las donaciones de algunos ricos comerciantes burgaleses.

De su interior destaca su impresionante su retablo en piedra caliza con representaciones en torno a la figura de San Nicolás. La piedra caliza con la que se construyó el retablo, procede de la misma cantera que la de la Catedral, de Hontoria de la Cantera.



En pintura llama la atención la representación en tabla, del Juicio Final. Algunos de sus enterramientos son preciosos.



- Horario: Abierto todos los días de 11:30 a 13:30 h de 17:00 a 19:00 h, excepto domingos (sólo por la mañana) y martes ( cerrado todo el día).
Iglesia de San Esteban de Burgos
A escasos metros del CAB, está esta bonita iglesia gótica, construida sobre otra anterior de estilo románico (último tercio del siglo XIII-primera mitad del siglo XIV).
Actualmente carece de culto, y su interior alberga el Museo del Retablo, una colección de retablos que abarca los siglos XVI, XVII y XVIII.
San Esteban es la única iglesia, entre las parroquias burgalesas, que tiene claustro, del siglo XIV, donde se encuentran enterradas importantes familias de la época.




- Horario:
- Del 19 de marzo al 31 de octubre: de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas (en julio, agosto y septiembre, lunes abierto).
- Del 1 de noviembre al 18 de marzo: de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas (domingo tarde y lunes, cerrado).
- Precio:
- Entrada general: 3 € Reducido: 2 €.
- Visita incluida dentro de la pulsera turística.
- Gratuita: martes tarde
Centro de arte Caja de Burgos CAB
A muy pocos metros de la Iglesia de San Esteban, está este centro artístico, que es una referencia para toda la ciudad.
La verdad es que no nos gustaron la mayoría de las exposiciones que había. Aún así, paseamos por todas las salas antes de dirigirnos hasta su terraza, que tiene unas vistas preciosas de la Catedral.




- Horario:
- Martes a sábados: De 11:00 a 14:00 h y de 17:00 a 20:00 h.
- Domingos y festivos: De 11:00 a 14:00 h.
- Cerrado los lunes y fiestas locales.
- Precio: Gratuito.
Castillo y mirador del Castillo de Burgos
A muy poca distancia tanto del CAB como de la Iglesia de San Esteban, se encuentra otro de los imperdibles de la ciudad de Burgos, el Mirador del Castillo. Se puede llegar por varios accesos, nosotros lo hicimos por una escalinata que parte al lado de la iglesia de San Esteban. En pocos minutos de fácil ascensión, llegamos hasta lo alto del cerro de San Miguel. Desde aquí se pueden disfrutar de las que dicen, son una de las mejores vistas de la ciudad.

No nos fue posible visitar el Castillo, ya que como se puede ver, está en obras. En condiciones normales es posible acceder al interior de la fortaleza, visitar sus galerías subterráneas, su pozo, así como otro mirador.

Arco de San Esteban
Es una de las antiguas puertas de la ciudad amurallada, realmente singular por su estilo mudéjar del siglo XII.

Iglesia de San Gil Abad de Burgos
La iglesia de San Gil se encuentra situada en la calle del mismo nombre, en uno de los barrios altos de Burgos, vinculada al castillo y adosada a la muralla que antiguamente rodeaba la ciudad.
Es una iglesia gótica, de finales del siglo XIII y principios del XIV que fue edificada sobre una antigua iglesia románica, la de San Bartolomé.

Tiene una magnífica planta de cruz latina con tres naves. Presidiendo la nave central se encuentra el retablo barroco de Policarpo de Nestrosa (1675) con columnas salomónicas decoradas con motivos vegetales y dorados. En la nave central destacamos las pinturas del burgalés Martínez Barranco (S. XVII), en el centro San Gil y en los laterales San Fernando y San Luis de Francia. El coro es del Siglo XVIII y contiene un bello órgano del Siglo X



Hay varias capillas, que fuimos recorriendo poco a poco. No pudimos entretenernos mucho, porque lamentablemente, se iba a celebrar un funeral en media hora.
La primera que visitamos fue la capilla de los Reyes, del siglo XV, en cuyo centro encuentra el sepulcro central de los donantes de la capilla, en pizarra y alabastro. Destaca también el retablo gótico flamígero de madera policromada de la Epifanía así como varios lienzos.

La siguiente que vimos fue la capilla de la Buena Mañana. Esta capilla destaca por el retablo de Gil de Siloé de finales del S. XV, los sepulcros de estilo gótico, barroco y renacentista de las familias Lerma y Mazuelo, y la talla de Cristo atado a la columna


Otra capilla, la de los Burgos, es la capilla funeraria de la familia García de Burgos. Destacan varios óleos hispanoflamencos.


Otra zona interesante de esta iglesia es la capilla de la Natividad. Bonita es su bóveda octogonal, así como su retablo renacentista del siglo XVI flanqueado por sepulcros.


Otra capilla es la del Santo Cristo, a la que se accede a través de un arco plateresco de medio punto que se encuentra sustentado por dos atlantes. En la parte superior tiene un friso decorado y policromado, y sobre éste, se encuentran los escudos de la familia y una imagen del Ecce Homo. Destaca la imagen de Cristo crucificado, en estilo gótico y con el cuerpo lleno de llagas es del siglo XIII y de autor desconocido.


Hay otras cos capillas más, las capillas de Nuestra Señora de Lourdes y de los Dolores. El retablo de la capilla de Nuestra Señora de los Dolores cierra la puerta meridional por donde accedían los peregrinos.
- Horario:
- Lunes a sábado de 10 a 14 y de 16 a 19
- Domingo de 10 a 14
- Precio:
- Tarifa general: 3€
- Tarifa reducida: 2€
- Visita incluida dentro de la pulsera turística.
Puerta de San Gil
Esta puerta forma parte del conjunto de murallas que mandó edificar el rey Alfonso X el Sabio en 1276 y cuya construcción terminó en el siglo XIV. Esta puerta, que fue modificada en el siglo XVI, fue durante siglos una de las principales puertas de entrada a Burgos desde el norte.
A lo largo de la historia ha tenido diversos usos, destacando el carcelario y el de casa vecinal.
Está a escasos metros de la iglesia de San Gil.

Callejón de las Brujas de Burgos
En las traseras de la iglesia de Santa Águeda, encontramos esta estrecha callejuela peatonal. Con vistas sobre la Catedral de Burgos, este callejón, ha sido rehabilitado no hace mucho con murales preciosos en el que aparecen representadas las tres culturas (cristiana, árabe y judía) y algunos capítulos de la vida cultural burgalesa.






Museo de la Evolución Humana de Burgos
El Museo de la Evolución Humana de Burgos se encuentra en pleno centro de la ciudad. Fue inaugurado en el 2010, para exponer y divulgar los descubrimientos más importantes de los cercanos Yacimientos de Atapuerca. A lo largo de varias plantas, se pueden ver restos originales de los yacimientos, entre los que destacan Miguelón ( cráneo fósil mejor conservado del mundo) y la pelvis Elvis. No sólo se muestra Atapuerca, sino que el museo hace también se un recorrido por todas las fases de la evolución humana.





- Horario: Lunes cerrado. Martes a sábados de 10.00 a 20.00 horas. Domingos de 10.00 a 15.00 horas.
- Precio: Entrada general 6€, reducida 4€.
- Visitas guiadas: Es posible visitar el museo con guías turísticos.
Descubrir sus esculturas
La capital de Burgos aguarda en la mayoría de sus calles y plazas, esculturas hechas de diferentes materiales con su historia detrás.
Como en la mayoría de ciudades, encontramos estatuas y esculturas creadas para rendir homenaje a profesiones, costumbres o cultura de la ciudad, que tienen mucho significado.
Estas son algunas de ellas.




Perderse por sus calles
A veces no es necesario tener ningún destino concreto, sino que también está interesante callejear sin rumbo fijo.





Monasterio de Santa María La Real de las Huelgas de Burgos
El segundo día en Burgos decidimos visitar este monasterio. Se puede llegar tras un corto paseo de unos 15 minutos desde el centro por el Paseo de la Isla. Nosotros fuimos en coche, ya que después nos iríamos ya de la ciudad.
Estábamos allí para cuando abrieron las taquillas, pero no sabíamos que las visitas eran guiadas. Las del primer turno estaban agotadas, así que tuvimos que esperar media hora a que partiera el siguiente tour.
El monasterio fue fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII y su esposa Leonor de Plantagenet. Destinado a ser panteón real y lugar de retiro de mujeres de la realeza y de notable condición. Ha sido durante siglos el cenobio cisterciense femenino más importante e influyente de España.
Consecuencia de esa importancia pasada, el conjunto monástico es uno de los más notables de la arquitectura medieval española. Conjuga partes románicas, góticas primitivas, mudéjares, almohades y renacentistas. Todo ello, le convierte en un espacio de gran belleza y con un extraordinario patrimonio.
En la actualidad, el Real Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas cuenta todavía con una pequeña comunidad de monjas. Siguen siendo de la misma orden fundacional, el Císter.
Es Bien de Interés Cultural desde 1931 en la categoría de Monumento Histórico Artístico. Su administración depende de Patrimonio Nacional.

En el interior destaca la monumental iglesia, los sepulcros reales, la sala capitular y los dos claustros con los que cuenta, el de San Fernando y las Claustrillas. Nada más entrar, nos dimos cuenta de todos los “tesoros” que alberga este monasterio.



A través de una puerta abierta en el muro del transepto, se accede a la nave de Santa Catalina, que alberga 16 de los 32 sepulcros que hay en la iglesia. Todos son de piedra, algunos decorados y otros lisos. De forma rectangular descansan sobre delanteras de león o de águila con tapa a dos aguas. Destacan los sepulcros de Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X, y el de su hijo Alfonso de la Cerda. Junto a ellos encontramos el del malogrado Enrique I. Hijo de Alfonso VIII y Leonor de Inglaterra murió siendo niño al caerle una teja en la cabeza.

La nave central de la iglesia es especialmente impresionante. En un sitio preferente se encuentran los sarcófagos de Alfonso VIII y su esposa Leonor, muertos ambos en 1214. En ese lado también está enterrada la reina Berenguela (madre de Fernando III) y de Margarita de Austria. El coro, del siglo XVII, tiene símbolos heráldicos de la dinastía de Austria. La sillería del coro es de madera de nogal. En la cabecera de la nave, un retablo plateresco rematado con un Descendimiento del finales del XIII a cuyo lado descansan los restos de las infantas Berenguela y Blanca de Portugal.


Fuimos recorriendo otras salas, como la nave de San Juan, donde hay varios sepulcros más.

Desde aquí abandonamos el templo y accedemos al Claustro de San Fernando. El claustro se concluyó durante el reinado de Fernando III el Santo, de ahí el nombre. Una vez edificado pasó a ser el claustro principal del monasterio, desplazando al de Claustrillas. Las cuatro galerías se cubren con bóvedas de cañón apuntado. la bóvedas están decoradas con preciosas yeserías realizadas alrededor de 1250.



En esta zona está la Sala Capitular. Si lo que habíamos visto hasta ahora nos había encantado, esta sala nos dejo con la boca abierta. Una auténtica maravilla.
La Sala Capitular, del siglo XIII, se conecta al Claustro de San Fernando por tres arcos decorados con dientes de sierra. Es el lugar de reunión diaria de la comunidad y donde se lee el capítulo. Es donde las monjas votan y debaten cuestiones de conveniencia. Las vidrieras, preciosas, son de principios del XIII, y el Cristo, del XV. Estamos ante unas de las vidrieras conservadas más antiguas de España. Los retablos flamencos, del siglo XVII relatan la historia de Marco Antonio y Cleopatra. Hay retratos de reyes de la casa de Austria, así como de dos abadesas del monasterio. Un lugar destacado lo ocupa la tabla de la Virgen de la Misericordia con los Reyes Católicos.






Nos hubiéramos quedado más tiempo en esta sala, pero había que proseguir la visita. Nos enseñaron la carta fundacional del Monasterio, así como diferentes cuadros.



Después nos dirigimos a uno de os sitios más conocidos y con más fama de todo el Monasterio, el claustro románico conocido como las Claustrillas. La vida monástica comenzó alrededor de este claustro. De hecho, comprende algunos de los restos más antiguos del conjunto monástico. Fue construido en torno al año 1200.


Junto a las Claustrillas,, encontramos la Capilla de la Asunción. Se cree que pudo ser la cabecera del primitivo monasterio . De estilo almohade, hecha en estuco y ladrillos, con bóveda octogonal. Pudo tener además función funeraria al albergar los restos de los reyes fundadores hasta su traslado en 1279 a su emplazamiento actual. Actualmente la preside una Virgen con el Niño, gótica, de piedra policromada.

Desde aquí, nos dirigimos a cielo abierto, donde está la huerta del monasterio y desde donde se llega a la capilla de Santiago. De arquitectura mudéjar, ha conservado su policromía original. Aquí se custodia la conocida imagen sedente del Apóstol Santiago, posiblemente del siglo XIV, empleada para armar caballeros a los reyes. Según la tradición, con esta talla de brazos articulados se daba el espaldarazo a quien iba a ser armado.



La visita al Monasterio de las Huelgas termina en Museo de Telas Medievales, donde se expone la mejor colección del mundo de tejidos civiles medievales. Se encuentra en la antigua cilla o almacén de grano del monasterio.
Las piezas expuestas proceden fundamentalmente de los ajuares funerarios de los reyes e infantes de Castilla enterrados en este monasterio. Destacan por su estado de conservación, las indumentarias del infante Fernando de la Cerda y de Leonor de Castilla.
Una de las piezas más llamativas es el llamado Pendón de las Navas de Tolosa. La tradición dice que formó parte del frontal de la tienda de campaña del califa almohade An-Nasir al que derrotó Alfonso VIII en esta batalla.


Y con esto, dimos por concluida la visita al Monasterio de las Huelgas, visita que nos encantó.
- Horario:
- Martes a sábados: De 10:00 a 14:00 h. y de 14:00 a 18:30 h.
- Domingos y festivos: De 10:30 a 15:00 h.
- Lunes cerrado.
- SOLO VISITA GUIADA
- VISITA ACCESIBLE
- Precio:
- Tarifa única: 8 euros.
- Gratuita:
- Miércoles y jueves de 16:00 a 18:30 h. ( sólo ciudadanos de la UE y países latinoamericanos)
- Miembros de familias numerosas.
- Menores de cinco años.
- Profesores en activo.
- Personas con discapacidad.
- Desempleados.
Cartuja de Miraflores
Tras la visita del monasterio de las Huelgas, cogimos de nuevo el coche y nos dirigimos a la Cartuja de Miraflores, a apenas 4 kilómetros del centro de Burgos.
La cartuja está situada en el Parque de Fuentes Blancas, a las afueras de la ciudad. Este parque es uno de los pulmones de Burgos y uno de lo más frecuentados por los burgaleses. El monasterio se localiza en lo alto de una suave colina.
Fue fundado en el año 1442 por Juan II, rey de Castilla, que dona a los cartujos el palacio de caza de su padre Enrique III para convertirlo en monasterio y panteón real.
Igual que el monasterio de las Huelgas, la cartuja de Miraflores todavía está habitada por monjes pertenecientes a la orden de los cartujos, orden fundada por San Bruno de Colonia (1030-1101). Debido a ello, solo es posible visitar una parte, que incluye la iglesia, el museo y un pequeño patio a la entrada.
Fue declarada Monumento Nacional en el año 1923. Más tarde, en 1985, Bien de Interés Cultural.


No hay ninguna duda de que la iglesia de la Cartuja alberga uno de los conjuntos más notables del gótico de finales del siglo XV.


Sobre todo destacan los sepulcros de los padres de Isabel la Católica y el excepcional retablo mayor, ambos obras de Gil de Siloé. El retablo gótico es de los mejores conservados.





En el museo nos encontraremos con varias sorpresas. Las más destacadas son dos cuadros, la Anunciación de Pedro Berruguete y la Elevación de la Cruz, de Joaquín Sorolla, entre otras pinturas.






- Horario:
- De lunes a sábado: 10:15 a 15:00 y de 16:00 a 18:00.
- Domingo: 11:00 a 15:00 y de 16:00 a 18:00.
- Días de cierre: 25 de diciembre, 1 y 6 de enero.
- Cerrado por la tarde: 24 y 31 de diciembre, y 5 de enero.
- Precio: Gratuito. Se aceptan donativos una vez que se sale de la visita.
- Visitas guiadas: Es posible visitarla con guías turísticos.
Monasterio de San Pedro de Cardeña
La última visita que teníamos prevista durante nuestro fin de semana en Burgos, era al Monasterio de San Pedro de Cardeña .
Está ubicado en una paraje de gran belleza, escondido en un valle y rodeado de páramos, cerca del río Arlanzón.
San Pedro de Cardeña es conocido, entre otras razones, por su vinculación con el Cid Campeador. Allí estuvo enterrado desde su traslado desde Valencia en 1102 hasta el siglo XVIII. Todavía se puede visitar el que fue sepulcro del Cid y doña Jimena durante siglos.
Actualmente está habitado por una pequeña comunidad de monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia. Es también conocida como como Orden Trapense. Como cistercienses, siguen la Regla de San Benito y, por tanto, son parte de la comunidad benedictina.
Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1931.
Por desgracia, solo es posible visitarlo mediante visita guiada. Se nos hizo tarde para la de la mañana y no quisimos esperar más de dos horas para la primera de la tarde, así que optamos por ponernos en ruta y volver para casa. La visita a este monasterio tendrá que esperar a otra ocasión.


- Horario:
- Días laborables: 10:15, 11:15, 12:15, 16:15 y 17:15.
- Domingos, Solemnidades y otros días con Eucaristía a las 11,00 AM de 12:15, 16:20 y 17:15. Las visitas se interrumpirán siempre durante las celebraciones litúrgicas.
- Cerrado: los primeros miércoles de mes; el día 1 de enero; Jueves y Viernes Santos; el Domingo de Pascua y la tarde del 24 de Diciembre y el día de Navidad (25/12).
- Precio:
- General 2,5 €.
- Grupos 1,5 €.
- Estudiantes y Tercera edad: 1.5 Euros.
- Cómo llegar: Municipio de Castrillo del Val.
Dónde dormir en Burgos
Nosotros elegimos el Crisol Mesón del Cid, ubicado frente a la Catedral de Burgos. Escogimos una habitación con vistas a la catedral. ¡ Creo que acertamos de pleno !.



Para los que se lo puedan permitir, unos amigos me hablaron del Landa, pero está fuera de la ciudad, cerca, pero fuera.
Dónde comer en Burgos
La gastronomía es una de las partes más importantes a conocer en todos de los lugares a los que vamos. No íbamos a estar mucho tiempo en Burgos, pero al menos nos haríamos una idea de lo que es más típico por la zona.
Para comer el primer día, decidimos ir de tapas. Primero fuimos al Restaurante Casa Pancho (C/ San Lorenzo13-15) y después a El Jaleito (Plaza Rey San Fernando 3), muy cerca de la Catedral. En ambos probamos productos típicos de la zona como la morcilla o el chorizo, pero también otros clásicos como la ensaladilla, croquetas o nuestras imperdibles patatas bravas (allá donde vamos, las probamos). El primero es un establecimiento de los que llamamos “de toda la vida”, mientras que el segundo es un local muy moderno y amplio. A media tarde fuimos a La Favorita ( C/Avellanos 8), donde volvimos a comer alguna tapa.


Para cenar, Jesús había reservado en El Fogón de Jesusón ( C/ Sto Domingo de Silos 23). Un pequeño restaurante familiar donde a la cocina mediterránea se le da un toque asiático. Cenamos el menú degustación Zanco. Se comienza con entrantes ligeros, para poco a poco, ir progresando hasta platos principales más contundentes, terminando con un sofisticado postre.
Hemos de decir que nos encantaron todos los platos y, a pesar de ser muy golosos, si tuviésemos que quitar uno, sería el postre. No porque estuviera malo ni mucho menos, sino porque la combinación nos pareció rara.
Estos son algunos de los platos. Aunque parezca que hay poca cantidad, la realidad es que acabas lleno.





Con esta cena, dimos por concluido el día y nos fuimos a dormir al hotel. Como nos alojamos justo al lado de la catedral, pudimos verla iluminada.

Al día siguiente por la mañana, fuimos a la chocolatería Ibañez, en el Paseo del Espolón, a desayunar un chocolate con churros.

Y con este desayuno dimos por terminada nuestra “ruta gastronómica” por Burgos.


