Santuario de Kumano Nachi Taisha

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El santuario de Kumano Nachi Taisha era uno de los dos únicos sitios que queríamos visitar si o si en Japón. Para ser sinceros, lo que teníamos en mente era hacer una foto en concreto: la de una pagoda roja de tres pisos con la cascada Nachi al fondo, que es una de las postales más reconocidas de Japón y una parada imprescindible para quienes recorren los históricos caminos de peregrinación de Kumano.

Visitar el Gran Santuario de Kumano Nachi Taisha es adentrarse en el corazón espiritual de la península de Kii. Aquí no solo venimos a ver un templo: venimos a sentir uno de los lugares sagrados más importantes de Japón, donde la naturaleza y la religión se entienden como una sola cosa.

El Santuario Kumano Nachi Taisha es uno de los centros espirituales más antiguos e importantes de Japón. Su origen está estrechamente ligado a la Cascada Nachi, que desde tiempos remotos fue venerada como una deidad de la naturaleza, incluso antes de que existieran edificios religiosos. La deidad principal del Kumano Nachi Taisha es Kumano Fusumi no Ōkami, estrechamente asociada al poder purificador del agua y a la protección espiritual.

Según la tradición, el santuario fue fundado en el año 317 d.C., cuando monjes ascetas comenzaron a organizar el culto en la zona. Con el paso de los siglos, Nachi se convirtió en un destino clave de peregrinación, especialmente durante los períodos Heian y Kamakura, cuando emperadores y aristócratas recorrían los caminos del Kumano Kōdō en busca de purificación espiritual.

Durante siglos, el sintoísmo y el budismo convivieron aquí de forma natural, algo que todavía se percibe gracias a la cercanía del templo Seiganto-ji. Esta convivencia duró hasta el siglo XIX, cuando el gobierno japonés impulsó la separación oficial entre sintoísmo y budismo. Aun así, en Nachi la relación entre ambos sigue siendo visible y natural. A pesar de incendios y reconstrucciones, el santuario ha mantenido intacto su espíritu.

En el año 2004, el Santuario Kumano Nachi Taisha, junto con los otros santuarios de Kumano y los caminos del Kumano Kōdō, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este reconocimiento no solo destaca su antigüedad, sino su papel como ejemplo excepcional de espiritualidad ligada al paisaje. El gran santuario de Kumano Nachi Taisha es uno de los tres grandes santuarios que conforman la extensa red de caminos de peregrinación de Kumano o Kumano Kodo en la región de Kansai. Los otros dos son el santuario Kumano Hongu Taisha y el santuario Kumano Hayatama Taisha.

La visita comenzó desde el pequeño pueblo pesquero de Nachi-Katsuura, al que acabábamos de llegar en tren desde Osaka en un trayecto de algo más de cuatro horas. Salimos desde la Estación de Osaka a las 7:40 con llegada a las 11:40 a la estación de Kii- Katsuura. Tren JR KUROSHIO- Shingu.

Nada más bajarnos del tren, fuimos a un hostel que había enfrente para dejar nuestra mochila de equipaje y, a continuación, cruzamos la calle y fuimos a las oficinas de la empresa de autobuses para comprar el billete que nos llevaría hasta el santuario (1260 yenes ida/vuelta). En menos de diez minutos desde que bajamos del tren, estábamos ya subidos en el bus.

Nos dieron una hoja con los horarios de salida/vuelta del autobús desde las distintas paradas.

Decidimos ir hasta la parada final, Nachisan, e intentar hacer las fotos que queríamos cuanto antes.

Tuvimos que subir varios tramos de escaleras hasta llegar al santuario Kumano Nachi Taisha. Como queríamos verlo más tarde, nos dirigimos directamente a buscar el emplazamiento de la foto.

Tras probar varios emplazamientos, encontramos el que buscábamos. La cascada, comparada con otras, no es que sea impresionante. Pero el conjunto de la pagoda delante y de fondo la caída del agua da lugar a una imagen única, mágica.

Después de hacer unas cuantas fotos, como no, nos acercamos hasta esta pagoda. Se puede subir pagando una pequeña entrada de 500 yenes cada uno. De nuevo, hicimos varias fotos.

Este “bonachón” estaba a unos metros de la pagoda, frente al aparcamiento.

Como el sitio no daba para más, retrocedimos nuestros pasos y esta vez sí, fuimos a visitar el santuario Kumano Nachi Taisha.

Nos esperaban un par de tramos de escaleras.

Por fin llegamos hasta un gran Torii, que daba acceso a la explanada donde se encuentra el santuario.

Este santuario de Kumano Nachi Taisha es el santuario principal de los más de 4000 santuarios de Kumano que hay repartidos por todo Japón.

Los edificios, de tonos oscuros y líneas sencillas, se integran perfectamente en el entorno natural. No buscan imponerse a la montaña, sino convivir con ella.

Antes de entrar, se pasa por la zona de purificación donde los devotos se lavan las manos y se enjuagan un poco la boca, un pequeño gesto que marca el paso del mundo cotidiano a lo sagrado.

Aquí se venera a las deidades de Kumano, espíritus profundamente ligados a la montaña, el agua y los bosques. La cercanía de la Cascada Nachi, considerada una deidad en sí misma, refuerza esta conexión.

Caminamos despacio por el recinto. El sonido del viento entre los árboles, el murmullo lejano del agua y el olor a madera y humedad crean una atmósfera de tranquilidad total, difícil de encontrar en otros lugares.

Vimos a varios visitantes escribir deseos en pequeñas tablillas de madera (ema) y detenerse a rezar en silencio. Incluso sin conocer los rituales, el respeto se siente de forma natural.

En la explanada del santuario de Nachi hay un árbol de alcanfor sagrado, de más de 850 años de edad. Cuenta la leyenda que fue plantado aquí en el siglo XII por Taira-no-Shigemori. Se puede entrar en el interior del árbol, hoy en día convertido en kami o deidad sintoísta, donde hay un pequeño altar para ofrendas.

Justo al lado del santuario se encuentra el templo budista Seiganto-ji. Juntos forman uno de los conjuntos religiosos más emblemáticos del país. Este templo fue fundado a comienzos del siglo V, siendo la estructura más antigua de la zona de Kumano y Patrimonio Cultural de Japón. Durante siglos, funcionó como templo budista del santuario Kumano Nachi Taisha, un ejemplo claro del shinbutsu shūgō, la antigua fusión entre budismo y sintoísmo. En el siglo XIX, con la separación forzada de religiones (era Meiji), Seiganto-ji quedó definido como templo budista independiente, mientras Nachi Taisha pasó a ser estrictamente sintoísta.

Es el primer templo de la ruta de peregrinación Saigoku Kannon, un recorrido de 33 templos dedicados a Kannon, la bodhisattva de la compasión. La imagen principal del templo es Kannon de los mil brazos, símbolo de ayuda y misericordia.

Lo más singular del templo es que convive pared con pared con un santuario sintoísta, algo poco común hoy en día, y representa una visión más antigua y armoniosa de la espiritualidad japonesa.

Además del salón principal, encontramos también el pequeño templo Nyohōdō, el salón del tesoro Ryūhōden, el campanario, la casa de té Ryūjuan o las tumbas Hōkyointō, entre otras edificaciones del Seiganto-ji.

Desde Seiganto-ji se obtiene una de las vistas más famosas de Japón y que ya habíamos fotografiado: la pagoda roja de tres pisos con la cascada Nachi (Nachi no Taki) al fondo.

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Nos quedaba ver la cascada desde más cerca, así que allá que nos fuimos. Se puede llegar bajando unas escaleras desde la pagoda de tres pisos o, como hicimos nosotros, retrocediendo nuestros pasos y bajando de nuevo todos los tramos de escaleras que nos dieron acceso al santuario Kumano Nachi Taisha. Seguimos caminando por la carretera hasta que llegamos, en pocos minutos, a la zona de la parada del bus, Nachi-no-Taki-mae.

Las dos opciones conducen hasta un precioso Torii, el cual da acceso al camino que lleva al santuario Hirō, situado a los pies de la cascada. El camino no es demasiado largo, pero es empedrado y en cuesta, por la que la vuelta se nos hará más pesada que la ida.

El santuario Hiro (Hirō Jinja) se encuentra justo a los pies de la cascada Nachi, y es uno de los lugares más antiguos y sagrados del complejo de Kumano. A diferencia de otros santuarios, aquí la cascada misma es la deidad venerada, considerada una manifestación directa de lo divino en la naturaleza. La cascada Nachi (Nachi no Taki) es la caída de agua más alta de Japón, con 133 metros, y uno de los lugares más sagrados del país. Rodeada de bosque y templos, ha sido venerada durante siglos como una manifestación divina de la naturaleza.

Este pequeño y sobrio santuario destaca por su torii negro, que enmarca la imponente caída de agua y marca la entrada a un espacio de purificación espiritual. Desde hace siglos, peregrinos y monjes han acudido a este lugar para realizar rituales y oraciones, atraídos por la fuerza espiritual del agua. El santuario Hiro representa la esencia del sintoísmo: la veneración de la naturaleza como sagrada.

Pagando una pequeña entrada de 300 yenes, se puede acceder al escenario de veneración, desde donde hay preciosas vistas de la cascada desde algo más cerca. Es como una especie de mirador, desde donde hicimos, de nuevo, otras cuantas fotos.

Tras pasar un buen rato aquí, dimos por concluida la visita al santuario Kumano Nachi Taisha. Emprendimos el regreso hasta una de las paradas de autobús. Aún nos dio tiempo a comer un ramen, que, dicho sea de paso, no fue el mejor de nuestra estancia en Japón y a comprar una máscara de madera en una de las tiendas de souvenir que había.

Una vez en el bus, llegamos en menos de media hora hasta la parada final en el pueblo. Recogimos nuestra mochila y nos dirigimos a hacer el checking en nuestro alojamiento, el MAGURO BLDG by WhyKumano. Por fuera, nuestra primera impresión no fue muy buena, pero la verdad es que, una vez que vimos la habitación, quedamos sorprendidos para bien. Era muy amplia, con unos enormes ventanales y un baño Privado. Con tienda Family Mart a unos metros y justo enfrente de la lonja de pescado. De hecho, al día siguiente cuando despertamos, todo el suelo de la lonja estaba cubierto de cientos de atunes.

Estuvimos un rato descansando en la habitación y después nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. La verdad es que no hay mucho para hacer. A la hora de la cena, nos apetecía sushi, así que nos decidimos por este local. Fue todo un acierto.

Tras la cena, nos fuimos de nuevo a la habitación. Un rato de lectura y a dormir, que al día siguiente tocaba madrugar para volver a Osaka.