Chichén Itzá

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Chichén Itzá es otro de los lugares que todo amante de los viajes quiere conocer. Y por fortuna, hemos tenido la oportunidad de conocerlo. En mi caso, he ido dos veces, la primera con amigas en el 2007 y la segunda, con Jesús, en el que fue nuestro primer viaje largo juntos (Nueva York + Riviera Maya), en el 2015. Él también había estado uno años antes, en un viaje de buceo con amigos.

En el corazón de la Península del Yucatán, rodeado de densa selva, mitos antiguos y ecos del pasado, se alza uno de los sitios arqueológicos más famosos y reconocidos del mundo: Chichén Itzá. Esta antigua ciudad maya, es mucho más que una postal turística: es un portal viviente hacia el esplendor y la complejidad de una civilización que dejó huellas imborrables en la historia de Mesoamérica.

  • Pasaporte en vigor.
  • Billetes de entrada y salida de México. Si se tiene doble nacionalidad (española y mexicana), se debe entrar con el pasaporte mexicano.
  • Visado: Los españoles no necesitamos visado siempre que la entrada al país sea por turismo o vacaciones. Se puede permanecer en México hasta 180 días.
  • A la entrada, rellenar un impreso denominado “Forma Migratoria Múltiple”. Se trata de un díptico. La parte derecha del mismo se devuelve al ciudadano extranjero por el funcionario que efectúa el control de pasaportes a la entrada y DEBE PRESENTARSE JUNTO CON EL PASAPORTE A LA SALIDA DEL PAÍS, por lo que es MUY IMPORTANTE CONSERVARLO. La pérdida de la Forma Migratoria debe denunciarse en una agencia del Ministerio Público. La presentación de la Forma Migratoria, o bien la presentación de la denuncia por su robo o extravío consiguiente, le serán exigidos para abandonar el país. 
  • Posibilidad de acreditar:
    • Solvencia económica.
    • Demostración del billete de salida del país.
    • Alojamiento donde se va a quedar, ya sea hotel y la dirección del familiar/amigo donde vaya a permanecer.
  • Moneda: Peso mexicano.
  • Electricidad y enchufes: El voltaje estándar de la electricidad es de 127 voltios (V) a una frecuencia de 60 hercios (Hz). Se utilizan principalmente enchufes tipo A y tipo B. Los enchufes tipo A tienen dos clavijas planas, mientras que los tipo B tienen dos clavijas planas y una clavija de tierra redonda
  • Internet:
    • Tarjeta SIM prepago local: Las compañías más conocidas en el país son Movistar, AT&T y TELCEL, siendo esta última la que tiene la cobertura más amplia en el país incluyendo las zonas rurales. Se pueden comprar en los aeropuertos de CDMX o Cancún, o en tiendas oficiales. Todas las opciones incluyen la opción de recarga cuando finalice el paquete que se ha comprado.
    • eSIM: Si tu móvil es compatible, es otra opción para tener internet en México. Hay muchas compañías con las que comprarla (Holafly, Revolut…).
    • Red WiFi en hoteles, restaurantes y zonas públicas. Si no necesitas tener conexión en México de forma permanente, una de las mejores formas de tener internet puede ser conectándote a las redes wifi que se vayan encontrando. Si bien esto es relativamente fácil en los hoteles y en algunos restaurantes, hay que tener en cuenta que este tipo de redes no siempre son seguras ni estables.
  • Carné de conducir: Los ciudadanos españoles podemos conducir con el carné español.
  • Drogas: Las penas por tenencia o tráfico de drogas son muy altas. En ocasiones, hay ofrecimientos y “retiros” para consumir ayahuasca, cuyo consumo es muy peligroso o incluso mortal. Se recomienda abstenerse de cualquiera de esas prácticas.
  • Sanidad: La atención sanitaria es desigual en el país. En México, los turistas españoles no están cubiertos por la seguridad social española. La atención médica privada es cara, y es habitual que se requiera un depósito previo, incluso disponiendo de un seguro médico. En general, las condiciones sanitarias en el país son relativamente buenas.
  • Recomendaciones sanitarias:
    • Hay riesgo de Zika, Chikungunya y Dengue, sobre todo durante los meses de más calor y lluvias, por lo que se recomienda usar repelente de insectos, ir con ropa larga y evitar los lugares y horarios propensos a la proliferación de mosquitos.
    • Beber agua embotellada siempre.
    • Evitar comidas en puestos callejeros y desinfectar bien frutas y verduras.
  • Vacunas: No hay vacunas obligatorias para españoles. Se recomiendan:
    • Tétanos- difteria.
    • Hepatitis A y B.
    • Fiebre tifoidea.
    • Rabia: Para aquellos viajeros que vayan a estar en contacto con animales.
    • Triple Vírica (Sarampión, rubeola, parotiditis): Generalmente recomendada para todos los viajeros (normalmente las tenemos puestas en la infancia, considerar dosis de refuerzo según el viaje).
    • Siempre aconsejable acudir a un centro de vacunación internacional, que serán los que informen sobre recomendaciones y vacunas, dependiendo de la duración y tipo de viaje.
  • Seguro médico: Es indispensable, viajar provisto de un seguro lo más amplio posible con cobertura extensiva de gastos médicos durante toda la estancia y que incluya la repatriación o evacuación médica a España. Nosotros siempre contratamos con IATI.

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  • Admisión General:
    • Adultos (13+): $648 MXN (alrededor de 30 euros).
    • Niños (3-12 años): $100 MXN.
    • Ciudadanos Mexicanos: $290 MXN.
    • Locales (Identificación Yucateca): $100 MXN.
    • Entrada gratuita los domingos para ciudadanos mexicanos y extranjeros con residencia en México (se requiere identificación).
  • Noches de Kukulkán (espectáculo de luz y sonido):
    • Entrada general de miércoles a sábados: $ 755 MXN.
    • Domingos:
      • Entrada general: $755 MXN (alrededor de 35 euros).
      • Ciudadanos Mexicanos: $355 MXN.
  • Horarios:
    • Chichén Itzá: Abierto todos los días de 08:00 a 17:00 horas (última entrada a las 16:00).
    • Noches de Kukulkán: El espectáculo comienza a partir de las 19 horas (se pueden comprar las entradas a partir de las 15 horas).

Lo primero que hay que saber es que Chichén Itzá está en la Península de Yucatán en México. A apenas unos kilómetros está el pueblo de Piste, pero la ciudad grande más cercana es Valladolid. Sin embargo, esta no tiene aeropuerto, así que lo normal es que no se parta desde allí a menos que se esté haciendo un circuito.

Ya en la zona, hay varias maneras de llegar. La más cómoda es la del coche de alquiler, ya que no se depende de nadie y te marcas tus propios horarios y tiempos. Si no se alquila coche, la mejor manera de llegar a Chichén Itzá dependerá de la base que se haya elegido. Lo más habitual es salir desde Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Valladolid (la más cercana y cómoda) y Mérida.

Lo siguiente a elegir es si se llega mediante transporte público o con una excursión. La primera opción es más económica, pero hay que tener en cuenta que los horarios son limitados. Lo mejor es consultar en la página oficial de ADO (compañía que opera estas rutas), ya que los horarios pueden cambiar en cualquier momento.

Algunas de las rutas de bus para llegar a Chichén Itzá son:

  • Llegar a Chichén Itzá desde Playa del Carmen: Tarda casi 4 horas (está a 180 km), saliendo alrededor de las 8h y volviendo sobre las 16h.
  • Llegar a Chichén Itzá desde Tulum: Tarda casi tres horas, saliendo sobre las 9h30 para regresar a las 16h.
  • Llegar a Chichén Itzá desde Mérida: Demora menos de 2 horas y cuenta con varias salidas entre las 7h y las 12h. La vuelta es a las 16h30.
  • Llegar de Valladolid a Chichén Itzá: Hay buses que tardan unos 45 minutos, siendo el último de vuelta a las 16h.

La otra opción que nos queda es visitar Chichén Itzá mediante una excursión organizada. Se irá con más gente, a veces demasiada, pero acompañará un guía que os contará la historia del yacimiento y de los edificios más importantes. Tendréis un rato libre para recorrer las ruinas por vuestra cuenta hasta que sea la hora de regresar. Se aprovecha también para ver algún cenote, donde te puedes bañar si quieres. Aparte de hoteles y agencias de viaje, otra compañía para contratar excursión organizada es Civitatis.

Chichén Itzá no es solo una de las zonas arqueológicas más visitadas de todo México, es también una ventana a comprender la fascinante historia de los pueblos mayas. Su evolución abarca más de 1000 años, marcada por ciclos de esplendor, decadencia, conquistas y redescubrimiento.

La historia de Chichén Itzá comienza hacia el siglo VI o VII d.C., cuando fue fundada por los mayas itzaés, un grupo de habla maya y cultura sofisticada. En esta etapa temprana, la ciudad ya mostraba signos de planificación avanzada, con templos, viviendas, sistemas hidráulicos y una organización social jerárquica.

Durante este Período Clásico Tardío (600-900 d.C.), Chichén Itzá era un centro regional importante, pero todavía no alcanzaba la escala ni la influencia de ciudades como Tikal o Calakmul.

Entre los siglos IX y X, Chichén Itzá experimentó un cambio drástico. Aparecen nuevas formas arquitectónicas, iconografía bélica y cultos que sugieren una fuerte influencia tolteca, posiblemente resultado de contactos comerciales, alianzas o incluso conquista militar desde el altiplano central de México (donde florecía la cultura tolteca, con centro en Tula).

Este periodo es conocido como Posclásico Temprano y marca el apogeo de Chichén Itzá. La ciudad se convirtió en una capital regional poderosa que dominaba gran parte del norte de la península del Yucatán, tanto económica como religiosamente.

Se construyen en este período los monumentos más famosos:

  • El Templo de Kukulkán.
  • El Templo de los Guerreros.
  • El Gran Juego de Pelota.
  • El Grupo de las Mil Columnas.

El culto a Kukulkán (la versión maya de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada) alcanza gran relevancia.

Hacia el siglo XIII, Chichén Itzá entró en un declive político. La élite fue perdiendo poder y la ciudad fue abandonada como centro de gobierno, aunque no completamente despoblada. Los motivos del declive no están del todo claros, pero se habla de guerras internas, crisis ecológicas y el ascenso de otras ciudades como Mayapán, que asumió el liderazgo regional.

Aún así, Chichén Itzá continuó siendo un lugar de peregrinación religiosa para los mayas hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Con la conquista española en el siglo XVI, la región maya quedó bajo dominio colonial y la ciudad quedó en el olvido, cubierta por la selva. Sin embargo, los relatos indígenas sobre el Cenote Sagrado persistieron, alimentando las leyendas sobre riquezas ocultas.

A finales del siglo XIX, el explorador estadounidense Edward H.Thompson, cónsul en Yucatán, adquirió el terreno y comenzó a excavar el cenote. Recuperó miles de objetos y restos humanos, muchos de los cueles fueron enviados el extranjero y todavía no han sido devueltos.

Desde principios del siglo XX, se han llevado a cabo importantes trabajos de restauración y conservación. Las investigaciones arqueológicas han permitido comprender mejor la vida cotidiana, religión, astronomía y arquitectura de los mayas.

EN 1988 Chichén Itzá fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y en 2007 fue seleccionada como una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo, lo que incrementó su fama internacional.

Actualmente Chichén Itzá es visitado por más de 2 millones de personas al año, y sigue siendo un símbolo del orgullo cultural de México y del legado maya.

Eventos como los equinoccios de primavera y otoño continúan atrayendo multitudes que buscan la “bajada de la serpiente” en la pirámide de Kukulkán.

Chichén Itzá tiene muchos monumentos interesantes, algunos agrupados por zonas. Hablaremos de los más representativos.

En el corazón de Chichén Itzá, elevándose con majestuosa simetría sobre la gran explanada ceremonial, se alza El Castillo, también conocido como la Pirámide de Kukulkán. Esta imponente estructura es mucho más que una pirámide: es un prodigio de la ingeniería, la astronomía y la espiritualidad de la civilización maya, símbolo eterno de su sabiduría y poder.

Kukulkán es una deidad central en la cosmovisión maya: una serpiente emplumada que representa el cielo, el viento, el agua y el conocimiento. La pirámide está consagrada a este dios y todo su diseño gira en torno a su simbolismo.

El Castillo tiene una forma piramidal escalonada, con cuatro caras, cada una con una escalera central. Fue construida durante los siglos XI y XIII d.C., durante la etapa de mayor esplendor de Chichén Itzá.

  • Altura total: 30 metros (24 metros de la pirámide más 6 del templo superior).
  • Número de escalones: 91 por cada lado, más uno en la plataforma superior = 365 escalones, uno por cada año del ciclo solar.
  • Niveles: 9 terrazas (relacionadas con los 9 niveles del inframundo maya).
  • Escaleras: 4, una por cada punto cardinal.

Todo en la estructura tiene un significada astronómico, religioso y matemático, reflejo del dominio que tenían los mayas sobre el calendario y el universo.

Uno de los fenómenos más fascinantes que tiene lugar en El Castillo, y que atrae a miles de visitantes, ocurre durante los equinoccios de primavera y otoño (alrededor del 21 marzo y 22 de septiembre). Durante estas fechas, el atardecer, las sombras proyectadas por los ángulos de la pirámide crean la ilusión de una serpiente ondulante que desciende por la escalinata norte hasta unirse con la cabeza de piedra de Kukulkán al pie del templo. Este evento, conocido como “el descenso de Kukulkán” demuestra la precisión con que los mayas orientaron su arquitectura para marcar los ritmos celestes.

Una característica insólita de El Castillo es su acústica. Si se aplaude frente a la escalinata principal, el eco que se produce suena como el canto de un quetzal, un ave sagrada para los mayas.

En la década de 1930, arqueólogos mexicanos descubrieron que El Castillo fue construido sobre una pirámide anterior, y más recientemente se ha visto que en realidad hay tres estructuras superpuestas. En el interior se encontró:

  • Un trono en forma de jaguar rojo con incrustaciones de jade.
  • Una estatua de Chac Mool, figura ritual asociada a los sacrificios.

Además, hace apenas 10 años, se descubrió que todo el conjunto está construido sobre un cenote subterráneo, lo que refuerza la conexión sagrada del edificio con el inframundo y el agua.

En la actualidad no es posible subir a la cima de la pirámide. Se pudo hacer hasta principio de los años 2000, pero tras algunos incidentes, alguno de ellos mortal, se restringió el acceso para los turistas.

Si se desean tomar buenas fotos, el momento perfecto es por la mañana temprano o al atardecer, cuando la luz es más suave, las sombras más dramáticas y hay menos turistas. Si se puede estar durante los equinoccios, sería un “regalo” (reserva con antelación porque es de los momentos más esperados del año). El vuelo de drones está prohibido sin un permiso especial del INAH.

Otro de los lugares que no hay que perderse es éste: el Juego de la Pelota, el más grande y mejor conservado de toda Mesoamérica. Con 168 metros de largo por 70 de ancho, este impresionante estadio demuestra que, para los mayas, el juego de pelota no era solo entretenimiento, era un acto sagrado y simbólico.

El Juego de Pelota. Chichén Itzá.
El Juego de Pelota. Chichén Itzá.

En este espacio se practicaba el pok ta pok, un juego donde los jugadores debían golpear la pelota de caucho macizo usando caderas, codos y rodillas, intentando pasarla por aros de piedra colocados en lo alto de los muros laterales. El esfuerzo físico era enorme, y el juego estaba cargado de significados cósmicos, representando la lucha entre el día y la noche, o entre la vida y la muerte.

El Juego de Pelota. Chichén Itzá.
El Juego de Pelota. Chichén Itzá.

La acústica del recinto es sorprendente: un aplauso se escucha perfectamente desde el otro extremo, lo que refuerza su función ceremonial y muestra la avanzada ingeniería maya.

Algunos relieves muestran escenas de decapitación, lo que ha llevado a pensar que el capitán del equipo perdedor (o según otras teorías, del vencedor), era sacrificado como ofrenda a los dioses. Aunque aún se debate, está claro que el juego tenía un componente religioso.

Entre los muchos misterios que guarda Chichén Itzá, uno de los más escalofriantes es el Tzompantli, también conocido como el Altar de las Calaveras. Esta plataforma de piedra, muy cercana al Juego de Pelota, era utilizada por los antiguos mayas para exhibir las cabezas de los enemigos sacrificados o guerreros capturados.

Tzompantli significa “hilera de cráneos”. El de Chichén Itzá es único en su diseño: una gran plataforma rectangular con relieves que muestran calaveras alineadas, algunas atravesadas por estacas. También hay figuras de guerreros, águilas devorando corazones y escenas rituales.

Al caminar por Chichén Itzá, uno de los conjuntos más impactantes es el del Templo de los Guerreros, una estructura imponente que combina arte, arquitectura y simbolismo militar. Se trata de una gran pirámide escalonada coronada por un templo, flanqueado por hileras de columnas talladas con figuras de guerreros armados.

Templo de los Guerreros y Grupo de las Mil Columnas. Chichén Itzá.
Templo de los Guerreros y Grupo de las Mil Columnas. Chichén Itzá.

En la cima, hay una figura de Chac Mool, una figura reclinada que servía como altar para ofrendas, posiblemente sangre o corazones humanos. Todo este complejo refleja la fusión entre la tradición maya y la influencia tolteca, visible en su diseño y en el culto a dioses como Kukulkán y Tláloc.

Templo de los Guerreros y Grupo de las Mil Columnas. Chichén Itzá.
Templo de los Guerreros y Grupo de las Mil Columnas. Chichén Itzá.

A un costado se extiende el Grupo de las Mil Columnas, una gran explanada donde columnas esculpidas se alinean como un bosque de piedra. Se cree que estas columnas sostenían techos que cubrían salones de reuniones, mercados o espacios ceremoniales.

Se trata de una pirámide de nueve bloques escalonados y con una escalera en cada uno de los cuatro lados, con balaustradas talladas con serpientes entrelazadas que conducen a un templo en la cima, cuya entrada tiene dos columnas de serpientes.

La pirámide se construyó sobre una caverna profunda y extensa, a la que se puede descender desde la abertura hecha en el piso del templo de arriba (es posible que se considerara como entrada al inframundo). A la entrada de la caverna hay siete tumbas que contenían ofrendas de jade, cristal de roca, conchas y cobre. Su arquitectura es muy similar a la de la pirámide de Kukulkán, con 4 escaleras y un templo superior.

Lo más notable del Osario, también conocido como Tumba del Gran Sacerdote, es su rica decoración, que incluye serpientes de diferentes tipos, pájaros mitológicos, hombres pájaros- serpientes, hombres con máscaras de dioses, entre otros motivos. Además, cuenta con inscripciones, en una de las cuales se registra la fecha 894 d.C.

Fue diseñado para el registro solar, ya que su orientación permite observar un acontecimiento astronómico relevante en el calendario ritual agrícola: el paso cenital del sol del 23 de mayo al 19 de junio. La primera fecha, en esta latitud, coincide con el inicio de la temporada de lluvias.

Muy cerca del corazón ceremonial de Chichén Itzá encontramos el Cenote Sagrado, un enorme poco natural de unos 60 metros de diámetro y 13 de profundidad. Para los antiguos mayas, este lugar no era solo una fuente de agua, sino que también era la entrada al inframundo y un punto de contacto con los dioses.

Aquí se realizaban ofrendas rituales de gran importancia. Los arqueólogos han encontrado en el fondo del cenote objetos de jade, oro, cerámica, tejidos…e incluso restos humanos, lo que indica que también se realizaban sacrificios humanos, especialmente durante períodos de sequía o crisis.

Foto de Anagoria. Chichén Itzá.
Foto de Anagoria. Chichén Itzá.

El agua del cenote, rodeada por altos muros de piedra y vegetación, refleja un silencio solemne. Al estar allí y conocer la historia, nos podemos imaginar la intensidad de los rituales y la profunda espiritualidad del mundo maya.

El templo Xtoloc domina el cenote. Tiene tres cámaras y contiene pilastras con representaciones talladas de plantas, aves y personas. Probablemente se usaba para ceremonias religiosas. En el sitio se descubrieron restos humanos en un contenedor, que se cree se usaba para ofrendas a los dioses. Xtoloc es la palabra maya para una iguana común de la región.

Foto de Salhedine. Chichén Itzá.
Foto de Salhedine. Chichén Itzá.

Esta plataforma es similar en diseño a la Plataforma de Venus encontrada en el Gran Complejo Norte, junto a El Castillo. La plataforma probablemente estaba dedicada al planeta Venus. Su propósito es desconocido.

La Plataforma de las Tumbas se llama así porque contiene tres cámaras donde se encontraron restos humanos. Todos los restos eran masculinos y estaban en muy mal estado. Los arqueólogos también encontraron vasijas rotas, objetos de jade, adornos de concha, un cascabel de cobre y un cristal de roca que podría haber sido parte de una máscara.

La plataforma tiene seis columnas que se elevan de la estructura principal, que tiene 1.6 metros de altura. Hay serpientes entrelazadas talladas en relieve.

La Casa Colorada es una de las estructuras mejor conservadas en Chichén Itzá. Se llama así por el tono rojizo de las paredes. Casa Colorada también ha sido llamada Chichanchob, que puede significar “pequeños agujeros” en maya.

El monumento está compuesto por una gran cámara frontal, tres cámaras en la parte trasera y una gran terraza. Esta estructura es única en Chichén Itzá porque es una de las pocas que contiene un dintel con glifos tallados (fechados en 879 d.C.). Los jeroglíficos mencionan a tres gobernantes y un ritual de fuego.

Junto a Casa Colorada hay una cancha de juego de pelota recientemente restaurada, así como una de las dos únicas estelas encontradas en Chichén Itzá.

Este edificio a medio derrumbar está ubicado en el límite occidental del grupo Osario. Fue llamado así por una talla de un venado que encontraron los primeros exploradores del sitio. La talla ya no se puede ver.

El edificio solo tiene una habitación completa que ha sido preservada. Casa del Venado es parte de una plaza que también contiene un complejo residencial y la Casa Colorada.

Una de las estructuras más peculiares de todo el complejo es esta, el Caracol, un edificio de planta circular que destaca por su forma tan poco común y su función como observatorio astronómico.

Su apodo, “El Caracol” se debe a la escalera interna en espiral, una rareza en la arquitectura maya. Esta estructura está construida sobre una plataforma elevada y rematada por una torre redonda con ventanas redondas estratégicamente ubicadas. Desde allí, los sacerdotes-astrónomos podían observar con precisión los movimientos de los cuerpos celestes como el Sol, la Luna y especialmente Venus, un planeta clave en la cosmovisión y el calendario ritual maya.

El Observatorio. Chichén Itzá.
El Observatorio. Chichén Itzá.

Las alineaciones de las ventanas y las puertas coinciden con eventos astronómicos importantes, como los solsticios, equinoccios y las fases de Venus. Estos fenómenos guiaban decisiones cruciales, desde la siembra del maíz hasta los días adecuados para ceremonias religiosas o sacrificios.

Para los mayas, el tiempo no era solo lineal, sino cíclico y sagrado, y El Caracol les permitía mantener esa conexión entre el cielo, la tierra y sus dioses.

El Observatorio. Chichén Itzá.
El Observatorio. Chichén Itzá.

La forma circular del edificio es poco común en la arquitectura prehispánica, lo que lo hace más fascinante. Su diseño se adapta perfectamente a su función astronómica, permitiendo la observación en varias direcciones.

Este es uno de los conjuntos arquitectónicos más imponentes de Chichén Itzá. La fachada principal del complejo está orientada al norte y consta de tres edificios: Las Monjas, el Anexo Este y el Anexo Sudeste. Los tres datan de diferentes períodos de construcción.

Las monjas. Chichén Itzá.
Las Monjas. Chichén Itzá.

El Edificio de las Monjas se encontraba en una base que ahora ya no es visible. La sección principal del edificio tiene 10 metros de altura, con una escalera central en el lado norte, que conduce al templo superior. El templo tiene una fachada profusamente decorada, al estilo Chenes.

Anexo este de La Casa de las Monjas. Chichén Itzá.
Anexo Este de La Casa de las Monjas. Chichén Itzá.

A la izquierda está el edificio cuadrado llamado La Iglesia, con el Anexo del Convento y un pequeño Juego de Pelota. La Iglesia es un Templo dedicado a Chaac, dios de la lluvia. Es similar a una capilla rectangular, y por eso los españoles la llamaron La Iglesia.

La Iglesia. Chichén Itzá.
La Iglesia. Chichén Itzá.

El Akab Dzib consta de un edificio central y dos habitaciones. Posteriormente se anexaron dos edificios, cada uno con ocho habitaciones. Los tres grupos están techados con la bóveda maya o arco falso. En total, los tres edificios tienen dieciocho habitaciones. La fachada este muestra unos bloques o asientos de piedra bien tallada.

Hay algunas estructuras más en Chichén Itzá, pero no tenemos fotos o no las vimos.

Sin duda, Chichén Itzá es un destino fascinante e indispensable para todos los amantes del pasado maya. Durante el viaje en el que lo visité por primera vez, incluso pude conocer otra “maravilla” maya como lo es Tikal. Sin duda, un viaje completo.