Yala

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Yala es el Parque Nacional con más fama de toda Sri Lanka. Es el segundo más grande y el más visitado de todos, seguramente porque es el que más posibilidades ofrece de poder avistar a los escurridizos leopardos, ya que es una de las áreas del mundo con más densidad de población de dichos felinos. También hay un gran número de elefantes de Sri Lanka. Junto a estas dos especies, encontramos otras amenazadas, como el oso bezudo y el búfalo de agua. Así mismo, es una zona importante de conservación de aves. Hay registradas 44 especies de mamíferos, 215 de aves y 46 de reptiles, así que, de seguro, nos saldréis defraudados de la visita.

Situado en el sudeste del país, se compone de cinco bloques, abarcando una superficie cercana a 100000 hectáreas. La mayor parte del turismo se concentra en el bloque I. Para salvaguardar a los animales solo están abiertos al público dos de los bloques.

Designado como Parque Nacional en 1938, es conocido por su gran variedad de animales, entre los que destacan, aparte de los ya mencionados, los jabalís, ciervos moteados, macacos, chacales, águilas, flamencos, pelícanos, serpientes voladoras, lagarto labiado y un largo etc.

Debido a su gran superficie, posee una gran cantidad de ecosistemas, como bosques monzónicos húmedos y secos, praderas, pantanos, pastizales, playas arenosas, humedales…

Con clima semiárido, tiene un periodo de sequía de mayo a septiembre. Entre este mes y mediados/ finales de octubre, algunos bloques permanecen cerrados por la sequía.

Pegados al parque tenemos otros dos importantes parques nacionales, el de Kumana y el de Lunugamvehera, y muy cerca también, el de Bundala, un paraíso para las aves, al que fuimos al día siguiente.

No todos los visitantes que acuden al parque lo hacen atraídos por su vida salvaje, sino que un porcentaje importante también lo hace porque aquí se encuentra Sithulpauuwa, un asentamiento monástico que se convirtió en lugar de peregrinación. Hoy en día, hay sitios sagrados para los hindúes, musulmanes y budistas. Ellos no necesitan comprar entrada ni ir acompañados de un guía, al contrario de los que vamos a la reserva a ver animales.

Nuestra llegada a Yala fue un poco «accidentada». Habíamos decidido alojarnos en el Cinnamon Wild Yala, un complejo excepcional apenas a 5 minutos del parque. Es un hotel que ya habíamos ojeado preparando el viaje, pero su precio prohibitivo en esas fechas era demasiado para nuestros bolsillos. Mirando en booking el día anterior a nuestra llegada, el precio había bajado considerablemente, así que decidimos darnos un capricho por dos noches y reservamos uno de los chalés en la jungla.

Así pues, nos presentamos en este hotel de lujo conduciendo nuestro tuk tuk y con ropas «mochileras». Las miradas de incredulidad que nos echaron cuando les dijimos que teníamos habitación, no tenían precio. Para colmo, la reserva no aparecía por ningún lado y tardamos bastante tiempo en poder hacer el trámite y en que se creyeran que éramos clientes.

Después, nos dijeron que es que nunca nadie había llegado en tuk tuk y que pensaban que nos habíamos equivocado de hotel. El complejo tiene una piscina y, justo detrás, una laguna, dónde viven cocodrilos, alguno de los cuales, de vez en cuando, acude a darse un baño en la piscina. Por la noche, para moverse hacia o desde los chalés, hay que avisar a recepción, ya que es posible toparse con elefantes, jabalís, monos, cocodrilos u otros animales, y podría ser peligroso.

Elegimos visitar Yala por la tarde y, como en el resto de los parques del país, contratamos un jeep privado para los dos.

Una de las cosas que más nos llamó la atención es la gran variedad de aves que hay, algunas de las cuales pasan bastante desapercibidas.

Encontrábamos pavos reales cada poco, que tenían una agilidad tremenda, a pesar de su peso, para volar hasta las copas de los árboles.

Pero el parque no solo presume de aves…

El tour estaba siendo muy tranquilo, de vez en cuando nos cruzábamos con otros jeeps, pero en general, estábamos solos en la mayoría de los caminos. Hasta que, de repente, una llamada de radio alertó a nuestro conductor de que un grupo había localizado un leopardo. Lo más rápido que pudimos, acudimos al lugar que nos habían dicho. Ya de lejos, intuíamos que el felino continuaba en ese sitio, ya que podíamos ver varios coches parados en el mismo lugar. Y, efectivamente, allí estaba, encaramado a un árbol, ajeno a las miradas de tanta gente.

Apenas fueron unos pocos minutos los que estuvimos contemplándolo, pero fue una experiencia maravillosa. Precioso regalo de 18 meses…

Continuamos el safari un rato más, en el que seguimos disfrutando a lo grande viendo más animales. Los que más nos impresionaron fueron los elefantes, nos parecían enormes.

Después de unas 3 horas, regresamos a nuestro alojamiento con una sonrisa bien grande en la cara. Habíamos disfrutado como enanos y, encima, conseguimos ver al preciado leopardo.

Información sobre Yala

HORARIO DE VISITA: Desde las 6 a las 18 horas. Es obligatorio ir acompañado de un guÍa.

Hay que recordar que todos los años los Bloques I y II permanecen cerrados desde el 1 septiembre hasta finales de octubre. Como alternativa, se va al bloque V o al parque de Lunugamvehera, disminuyéndose la posibilidad de ver una gran cantidad de animales, sobre todo el leopardo, que mayormente se concentra en el bloque I.

Una buena época para visitar el parque es entre febrero y julio, ya que los niveles de agua del parque son bastante bajos, y los animales tienen que salir a buscar sus fuentes de agua y así son mucho más visibles.  El monzón del noreste es entre mediados de octubre y finales de diciembre. Este periodo es ideal para ver la llegada de aves migratorias.

La entrada cuesta alrededor de 25 euros, a los que hay que sumar el transporte. El precio final va a depender del número de personas que vayan en el jeep. Creo recordar que nos costó alrededor de 55 euros por cada uno, en un jeep privado. Cuantas más personas vayan, como mucho caben 8 en el mismo jeep, más barato saldrá, PERO menos posibilidades hay de fotografiar a gusto y el tiempo que quieras, los animales que vayáis encontrando. Por eso preferimos ir siempre solos, aunque nos salga más caro.

Los tours son de alrededor de 3 horas y existen varios horarios de entrada. Los safaris de mañana o día completo, entran alrededor de las 6:30 a.m. y los de la tarde, a las 15:00.

Tissamaharana y Kataragama son las ciudades más cercanas, y donde hay multitud de alojamientos y agencias que organizan los safaris. Para consultar horarios y opciones para llegar, 12Go.asia.

Nosotros contratamos directamente el safari a la entrada del desvío desde la carretera principal a nuestro alojamiento, el Cinnamon Wild Yala, donde varios jeeps, de distintas agencias, esperaban. Para consultar horarios y opciones para llegar, 12Go.asia.