Reserva Nacional de Samburu

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La Reserva Nacional de Samburu fue nuestro primer parque africano y también, el primer safari de nuestra vida, lo que puede explicar que nos haya marcado tanto. El paisaje árido y seco de la sabana del parque en la época en la que fuimos es precioso. La cantidad de vida salvaje que puedes ver y encontrar es interminable y, además, está bastante poco concurrido, en comparación con otros parques africanos.

Samburu es uno de los parques más pequeños de Kenia, con una superficie de 168 kilómetros cuadrados, está situado en la parte central de Kenia, al norte del río Ewaso Ng’iro, y forma un sistema junto con tres parques adyacentes: el Buffalo Springs , Laikipia, Shaba.

A pesar de su reducida extensión, el parque comprende diversos hábitats, en altitudes comprendidas entre los 800 msnm (en las proximidades del Ewaso Ng’iro) y 1,230 msnm (en el monte Koitogor). Incluye floresta ribereña, floresta de palmera Doum y acacias, y tres tipos de sabana: arbolada, arbustiva y plana.

Samburu es el mejor lugar del mundo para ver leopardos y tiene hasta su propia lista de «cinco únicos», que sólo podrás ver aquí. ¿Qué más se puede pedir?

Los cinco únicos de Samburu

Gerenuk, la gacela jirafa

Gerenuk significa ‘cuello largo’ en el idioma Samburu (también conocidas cómo Gacelas de Waller) y, de hecho, tienen unos cuellos muy largos, que las hace bastante graciosas. También tienen orejas muy grandes en comparación con sus cabecitas, lo que las hace ser una monada. Sus patas traseras son muy fuertes y pueden permanecer bastante tiempo sobre ellas, para alimentarse de hojas que otros antílopes no pueden alcanzar.

Cebra de Grevy

También conocidas como cebras imperiales, pueden pasar hasta 5 días sin beber, lo que es una bendición en el árido clima de Samburu. Es la mayor cebra del mundo, con grandes orejas e infinitas y estrechas rayas verticales. Sólo podrás encontrarlas aquí y en el sur de Etiopia. Tristemente, son las cebras más amenazadas de extinción, ya que sus pieles son muy cotizadas.

Oryx Beisa

Los reconocerás por sus cuernos alargados, en forma de cimitarra, que pueden llegar a alcanzar hasta un metro de largo. Es habitual ver machos con un solo cuerno, debido a que se enzarzan en feroces peleas para ganarse el favor de las hembras en la época de celo.

Jirafa Reticulada

Son fácilmente reconocibles por sus grandes parches de color marrón, muy diferentes a los de sus primas del sur, mucho más pequeños y claros.

Avestruz Somalí

Las avestruces somalíes, a diferencia de otras avestruces tienen las patas y el cuello de color gris azulado. Durante la temporada de apareamiento, los machos cambian el color de sus patas y cuellos a un azul brillante precioso.

Primer día en Samburu

Dormimos en Nairobi en el Hotel Crown Plaza, donde habíamos llegado el día anterior, procedentes de España. Nos levantamos muy pronto y, después de un copioso desayuno, Gordon Opany, nuestro guía de Masikio Safaris, pasó puntualmente a recogernos. Gordon sería nuestro ángel de la guarda durante toda nuestra estancia en Kenia. Un guía súper profesional y una persona estupenda.

El trayecto hasta Samburu dura aproximadamente 6 horas, para recorrer los poco más de 300 kilómetros que lo separan de la capital, así que nos tocaba calentar los asientos un buen rato.

Finalmente, y ya un poco cansados, abandonamos la carretera para adentrarnos en el camino de entrada al Parque Nacional. Nuestro alojamiento aquí sería el Samburu Sopa Lodge, enclavado dentro de la reserva. En este camino ya comenzamos a ver nuestros primeros animales salvajes, cebras, algunas gacelas e incluso jirafas. No os podéis imaginar la ilusión que nos hizo, éramos como niños con zapatos nuevos.

Una vez en el alojamiento, solventado el tema de habitaciones, devoramos nuestras comidas mientras esperábamos impacientes la hora de salida a nuestro primer safari.

Nada más salir del Lodge nos sorprendió un pequeño Madoqua, que pasó a convertirse en uno de nuestros favoritos. Estos pequeños y simpáticos antílopes son conocidos también por «dic dic», por emitir un sonido muy parecido cuando están asustados.

Poco después, y mientras veíamos nuestras primeras gacelas de Grant, Gordon comenzó a hablar por la radio bastante nervioso y nos dijo que teníamos que salir pitando.

No nos lo podíamos creer, al llegar al lugar donde había congregados varios coches, Gordon nos sonrió y dijo, «aquí tenéis vuestro primer leopardo«.

Y allí estaba él, descansando tranquilamente a la sobra de un gran árbol. La sensación que sentimos no puede expresarse con palabras, ya que, aunque sabíamos que Samburu era un muy buen lugar para avistarlos, había sido llegar y besar el santo.

No sé ni el tiempo que pasamos observando como descansaba, viéndolo cambiar de postura cada cierto tiempo y desperezándose en plan «instagramer» para las fotos.

Finalmente, bajó del gran tronco, donde había estado descansando, para moverse a una zona más protegida. Por suerte, Gordon movió el coche rápidamente y nos colocó a escasos 3 o 4 metros de él. Tener a una criatura tan elegante y poderosa a tu lado es impresionante. No puedes dejar de mirar esos ojos hipnóticos.

Continuamos nuestro Safari vespertino con un grupo de cebras de Grevy, muy abundantes en Samburu, que, como comprobaríamos días después, son bastante más grandes que sus primas del sur.

Nuestra primera tarde de safari pasaba sin darnos cuenta, cuando, delante de nosotros, apareció un grupo de jirafas reticuladas.

Yo sabía que eran grandes, pero verlas al natural, supera lo que puedas imaginar.

La luz caía poco a poco en el parque y Gordon decidió acercarse a la zona del río, con la esperanza de ver algún león. Nos lo contaba y nosotros pensábamos que nos tomaba el pelo, pero, dicho y hecho, allí nos esperaba una pequeña manada.

Ver atardecer junto a un grupo de leones, con el único ruido del «click, click» de nuestras cámaras y el río de fondo, es una experiencia brutal.

Éramos los únicos allí, una de las ventajas de Samburu, así que pudimos disfrutar en soledad de juegos y momentos tiernos entre ellos. Y aunque estábamos a escasos metros, no parecía importarles nuestra presencia.

Finalmente, decidimos dejarlos con sus juegos y volver para nuestro Lodge. Había concluido nuestra primera tarde de safari y todavía no asimilábamos todo lo que Samburu nos estaba regalando.

Segundo día en Samburu

El día comenzaba temprano, en el restaurante del Lodge, donde ya pudimos disfrutar de algunos animales desde la terraza. Hoy iba a ser nuestro día completo en Samburu y, viendo lo bien que nos trató la primera tarde teníamos muchísimas ganas de empezar.

Desde la terraza del lodge
Desde la terraza del lodge

Comenzamos el día viendo un simpático pumba (Phacochoerus), que ni corto ni perezoso se plantó al lado nuestro diciendo: Ehhh que yo quiero foto!!

Los "pumbas" aquí son más delgaduchos que en otros parques
Los «pumbas» aquí son más delgaduchos que en otros parques

Continuamos nuestro paseo hasta un grupo de elefantes con varias crías. Aunque ya habíamos visto Elefantes en Sri Lanka, estos nos parecieron bastante más grandes.

Manada de elefantes
Manada de elefantes

Para mí, los elefantes tienen una magia especial, ese andar torpón y tranquilo, esa mirada inteligente y esa boca que parece que están siempre contentos.

Pequeña cría de elefante
Pequeña cría de elefante

Y de repente, la sorpresa del día, un grupo de Licaones. Gordon no se lo podía creer, en cinco años haciendo safaris por Samburu, era la primera vez que tenía delante un grupo tan grande y a tan poca distancia.

De tán feos son bonitos
De tan feos son bonitos

Los licaones (Lycaon pictus) son uno de los carnívoros más “cotizados” en un safari fotográfico, ya que se estima que su población es de alrededor de 6.000 en todo el continente africano. Se distribuyen por el África subsahariana y, aunque son muy difíciles de observar, el sur del continente es la mejor opción para tener un encuentro con ellos.

Uno de los licaones de la manada
Uno de los licaones de la manada

Los licaones son los cazadores con más porcentaje de éxito depredando a sus capturas, acosando en grupo a sus presas y dándose relevos, hasta que estas caen agotadas. Actualmente están en peligro de extinción.

Pasaba la mañana viendo grupos de animales y Samburu seguía con sus sorpresas, qué cantidad de sorpresas tiene este parque.

Avestruz somalíe haciendo sus cosas
Avestruz somalíe haciendo sus cosas
Oryx Beisa

De repente, encontramos a este leopoardo acostado entre la maleza. Sin duda alguna, el parque estaba mostrando con creces su fama para ver a estos fantásticos depredadores.

Leopardo a la fresca
Leopardo a la fresca

Mientras disfrutábamos tranquilamente de nuestro leopardo, una llamada por radio a nuestro guía nos puso de nuevo en camino, habían localizado un Guepardo cerca de nuestra localización, así que salimos disparados.

Era ya la hora de comer, así que nos acercamos a nuestro Lodge para repostar y descansar un poco. Hoy teníamos la visita a un poblado de la tribu Samburu, algo que no nos hacía especial ilusión. Os podemos hacer un resumen corto. A nosotros NO NOS GUSTÓ NADA y nos pareció el típico espectáculo montado para sacarle el dinero a los turistas. Si podéis, mejor pasar ese tiempo en el parque disfrutando de los animales. De hecho, dejamos bien claro que no queríamos ver el poblado Masai al que deberíamos ir unos días mas tarde.

Después de la visita al poblado, continuamos con nuestras últimas horas en el parque, tocaba la zona de Buffalo Springs, más cercana al río Ewaso Ng’iro.

Cebras de Grey
Cebras de Grey

La tarde pasaba tranquila, disfrutando de los grupos de animales que se cruzaban por nuestro camino. Al haber visto ya todos los animales «top» del parque, disfrutamos viendo el discurrir de la vida por el parque.

Grupo  de gacelas pastando
Grupo de gacelas pastando

A última hora sonó otra vez la radio, una minivan se había quedado atascada en la fina arena de la orilla del río y pedían ayuda para poder sacarla. Había un grupo de leones y necesitaban otros coches para empujar. Así que allí que nos fuimos.

Grupo de leones junto al río
Grupo de leones junto al río

Al llegar, pudimos ver que había un grupo de leones por la zona, algunos agrupados y otros un poco más alejados, pero muy pendientes de todo el circo que se estaba montando para poder sacar a la furgoneta de la arena.

Pequeño león viendo el espectáculo
Pequeño león viendo el espectáculo

Había varios 4×4 intentando sacar a la pequeña minivan, pero no tenía muy buena pinta el asunto. Con tanto león por las inmediaciones, nadie quería salir de los coches para usar las palas, así que intentaban empujar para ver si podían moverlo.

Mini van atascada en la arena
Minivan atascada en la arena

Estaba anocheciendo y finalmente no fueron capaces de sacar a la pequeña furgoneta de la arena, así que decidieron «evacuar» a los pasajeros a otro vehículo. Supongo que irían al día siguiente a por él.

Nosotros emprendimos camino del Lodge, nuestra estancia en Samburu tocaba a su fin.