Mandalay

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Mandalay es la segunda ciudad más grande de Myanmar y la última capital real el país. Es considerada el centro de la cultura birmana y es el principal centro comercial, educativo y de salud de la Alta Birmania.

No teníamos muchas expectativas puestas en esta ciudad, y menos mal, porque no nos gustó demasiado. No sé si fue que ya llevábamos muchos templos, pagodas y budas vistos durante todo el viaje, el bullicio típico de cualquier ciudad asiática, unido a un tráfico caótico y a muchísima gente en los lugares turísticos o la combinación de todo eso.

Durante todo el viaje a Myanmar habíamos disfrutado de una relativa tranquilidad, lo que nos había permitido enamorarnos del país, pero fue llegar aquí y todo cambió. A ver, no es que no tenga cosas interesantes para ver, pero no tiene el atractivo de los demás sitios que habíamos visitado. Como se nota que las grandes urbes, en general, no nos hacen mucha gracia, ¿verdad?

¿Cómo llegar?

Nosotros lo hicimos por avión, después de visitar Bagán. Hicimos varios trayectos volando durante todo el viaje, y la verdad, es que todos fueron muy cómodos, puntuales y muy asequibles de precio, a pesar de comprar los billetes un par de días antes. Solemos mirar en Skyscanner y luego comparar con las webs oficiales de las aerolíneas. Es una ciudad muy bien conectada con el resto del país y su aeropuerto es internacional, por lo que puede ser un buen lugar para empezar o terminar el viaje (nosotros volamos a Chiang Mai desde aquí). Una vez en Mandalay, fuimos en taxi (son muy baratos), al alojamiento, aunque también existe la posibilidad de coger el Airport bus, que te deja en el centro en hora y media.

Otra opción muy popular y barata es el bus, ya que hay muchas rutas que la conectan con el resto de Myanmar. Para consultar horarios y comprar, MMBusticket o Myanmarbusticket. Hay tres estaciones de bus diferentes.

También se puede llegar en tren, pero hay que saber que el sistema ferroviario es bastante antiguo y no es muy cómodo, sobre todo si se viaja de noche.

Si se viene o se va a Bagán, también se puede recurrir al barco, recorriendo el río Irrawaddy. Solo se puede navegar después de la temporada de lluvias, de julio a enero. Hay varias posibilidades:

  • Crucero por el río. Opción cara y lujosa en la que navegarás 2 o 3 días, mientras se va parando en los lugares de interés de la ruta.
  • Ferry Exprés, con la compañía MGRG Express, en un trayecto de unas 10 horas, en el que se sale a primera hora de la mañana. Incluye el desayuno y el almuerzo. Cuesta 32 $ si se viene desde Bagán y 42$ si se va hacia allí.
  • Ferry del Gobierno o Slow Boat. Opción más barata, se tardan entre 14 y 16 horas, y tiene varias paradas en el camino. Solo opera dos días a la semana.

¿Cómo moverse por la ciudad?

A pesar de lo caótica que es la ciudad respecto al tráfico, es muy fácil moverse por ella y existen varias opciones asequibles para los viajeros.

  • Taxi. Es la forma más rápida de desplazarse. No son caros y el precio varia en función del destino. Puedes acordar un precio cerrado para un tour de un día completo o para desplazamientos a sitios más alejados.
  • Moto/taxi. En un par de desplazamientos usamos este método. En muchos sitios hay paradas de motos, donde pactas un precio por el trayecto.
  • Moto alquilada. Té da mucha autonomía. Es posible alquilarla en muchos de los alojamientos. Teníamos pensado alquilar una, pero al final nos decidimos por contratar un taxi durante todo un día, porque el precio era muy parecido.
  • Camionetas colectivas. Es la forma más barata de moverse, pero no tienen paradas fijas, por lo que, para un turista sin ayuda de un local, es casi imposible saber cuál se debe coger para ir al sitio que se quiere.
  • Rickshaw. Muy baratos, sin tarifas fijas, sino en función del trayecto. Ideal para desplazamientos cortos.
  • Bicicleta alquilada. Opción elegida por muchos turistas, ya que también es barata y muchos de los lugares turísticos están cerca unos de otros. Hay que tener en cuenta el calor, sobre todo en las horas centrales del día.
  • Grab. Esta aplicación (tipo Uber en España), es muy cómoda para contratar los desplazamientos. Pones donde estás y donde quieres ir, y te muestra las opciones que tienes, el tiempo que tardan en llegar y el precio. Muy segura.

¿Dónde dormir?

Para esta ciudad, elegimos el Downtown @ Mandalay, muy sencillo, pero bien situado. Nos ayudaron a la hora de planificar las excursiones y para contratar los desplazamientos.

Múltiples opciones en booking.

¿Qué ver en Mandalay y alrededores?

Pues nosotros, lo primero que hicimos fue echarnos unas buenas risas a costa de un corte de pelo. Jesús necesitaba raparse, así que ni cortos ni perezosos nos fuimos a una peluquería que había muy cerca del hotel. Allí, los trabajadores no entendían que es lo que quería exactamente, porque eso de «As Buda«, no les cuadraba. En fin, un rato divertido y bien barato.

A continuación, nos fuimos a conocer un poco la ciudad.

MAHAMUNI PAGODA

Lo primero que fuimos a ver, fue esta pagoda, la más importante de Mandalay, donde está la imagen de Buda más venerada del país, se dice que fue consagrada en vida por el propio Buda.

Es una estatua enorme, de 4 metros de altura, recubierta completamente de oro.

Los devotos se colocan delante, rezan, recitan mantras y dan ofrendas. Los hombres tienen la posibilidad de colocar láminas de oro sobre el Buda Mahamuni, mientras que las mujeres tenemos que conformarnos con mirar. Debido a las capas de oro que se van superponiendo, está bastante deformada respecto a lo que debió de ser su aspecto original.

Los extranjeros tenemos un acceso, cerca del que está la taquilla de los tickets (5000 kyats 2019).

PALACIO REAL

A continuación, nos fuimos al Palacio Real. Para entrar, hay que pagar una entrada de10000 kyats, que da derecho a entrar en varios lugares:

  • Monasterio de Atumashi
  • Museo Cultural Mandalay
  • Pagoda Kuthodaw
  • Pagoda Mahamuni
  • Palacio Real de Mandalay
  • Pagoda Paleik
  • Monasterio de Shwenandaw
  • Amarapura e Inwa

Es el último Palacio Real de la última dinastía birmana. Fue construido entre 1857 y 1859, cuando el rey Mindón, tras un sueño, decidió trasladar su palacio de Amarapura hasta aquí, ya que se suponía traería más prosperidad y riqueza a su pueblo.

Esta enorme ciudadela, protegida con murallas de 2 kilómetros cada una y rodeada de un foso de 5 metros de profundidad, forma un cuadrado perfecto. Cada muralla tiene 3 puertas, pero la que da acceso al recinto está en el lado este.

Entre los edificios que podemos visitar están la Gran sala de audiencias, el Glass Palace o la Torre mIrador, de 24 metros de altura, desde donde se tienen bonitas vistas de todo el recinto.

Hay muchos edificios más, esparcidos por los jardines de los alrededores, aunque, aparte de la grandeza del sitio, poco más puede ofrecer el Palacio, puesto que la inmensa mayoría de las salas están vacías. Eso sí, no vas a encontrar mucha gente visitando el lugar. Gran parte del recinto es de uso militar, por lo que no está permitido entrar a esas zonas

Durante la segunda guerra mundial quedó bastante dañado y, para su restauración, se utilizaron materiales que no estaban presentes en su construcción original, que era de madera de teca.

MONASTERIO SHWENANDAW

Es de las pocas cosas que nos gustó en Mandalay. Es un monasterio budista situado cerca de la colina y construido por completo en madera de teca, ya que se libró de los destrozos de la segunda guerra mundial y por tanto, no tuvo que ser reconstruido con otros materiales.

En sus orígenes, era parte del Palacio Real de Amarapura, y una vez trasladado el mismo hasta su ubicación en Mandalay, sirvió de residencia privada al rey Mindon hasta su muerte. Cuando esto ocurrió, su hijo, para honrar su memoria, decidió trasladarlo hasta donde está ahora y convertirlo en monasterio.

Nos encantaron sus figuras y tallas de madera, sus techos, sus pasillos y, sobre todo, ¡que apenas había gente!

Como ya era hora de comer, decidimos hacer un alto en las visitas e ir a almorzar. A Jesús se le ocurrió decirle al taxista, con el que llevábamos todo el día, que nos llevara a un sitio local, un sitio donde comieran ellos. Pues una y no más. Efectivamente, local era, y, por supuesto, éramos los únicos guiris.

A mí no me gustó ya desde fuera, pero Jesús tenía tantas ganas, que no dije nada. En fin, apenas probé un poco de arroz blanco y unos mordiscos de pollo, a pesar de que tenía mucha hambre. Y cuando vi afuera, el agua con el que estaban lavando los platos… por poco se me corta la respiración. Vamos, que con la cantidad de sitios decentes que había para comer, fuimos a comer a un antro, pero la culpa fue nuestra por entrar. No podemos jugar con la salud y menos tan lejos de casa.

PAGODA KUTHODAW

Es otro de los recintos religiosos que hay al pie de la colina de Mandalay.

Contiene «el libro más grande del mundo», que no es un libro en si mismo, sino 730 losas de mármol, grabadas por los dos lados con textos budistas, cada una guardada en su propia estupa blanca, que conforman el Tripitiaka.

El centro de todo el complejo es la estupa dorada, con su Chedi de 60 metros de altura, a cuyo alrededor están las estupas blancas, alineadas en largas y fotogénicas calles.

Aquí nos encontramos con un par de chicas y, el que suponemos novio de una de ellas, haciéndose fotos.

Al novio, por la cara que tenía, no debió hacerle mucha gracia que una de las jovencitas nos pidiera que la fotografiáramos.

Al ser un sitio tan fotogénico, suelen ir parejas de novios a hacerse las fotos de recuerdo.

Nos hubiera gustado quedarnos un poco más de tiempo, pero se nos iba a hacer tarde, así que nos fuimos hacia la colina.

MANDALAY HILL Y PAGODA SU TAUNG PYAE

Nos habían dicho que las mejores vistas de la ciudad y los atardeceres más bonitos estaban en Mandalay Hill, así que allí que nos fuimos.

Se puede llegar en taxi, andando o con escaleras mecánicas. Si decides a ir a pie, la subida empieza pasando por dos estatuas de leones guardianes, para terminar, una media hora después, en la Su Taung Pyae Pagoda, donde hay que pagar una entrada de 1000 kyats.

Las supuestas preciosas vistas, al menos para nosotros, no son para tanto. Para colmo, el sitio está abarrotado de personas, tanto locales como extranjeros, esperando la puesta de sol, lo que le quita todo el encanto que pudiera tener el momento.

Después de huir como pudimos de aquí, nos fuimos a cenar a un restaurante local, bastante mejor que el de la mañana, tras lo cual, tocaba descansar, ya que el día siguiente también sería intenso.

MONASTERIO MAHAGANDAYON

Comenzamos la jornada siguiente yendo a este monasterio, donde cada día, monjes de todas las edades hacen fila para ir a recoger su desayuno.

No nos gustó nada. Nos dio la impresión de que era como un circo montado para que los turistas hicieran fotos.

Viendo la cantidad de gente que había y que muchos hasta se peleaban por conseguir un sitio para sacar buenas fotos, nos fuimos en unos minutos.

PAGODA U MIN THONZE

Otro de los lugares que si que nos gustó, en la colina de Sagaing, a unos 21 kilómetros de Mandalay. A orillas del río Irrawaddy, es otra ex-capital birmana, famosa por los cientos de pagodas , templos y estupas que embellecen su paisaje.

Esta pagoda, también conocida como 30 Caves Pagoda, por sus 30 entradas que asemejan cuevas y en cuyo interior hay una fila, en forma de semicírculo, de 45 budas, con unos azulejos de colores preciosos y muy vistosos.

Es muy diferente al resto de las que vimos en Myanmar y su colorido, decoración y las vistas desde allí, nos encantaron.

Es posible hacer donaciones para la conservación de la pagoda y si ésta es de una cantidad importante, los monjes ponen una placa con los datos del benefactor. Encontramos varias de españoles.

PAGODA SOON OO PON NYA SHIN

En la colina de Sagaing, también encontramos esta pagoda.

Tiene una estupa dorada y varias salas con imágenes de Budas.

Lo mejor de todo son las vistas y la tranquilidad que se respira en el lugar, ya que apenas había gente.

INWA

También conocida como Ava, fue capital del imperio birmano durante cinco periodos diferentes, entre los siglos XIV y XIX. Fue destruida y reconstruida a lo largo de su historia en varias ocasiones, hasta que, finalmente, quedó destruida por un terremoto en 1839, por lo que hoy en día poco queda de su esplendor.

Una forma habitual para moverse por la zona es con una carroza de caballos.
Una forma habitual para moverse por la zona es con una carroza de caballos.

Hay varios sitios interesantes por conocer. Se nota que es una zona popular, ya que la cantidad de visitantes es bastante grande.

Primero vimos la Nanmyint Watch Tower. Es lo único que queda del antiguo Palacio.

A continuación, fuimos hasta Yadana Hsemee (o Yadana Hsimi), un conjunto de pagodas. Destaca la estatua de un Buda entre las columnas de un templo que se derrumbó en el terremoto de 1839.

En el camino hasta la siguiente visita, disfrutamos de bonitos paisajes.

Y llegamos hasta el Monasterio Bagaya o templo de Teca, construido en 1834, íntegramente con esta madera. El monasterio, budista, se construyó en 1593, pero quedó destruido por un incendio y fue siglos después cuando se decidió reconstruirlo siguiendo el estilo original. Destacan sus pilares de teca y la altura que tiene.

De nuevo, nos encontramos con otra pareja de novios haciéndose el reportaje de boda.

Puente U Bein

Para terminar el día, nos fuimos hasta el famoso Puente U Bein, en Amarapura, que es el puente de teca más antiguo del mundo y, en su momento, el más largo (1200 metros).

Se dice que es un sitio ideal para ver anochecer, pues los reflejos y las luces anaranjadas que hay a veces, hacen las delicias de los fotógrafos. Nosotros no tuvimos esa suerte, el día estaba nublado.

No es solo un lugar frecuentado por los turistas, sino que en cualquier momento se ven birmanos cruzando de un lado a otro de la ciudad, a monjes descansando, parejas de novios, pescadores. Es interesante sentarse un rato a contemplar el paso de la gente.

Si que hay que decir que, al comienzo del puente, hay muchos turistas sacando fotos, pero una vez que caminas hacia la otra orilla y te alejas un tramo, la inmensa mayoría de la gente con la que te cruzas, es birmana.

Alrededor del puente hay decenas de puestos de recuerdos, en los que, por fin, encontramos un encargo que nos habían hecho.

Y así, dimos por concluidas las visitas en esta zona de Myanmar, teniendo muy claro que más que la ciudad de Mandalay, que a nosotros no nos gustó, lo que realmente merece la pena son sus alrededores.