El monasterio de Santa María de Rioseco es otro de esos lugares a los que teníamos ganas desde hacía mucho tiempo. Suele ocurrir que se conozcan lugares lejanos, pero que nunca se encuentre tiempo para visitar los que tenemos más cerca, pero, en una mini escapada por Burgos, pusimos remedio.
Este monasterio se encuentra a orillas del río Ebro, en el Valle de Manzanedo, en Las Merindades de Burgos, junto al parque natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, a 10 km de Villarcayo y 72 km de Burgos.
Lo primero que hay que saber, es que está en restauración, y que durante años permaneció dentro de la lista roja de patrimonio en peligro, de la que logró salir en 2018 gracias al trabajo del colectivo “Salvemos Rioseco”. Existe una fundación, Fundación Rioseco, cuya función principal es la rehabilitación del monasterio y contribuir a la promoción de la comarca, en apoyo al movimiento Salvemos Rioseco.

Historia
Durante siglos, el Monasterio de Santa María de Rioseco, estuvo habitado por monjes blancos de la orden del Císter. Su primer emplazamiento no fue éste, sino, Quintanajuar, pasando después a San Cipriano Montes de Oca, para, en 1204, los monjes mudarse al municipio de Rioseco. Tras la compra del emplazamiento actual a la familia Velasco, se trasladaron en 1236 al que sería su último y definitivo emplazamiento.

Se estima que, en sus mejores momentos, debió contar aproximadamente con una comunidad de cien personas. De ellos, unos 25 serían monjes y el resto conversos (los que se encargaban del trabajo en las granjas), novicios y criados.
Después de siglos, empezó su decadencia con la guerra de independencia española, cuando las tropas francesas se adueñaron del grano almacenado. Así mismo, desde 1808-1814, los monjes fueron obligados a exclausarse. Pocos años después, durante el Trienio Liberal (1820-1823), fueron nuevamente obligados a irse y se subastaron algunas propiedades del monasterio.
El fin del monasterio ocurrió a raíz de la ley de desamortización de Mendizabal, que permitía la venta de bienes monásticos. Así pues, el 6 noviembre de 1835, se procedió a la venta del Monasterio de Santa María de Rioseco. Su nuevo dueño, Francisco Arquiaga, cedió desde el principio la iglesia al arzobispado de Burgos, convirtiéndose desde entonces en parroquia de las granjas del monasterio.

A partir de la desamortización, la desidia, el olvido y el expolio, convirtieron este precioso monasterio en unas peligrosas ruinas, motivo por el que, en la década de los cincuenta, los nietos de su comprador lo donaron al arzobispado de Burgos, su actual propietario. Aun así, seguía en funcionamiento. De hecho, se celebró una boda en 1964. Pero en la década de los setenta, poco a poco la iglesia inició su camino hacia la ruina y el olvido.


En el recinto monástico estaban las dependencias de los monjes y, separadas de ellas, la hospedería, donde se alojaban los viajeros, y el hospital, donde se cuidaba de los enfermos pobres. Asimismo, los monjes se ocupaban de los indigentes que acudían al monasterio en busca de limosna, comida o ropa. Fuera del convento se encontraban las familias que trabajaban en las granjas, ventas, molinos, y batanes.



Los monjes del Monasterio crearon una explotación agrícola ejemplar, imponiendo en el Valle los cultivos de trigo, viñedos y lino, así como frutales. Cobró también mucha importancia la ganadería (ovejas, carneros, vacas, cabras, chivos, cerdos…), de ahí la importancia que tenían para ellos los bosques y prados. La importancia de su plan hidráulico justifica la elección de situar el monasterio junto al río Ebro.


Etapas constructivas
A pesar de que es muy difícil precisar los periodos constructivos, se distinguen tres etapas:
- Etapa cisterciense, en los siglos XIII-XIV. En ella, se construyó la iglesia del monasterio, caracterizada por la sobriedad ornamental. En ese momento, existían una sala capitular y un claustro diferentes al actual.
- Etapa renacentista, en el siglo XVI. Durante este período de auge económico para el monasterio, se inician un importante número de obras. Se comienzan varias dependencias, y se contrata la obra del claustro.
- Etapa barroca, que comienza al empezar el siglo XVII, prolongándose hasta el siglo siguiente. Se construye claustro actual (1637) y casi todas las dependencias del monasterio a las que se accede desde el final de la panda , y que actualmente es la zona más arruinada del conjunto del monasterio de Santa María de Rioseco. La iglesia también sufre muchas obras, tanto en puertas, decoraciones en molduras y cornisas, como en los dos arcos que comunican las capillas laterales de la cabecera, con la principal.
Conservación
Como hemos dicho antes, gracias al movimiento “Salvemos Rioseco” se ha conseguido que el monasterio salga de la lista de monumentos en peligro. Formado por numerosas personas, sobre todo de los pueblos de alrededor, este colectivo de ciudadanos se encarga de seguir con la restauración del monasterio. Muchos de ellos son profesores y alumnos del Instituto de Enseñanza Media Merindades de Castilla de Villarcayo, que incluso, han editado un libro, cuya recaudación sirve para ese fin.

Gracias a ellos, durante los fines de semana de julio, agosto y septiembre hay visitas guiadas efectuadas por estos alumnos, profesores y padres, en las que se puede apreciar la mejoría de este monasterio, aún en peligro de desaparecer.
Rehabilitación
Aún queda mucho trabajo por delante para que el Monasterio de Santa María de Rioseco brille como en sus mejores tiempos, pero poco a poco, se van ejecutando obras que nos acercan a ese fin.
Las primeras actuaciones fueron labores de limpieza y deforestación, una tarea ardua ya que la vegetación lo había invadido todo. Luego se recuperó el interior de la iglesia, que había sido expoliado y profanado, y se limpiaron zonas exteriores.

Hoy en día, se ha conseguido consolidar las cubiertas de la iglesia y sus dependencias adyacentes (la sala capitular, la cilla y las escaleras), así como las partes que se conservan del claustro. Para el futuro, el plan de rehabilitación contempla la consolidación de la ruina (la Torre del Abad y la galería jónica) y la rehabilitación de antiguas estancias para nuevos usos (Aula de Estudios, Café y Posada).
Todo ello se viene llevando a cabo gracias a subvenciones de la Junta de Castilla y León y por fondos de la propia Fundación.
Visitas
El Monasterio de Santa María de Rioseco permanece abierto las 24 horas del día, por lo que es posible visitarlo en cualquier momento.

Durante el verano, hay Jornadas de Puertas Abiertas, donde se da a conocer, durante 45 minutos, el trabajo de los voluntarios y la importancia del monasterio. Los grupos son de máximo, 10 personas.
Horario durante el verano:
- Mañana: 11-12 y 13 horas.
- Tarde: 17-18 y 19 horas.
Días de Jornadas de Puertas Abiertas:
- Julio y agosto: Todos los días.
- Septiembre y hasta el 12 octubre: Solo los fines de semana.
- Semana Santa: Todos los días.
- Resto del año y de horarios: Se puede visitar el monasterio, pero sin voluntarios, excepto para grupos de 10 personas ( hay que mandar un correo a voluntarios, o contactar a través del número de teléfono, 681 682 680).
De todas formas, si se desea participar en una de estas jornadas, es mejor reconfirmar horarios por si hay algún cambio.
Como se puede ver, es posible entrar con perros. Nos íbamos a turnar para pasar dentro y visitar el monasterio, de hecho, entré yo primera mientras Jesús esperaba fuera con Wiki. Pero le dijeron que se permitía el acceso, así que de pronto, allí que me encontré con los dos.


Sin duda, una bonita visita si te encuentras por esta zona de Burgos.


