San Martín de Unx fue nuestra siguiente parada, tras visitar el Cerco de Artajona y Ujué. Este pueblo se alza sobre una colina al pie de la sierra de Ujué, conformando un entramado urbano medieval muy bien conservado, con calles empedradas, casas de sillarejo y blasones barrocos.
La iglesia románica de San Martín de Tours, del siglo XII, corona el pueblo. Se accede a ella subiendo por empinadas calles, con miradores al valle de la Ribera Navarra y, en días despejados, al Moncayo.
En el centro del pueblo, muy cerca de donde aparcamos, hay otra enorme iglesia gótica, la de Santa María del Pópulo (siglo XIII-XIV), parte del antiguo recinto defensivo, con contrafuertes exteriores y vestigios de murallas. También en la parte alta del casco, junto al cementerio, está la ermita protogótica de San Miguel (siglo XIII), antes parte del castillo medieval.



Nosotros centramos la visita en la iglesia de San Martín de Tours.
Iglesia de San Martín de Tours
Esta iglesia es otra de las joyas del románico rural navarro, que combina su estructura original del siglo XII con elementos posteriores del protogótico, gótico y barroco.
Con su emplazamiento en lo alto de la colina, domina el paisaje y ofrece vistas espectaculares del valle y del pueblo.


Su origen es románico, consagrada el 3 de noviembre de 1156. De esa época se conservan el ábside semicircular interior, la cripta con su planta de tres naves y tres tramos, y la portada principal con triple arquivolta originales, procedente también en parte del antiguo templo del despoblado de Sengáriz.

A lo largo de los siglos XIV al XVIII sufrió transformaciones importantes:
- Siglo XIV: Coro elevado.
- Siglo XVI: Añadido de la nave de Evangelio, de estilo gótico.
- Siglo XVI-XVIII: Construcción del pórtico barroco y de la nave del lado de la Epístola, así como reconstrucción tras sufrir daños.
La nave única original conservaba bóveda de cañón y se complementó con bóvedas de crucería góticas; los contrafuertes verticales realzan su aspecto sobrio y monumental.
Cuando llegamos a la iglesia pagamos la entrada (2 euros) y la persona que atendía nos explicó un poco de la historia del templo.
La cripta es probablemente el mayor atractivo de la visita. Se accede a través de una escalera de caracol situada tras el presbiterio. Está formada por tres naves y tres tramos, articuladas en torno a seis columnas exentas y ocho adosadas, con arcos fajones y formeros de medio punto dovelado. Algunos capiteles aún conservan policromía original y marcas de cantero. En su interior hay un pequeño altar y ventanas románicas que filtran una luz tenue y evocadora. Es una zona muy sencilla, que contrasta con la grandiosidad que se ve en el piso superior.




Una vez vista la cripta, subimos de nuevo las escaleras y nos paseamos por la Iglesia. A pesar de no ser muy grande, varios lugares nos llamaron la atención.


En. primer lugar, la pila bautismal románica, decorada con capiteles vegetales y escenas figurativas: personajes masculinos, una madre amamantando (la Virgen de la Leche), y figuras femeninas…

El Retablo Mayor, de estilo románico de finales del siglo XVI, con tres calles, bulto y relieves que narran escenas como la de la Última Cena, la Oración del Huerto, el Prendimiento y el Camino del Calvario, junto a figuras de santos y profetas. La figura de Jesús antes Anás y el Prendimiento aparecen integradas en este conjunto escultórico.

Por último, una talla en madera policromada de un Cristo yacente, del siglo XIX, hecho con una sola pieza de madera y situada a los pies de la nave principal. Esta figura encarna el enfoque barroco tardío que complementa la austeridad románica del templo. Nos recordó mucho a otros cristos que hemos visto en tierras castellanas.


La parte trasera del templo, como se puede apreciar, no está en las mejores condiciones y necesitaría un buen mantenimiento. A pesar de ello, la iglesia de San Martín de Tours bien merece una visita y es una parada obligatoria si se está por este precioso pueblo.


