Laguna de Perlas y los Cayos

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Después de unos días sin poder salir de las Corn Island a causa del mal tiempo, conseguimos subirnos a un barco y, tras unas cinco horas de travesía, llegar a Bluefields. Nuestra intención era llegar hasta Laguna de Perlas, donde nos reuniríamos con otra amiga y, si era posible, pasar la Nochevieja del 2010 en los Cayos.

Hay varias maneras de llegar a Laguna de Perlas:

VIA TERRESTRE: Si de dispone de vehículo propio, desde Managua, se ha de ir via El Rama (385 kms), en un trayecto de unas 7 horas. Si no, se ha de coger un bus desde el Mercado Mayoreo de Managua hasta El Rama y, una vez allí, otro bus hasta Laguna.

VÍA ACUÁTICA DESDE EL PUERTO DE BLUEFIELDS: En un trayecto de aproximadamente una hora. Salen varios botes por las mañanas, a unos 10 USD por trayecto. Se pasa por varios pueblos, como Kukra Hill. A Bluefields se puede llegar de varias formas. La más rápida, cómoda, pero más cara, es vía aérea desde Managua o las Corn Island, con La Costeña. Otra opción es con vehículo propio, tomando la carretera del norte hacia Juigalpa y El Rama. También es posible ir en bus.

Rumbo a Laguna de Perlas

VIA ACUÁTICA DESDE EL RAMA: A través del Río Escondido, en un trayecto de unos 90 kms, (200 córdobas), de aproximadamente hora y media.

LAGUNA DE PERLAS

Laguna de Perlas es un pequeño pueblo situado a la orilla de la laguna del mismo nombre. Llegamos con una panga desde el puerto de Blueflieds, en un trayecto de una hora bastante interesante, ya que en el camino, el bote va parando en alguna comunidad y podíamos ir viendo como era la vida a la vera del río.

A pesar de ser el pueblo más importante de la zona, por si mismo no ofrece muchos atractivos. Lo utilizamos como campamento base para conocer algo de los alrededores. Es una comunidad muy tranquila, donde la mayoría de la población es creola, aunque también hay miskitos. Viven fundamentalmente de la pesca y, dependiendo de la temporada es posible disfrutar de una exquisita gastronomía a base de pescado, langosta o camarones.

Cada vez más, está tomando importancia el turismo, y ya existen varios alojamientos y restaurantes. Cuando fui, en la Navidad del 2010, no había electricidad todas las horas del día y solo conexión a internet a través de un pequeño cyber. A día de hoy, todo eso ya ha mejorado.

La belleza natural de la zona es indiscutible, con manglares, deltas y cayos, además de los Cayos de Perlas, en la costa del Caribe, o de los pocos conocidos Cayos Man O´War. Otro atractivo de la zona es la posibilidad de visitar grupos indígenas, de los que hay 4 diferentes y que viven en sus comunidades: mestizos, miskitos, creolos y garífunas.

Otra comunidad cercana es Awas, donde también se pueden realizar múltiples actividades, como visitar la Reserva Natural de Wawashang, hacer tours de pesca con los pobladores, caminatas, paseos a caballo, nadar en la laguna o la observación de aves al amanecer…

Pero el motivo principal para llegar hasta aquí, no hay ninguna duda de que son los Cayos de Perlas, un conjunto de unas 14 islas, a unos 35 kms de distancia de Laguna , que se recorren en aproximadamente una hora en bote, trayecto en el que es posible ver delfines. Las islas están rodeadas de aguas color turquesa, llenas de palmeras y con una arena blanca y fina que hacen de los Cayos, una auténtico paraíso donde pasar las horas tranquilamente mientras se nada, se hacer snorkel, se pesca o, simplemente, se deja pasar el tiempo sin ninguna prisa. Si se tiene suerte y se viaja en la época adecuada, es posible ver como anidan tortugas Carey.

Estas islas han sido utilizadas por los pescadores como refugio mientras realizaban su trabajo. Por ley, pertenecen a los pueblos indígenas, pero hace unos años, un empresario griego se hizo con los títulos de propiedad, para después, revendérselos a extranjeros, que al final, terminan por vender las islas de nuevo a precios mas bajos al darse cuenta de que no han podio conseguir su pequeño paraíso en la Tierra. A día de hoy, la lucha de los pueblos indígenas continua.

Cuando estuve allí había muy pocos alojamientos. Ahora existen apenas 6:

  • Hotel Best View: $40 B& B.
  • Hotel Sun Rise: $35.
  • Hotel Casa Ulrich: $ 12-35.
  • Green Lodge hotel: $ 20-35. Es el que elegimos para aloJarnos.Trato muy familiar, básico pero muy limpio, y bien situado. El desayuno está incluido y, el resto de las comidas se pueden hacer si se avisa con tiempo. Ahora ofrecen la posibilidad de hacer tours a los Cayos y a las comunidades vecinas.
Vistas de la laguna desde el alojamiento

  • Hotel Queen Lobster: Cuando estuve en el 2010, sólo era un restaurante típico caribeño, donde pasamos muchísimas horas y donde celebramos la nochevieja. Su cocina era excepcional y salí enamorada de la fruta del pan, que no conocía. Sus platos a base de pescado son exquisitos. En ese momento se estaban planteando ampliarlo para poder ofrecer alojamiento y, hoy en día, existen tanto cabañas como habitaciones. Tiene unas vistas preciosas de la Laguna, ya que está encima del agua. Organizamos la excursión a los Cayos con ellos. Se puede contactar con Nuria, la dueña, encantadora, a través de este email: dixonnuria@gmail.com. Su marido, Pedro Pablo, es el que se encarga de los tours. Pasamos muchos buenos ratos aquí, contemplando la vida en la laguna.

Para visitar los Cayos, además de contratar la excursión con los alojamientos, ahora también existe la posibilidad de hablar directamente con los pescadores. Hay una tarifa fija de aproximadamente $250 por el bote, en el que caben hasta 10 personas, y otra tarifa por el almuerzo ( $ 5) y el equipo.

Como continuábamos teniendo mala suerte con el tiempo, tuvimos que posponer la visita a los Cayos, así que pasamos un par de días sin mucho que hacer más que relajarnos, ver cómo preparaba la nochevieja la gente local y estar en Queen Lobster con Pedro Pablo, Nuria y unos amigos suyos.

Definitivamente, no podríamos disfrutar de la entrada del nuevo año donde habíamos planeado, pero en cambio, la celebramos en el Queen. La cena fue a base de langosta, camarones con salsa de coco y pescado a la parrilla. Al principio había muy poca gente, había ocurrido una desgracia familiar y no tenían pensado ofrecer mas que las cenas, pero a raíz de unos fuegos artificiales que empezaron a lanzar en un hotel cercano, la gente se empezó a animar y a venir, así que ni cortos ni perezosos, nos unimos a la fiesta y estuvimos hasta el amanecer. Fue una manera distinta de celebrar un fin de año, con una temperatura ideal y un cielo estrellado. El día de año nuevo no pudimos descansar mucho, ya que llegó nuestra amiga, que el día anterior se había quedado tirada en El Rama. Nuestro primer desayuno del 2011 fue a base de pan con tomate y jamón serrano. !Hay que comer bien tan lejos de casa !. Ese día poco hicimos mas que holgazanear e ir al Queen.

A la mañana siguiente, se nos presentó a primera hora Pedro Pablo en el alojamiento para decirnos que, por fin, el tiempo había mejorado y que era posible ir a los Cayos. ¡ Nuestro sueño se iba a cumplir . Entre preparar el bote y comprar, salimos sobre las 9:30 de la mañana. Tras una hora de travesía, con el mar bastante tranquilo, llegamos a una isla preciosa con una playa paradisiaca. Era privada y sólo vivía el cuidador en una pequeña cabaña, que «guardaba» una casa a medio construir. La verdad es que no es mal sitio para vivir.

Tenía algo más de 100 metros de largo por unos 50 de ancho y estaba llena de palmeras. La isla era preciosa. El agua cerca de la orilla, debido a las lluvias de los días anteriores, no estaba clara del todo, así que nos alejamos un poco cuando fuimos a hacer snorkel. Enfrente de nuestra isla, estaba la de «Supervivientes» de la última edición. Los planes para ese día era estar en plan relajado bañándonos, tomando el sol, hacer snorkel…

Para comer nos tenían preparado un rondón, una sopa a base de pescado, yuca, papas…y leche de coco. ¡Riquísimo !. A la tarde recogimos un poco de leña para encender una hoguera, porque en cuanto anocheciera, sobre las 18 horas, no tendríamos ninguna luz. También nos dedicamos a preparar las tiendas de campaña, que es donde en principio dormiríamos. Y así, alrededor de la hoguera, pasamos las últimas horas del día mientras cenábamos y charlábamos.

Intenté dormir en la carpa, pero tenía mucho calor, así que aproveché para salir a tumbarme en una de las hamacas que había entre las palmeras y, con una suave brisa fresquita y la visión de una noche estrellada, conseguí conciliar el sueño. Como no soy de dormir mucho, sobre las 6 de la mañana ya estaba despierta y, después de hacer fotos del amanecer, me fui a dar una vuelta, dentro de lo pequeña que era la isla, para después regresar a la hamaca a escuchar música mientras esperaba a que el resto de los compañeros se fueran levantando.

Después de un rico desayuno, salimos en la barca a pescar lo que tendría que ser nuestra comida, ya que sólo habíamos llevado en las neveras, para el primer día. A mí no se me dio muy bien, a pesar de que había peces por todos los lados.

El resto de la mañana lo dediqué a hacer fotos, un poco de tumbing y a descansar. Después de almorzar el pescado que habíamos capturado, tocó recoger todo y regresar a Laguna de Perlas. La verdad es que había sido una experiencia preciosa. Recuerdo que el costo de ese tour, por aquel entonces, fue de $60.

Aún nos quedaba un día mas por la zona, así que planeamos ir a Awas, pero nos equivocamos de camino y acabamos en Haulover, en la dirección contraria. El camino, que recorrimos bien despacio, era una maravilla. Llegamos hasta el muelle, donde nos hicimos fotos con varios niños y nos sentamos al borde de la laguna a ver jugar a otros.

Paseamos un rato por el pueblo, haciendo fotos y hablando con la gente.

Lavando unas frutas que nos habían regalado.

Al final, acabamos visitando el huerto de una lugareña, Lesbia, mientras yo seguía fotografiando a Adonis y Angelo, dos de los nenes con los que habíamos jugado en la laguna un rato antes.

Foto de Adri Bárez.

Cuando ibamos a regresar, nos encontramos con un grupo de gente que había estado pescando y cazando un armadillo.

Fotos de Adri Bárez.

Fue una tarde bastante entretenida e interesante.

La gente de esta zona es bastante amistosa y a deseo de hablar.

Con pena, emprendimos la vuelta a Laguna, donde pasamos las últimas horas, ¡ como no !,en el Queen Lobster. Al día siguiente tocaba volver, así que nos fuimos a descansar pronto.

A las 6:30 de la mañana, cogimos una panga hacia Bluefields. Coincidimos con uno de los políticos más importantes de Nicaragua, con el que charlamos un rato de banalidades. Una vez en el puerto, estuvimos otras 3 horas esperando a que se llenara otro bote dirección El Rama, al que llegamos tras hora y media de travesía.

Suerte la nuestra, nada mas llegar, logramos alcanzar a coger el bus hacia Managua. El trayecto, de apenas 300 kms, nos supuso casi 7 horas interminables, ya que íbamos parando para dejar y recoger a gente en cualquier sitio. Tuvimos que hacer transbordo para coger el bus hacia la capital. Hay que recordar que estoy hablando de comienzos del 2011.

Por desgracia, toda esta zona ha sido fuertemente castigada por los huracanes ETA e IOTA, en noviembre de 2020, que han hecho estragos en la costa Caribe Norte. Al menos Haulover, ha quedado destrozada y la fuerza del viento y del agua, han dividido la comunidad en dos. Todo está destruido y están recibiendo ayuda por parte de Unicef. Esperemos que pronto todo pueda volver a la normalidad y la población pueda regresar a sus casas y a retomar sus vidas cuanto antes.