conjunto jemer de Phimai. Panorámica del templo de Phimai bajo un cielo nuboso

Ruta por Isan en 5 días: Korat, Phimai y Buriram por libre

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Un tren de tercera clase por 23 baht, un mototaxi con los asientos a un lado y un conductor que espera mientras visito un templo con forma de elefante. Entre medias, ruinas jemeres espectaculares, un museo que podría estar en una gran capital y mercados donde cuesta decidir qué cenar entre tantos puestos.

Así fueron mis cinco días por Isan, en el nordeste de Tailandia. Viajé solo, salí de Bangkok y utilicé Korat y Buriram como bases para conocer Phimai, Wat Ban Rai, Muang Tam y Phanom Rung. Y aunque los templos fueron uno de los grandes atractivos, volví con un recuerdo igual de bueno de la gente.

Escalinata entre dos esculturas de leones, con el templo de Phimai al fondo
Los leones de piedra flanquean la escalinata de acceso a Phimai.

En estas zonas menos turísticas no sentí que me trataran como un dólar andante. Quienes se acercaban lo hacían por curiosidad y eran muy majos. Además, las comidas, alojamientos y transportes eran bastante más baratos que en los destinos turísticos habituales que conozco y las combinaciones para moverme resultaron sencillas, cómodas y muy puntuales.

Si te apetece salir del recorrido más habitual por Tailandia y te gustan los templos, la historia y la fotografía, aquí tienes mi ruta por Isan en cinco días, con los transportes que utilicé, los lugares donde dormí y lo que cambiaría si volviera a hacerla.

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Dónde está Isan y qué parte recorrí

Isan, también escrito Isaan, es el nordeste de Tailandia. Es una región extensa y cinco días no dan para recorrerla entera. Mi viaje se concentró en las provincias de Nakhon Ratchasima y Buriram, con salida y regreso a Bangkok.

santuario, entre árboles y bloques de piedra. Templo de Phimai enmarcado por un árbol, con piedras en primer plano
Otra perspectiva del santuario, entre árboles y bloques de piedra.

Aquí quedan importantes testimonios del mundo jemer. Antes de las fronteras actuales, la influencia de Angkor se extendía por esta parte de lo que hoy es Tailandia. Los templos de Phimai, Muang Tam y Phanom Rung permiten seguir ese hilo sin tener que cruzar a Camboya.

Pabellón con forma de elefante de Wat Ban Rai, decorado con mosaicos y reflejado en el estanque, junto a la pasarela de acceso.
Wat Ban Rai, el espectacular templo del elefante que visité desde Korat.

La primera base fue Nakhon Ratchasima, conocida como Korat. Pasé allí tres noches y desde la ciudad hice dos excursiones: a Phimai y al templo del elefante. Después fui en tren a Buriram, dormí una noche y dediqué la última mañana a Muang Tam y Phanom Rung antes de volar a Bangkok.

Hice el recorrido en junio de 2026. Los precios y los horarios de transporte que aparecen aquí corresponden a ese viaje.

Itinerario por Isan: cinco días y cuatro noches

DíaRecorridoAlojamiento
1Bangkok–Korat en autobús, puerta Chumphon y monumento a Ya MoJJ Place, Korat
2Phimai, Sai Ngam y Museo Nacional; cena en SaveOneJJ Place, Korat
3Wat Ban Rai y templos urbanos de KoratJJ Place, Korat
4Tren a Buriram, santuario del Pilar, Buriram Castle y Chang ArenaQoo Hotel, Buriram
5Muang Tam, Phanom Rung y vuelo a Bangkok—

Fue un recorrido bastante completo. El día más cargado fue el tercero, porque después de Wat Ban Rai todavía hice una ronda de templos por Korat. La última mañana también tenía un límite claro: el vuelo.

Si quieres ir con más calma y pasar más tiempo haciendo fotos, añadir una noche en Buriram daría margen para separar los templos del día de regreso.

Día 1. Cómo llegar a Korat desde Bangkok

Empecé utilizando el BTS de Bangkok para acercarme hasta la estación de autobús Mo Chit 2. Ojo con esto: la estación del BTS y la terminal de autobuses son lugares diferentes. Aunque compartan parte del nombre, hay que contar con un pequeño desplazamiento entre ambas, que en mi caso hice en una moto de Grab.

Fachada de la terminal de autobuses Mo Chit 2 de Bangkok
Desde Mo Chit 2 salí en autobús hacia Korat.

Mi autobús era de Sombat Tour, con salida prevista a las 11:00. El billete hasta Korat me costó 261 baht y lo compré en la segunda planta de la estación. Hicimos una parada por el camino y a media tarde ya estaba en el hotel.

Para esta ruta, llegar a Korat y quedarme tres noches fue una buena combinación. Me permitió salir a las excursiones y regresar a la misma habitación, sin tener que cambiar de alojamiento cada día.

Primera tarde: puerta Chumphon y monumento a Ya Mo

Una vez instalado, fui a la puerta Chumphon y al monumento de Thao Suranari, a quien se conoce familiarmente como Ya Mo. Es una buena zona para empezar a conocer el centro de Korat.

Ya Mo es uno de los personajes más importantes de la memoria local. La tradición le atribuye un papel decisivo en la resistencia frente a las tropas procedentes de Vientián durante el reinado de Rama III. Por sus méritos recibió el título de Thao Suranari, y su monumento sigue siendo un lugar de devoción al que la gente acude para pedir protección y ayuda.

Personas arrodilladas ante el monumento a Thao Suranari, decorado con flores y ofrendas, junto a la puerta Chumphon en Korat.
El monumento a Ya Mo, un lugar de devoción en el corazón de Korat

Vale la pena conocer esa historia antes de acercarse. Te permite entender por qué esta figura ocupa un lugar tan destacado en la ciudad, más allá de la estatua y de la foto frente al monumento.

Fachada iluminada del restaurante japonés Kanpai Yokoso en Korat
Kanpai Yokoso, mi primera cena en Korat.

La primera cena fue en Kanpai Yokoso, un japonés fantástico donde comí sushi y tempura. No estaba demasiado concurrido y el personal fue súper amable. La ruta empezaba con templos en la agenda, pero las cenas también iban a tener su hueco.

Día 2. Qué ver en Phimai: ruinas jemeres y un museo espectacular

Para ir de Korat a Phimai utilicé un minibús desde la terminal de autobuses número 2. El billete de ida me costó 67 baht. Salí por la mañana y regresé a Korat por la tarde cogiendo el autobús de vuelta en la misma parada donde me dejó el de ida, así que es una excursión que pude hacer fácilmente por libre utilizando transporte público.

Phimai fue el primer gran conjunto jemer del viaje. Y ya te adelanto que me pareció espectacular.

conjunto jemer de Phimai. Panorámica del templo de Phimai bajo un cielo nuboso
Torres y galerías del conjunto jemer de Phimai.

Parque Histórico de Phimai

El templo de piedra se desarrolló principalmente entre los siglos XI y XII, cuando la influencia jemer se extendía por esta zona. Una antigua vía conectaba Phimai con Angkor: estas ruinas formaban parte de una red de ciudades y santuarios mucho más amplia.

Posando frente al santuario de Phimai, junto al camino de piedra
Primera parada entre los grandes templos jemeres de la ruta: Phimai.

Entre las puertas, los patios, las galerías y el santuario central, hay bastante más que una torre bonita que fotografiar. Merece la pena detenerse las columnas en las puertas y corredores, donde aparecen figuras y escenas talladas, y en la forma en que los distintos espacios se van alineando.

Figura tallada entre motivos vegetales en una jamba de piedra de Phimai
En Phimai merece la pena detenerse en los detalles de cada puerta.
Relieve de una figura con un brazo levantado entre motivos vegetales en Phimai
Las tallas de piedra son parte del atractivo del templo.

La arquitectura lleva la mirada hacia el centro, pero los detalles están también en lo alto de los edificios.

Figuras y motivos ornamentales tallados en la parte superior del templo de Phimai.
Un vistazo más cercano a la decoración del santuario de Phimai.

Es una visita que agradece un poco de paciencia. Asomarte a puertas y ventanas, observar los detalles en los tallados y, simplemente disfutar del lugar.

Torre del santuario de Phimai vista a través de una puerta de piedra
Las puertas de Phimai ofrecen encuadres como este.
Torre de Phimai vista desde abajo, con frontones y relieves de piedra
Hay que levantar la mirada para apreciar la decoración de las torres.

Si te gusta la fotografía, combina alguna vista general con encuadres desde los accesos y fotografías de las tallas.

Figura esculpida en la base de una columna de piedra de Phimai
También a ras de suelo aparecen detalles que merecen una foto.

Yo pasé buena parte de la mañana en el parque. Reservaría unas dos horas para recorrerlo y hacer fotos sin estar mirando el reloj a cada momento.

Escultura sentada con los brazos incompletos y flores en el regazo, en Phimai
Una ofrenda de flores en el regazo de esta escultura de piedra.
Dos visitantes sentados ante una imagen de Buda protegida por una naga en Phimai
Un momento de recogimiento en el interior del santuario.
Posando junto a una puerta tallada, con una imagen de Buda al fondo
Recorriendo los espacios interiores del templo de Phimai.

Sai Ngam: el árbol gigante que dejaría como opcional

Sai Ngam es una gran arboleda de banyan, con raíces, troncos y ramas que forman un entramado curioso. Pasé por allí después del parque histórico, negociando con un moto táxi el precio de la ida y la vuelta.

En su interior alberga varios pequeños altares, con ofrendas y preciosas figuras.

El interior es un entramado de ramas, troncos y raíces aéreas muy curioso de recorrer.

Un gong y un pequeño santuario acompañan el paseo bajo las ramas de Sai Ngam.
troncos, ramas entrecruzadas y raíces aéreas de banyan en Sai Ngam. Lo más curioso de Sai Ngam es caminar entre ese entramado de troncos y raíces
Camino curvo de baldosas entre troncos, ramas entrecruzadas y raíces aéreas de banyan en Sai Ngam.
Lo más curioso de Sai Ngam es caminar entre ese entramado de troncos y raíces.

Es la única visita que quitaría de mi ruta si necesitara recortar. Si tienes tiempo, puedes acercarte; si vas justo, la dejaría como opcional. Yo no sacrificaría tiempo del museo para incluirla.

Museo Nacional de Phimai: dale tiempo, de verdad

El Museo Nacional de Phimai fue uno de los grandes descubrimientos del viaje. Me pareció espectacular, con una calidad digna de una gran ciudad.

Fachada blanca del Museo Nacional de Phimai, con tejados rojos y su reflejo en un estanque
El exterior del Museo Nacional de Phimai, una visita que no dejaría fuera de la ruta.

Reúne piezas de Phimai y de otras zonas del nordeste. Destacan los dinteles tallados y la escultura de Jayavarman VII encontrada en Phimai.

Vista general de una sala del Museo Nacional de Phimai con esculturas, dinteles y una portada de piedra
El Museo Nacional de Phimai, uno de los grandes descubrimientos del viaje.

Ver estas piezas de cerca permite fijarse en detalles que en las ruinas pueden pasar desapercibidos.

Dos dinteles de piedra superpuestos, tallados con grupos de figuras y escenas religiosas
Los dinteles tallados son uno de los grandes atractivos del Museo Nacional de Phimai.
Figura de piedra sentada con las piernas cruzadas, tocado y un objeto entre las manos
La visita permite observar de cerca los gestos y atributos de las esculturas.
Pequeña escultura de Buda sentado, rodeada por un marco de piedra con formas onduladas
Las piezas más pequeñas también merecen una parada.
Escultura de una figura con tocado montada sobre un animal de cuatro patas.
Detalle de la escultura religiosa que conserva el museo.

La exposición renovada trata la construcción del santuario, la vida de los habitantes, las religiones y la ciudad durante el reinado de Jayavarman VII.

Dos dinteles tallados: el superior con figuras alineadas y el inferior con una figura central entre motivos vegetales
Merece la pena acercarse para apreciar la variedad de los relieves.

Es una buena forma de poner contexto a todo lo que acabas de ver: las piedras pertenecían a una ciudad con gente, creencias y una historia propia.

Escultura masculina de piedra sentada con las piernas cruzadas y los brazos incompletos
Una de las esculturas que presiden la sala principal del museo.
Imagen de Buda de pie con restos de dorado
Una imagen de Buda que conserva restos de su acabado dorado.

Mi visita al museo duró alrededor de una hora, pero no lo dejaría para los últimos minutos antes del autobús.

Primer plano de figuras talladas de pie, con las manos a la altura del pecho y rodeadas de arcos decorados
Cada figura invita a detenerse un poco más ante la piedra.

Mi recorrido incluyó primero las ruinas, después Sai Ngam y finalmente el museo. Si tuviera que priorizar, lo tendría claro: parque histórico y museo por delante del árbol gigante.

Regreso a Korat y cena en SaveOne Night Market

De vuelta en Korat pasé por Terminal 21, un gran centro comercial, con espacios decorados como diferentes destinos del mundo. Probablemente el nombre te recuerde a su homónimo de Bangkok.

Después volví al entorno de Ya Mo y terminé el día en SaveOne Night Market, donde había cientos de puestos, tanto de comida como de ropa, electrónica y todo lo que puedas imaginar. Aquí lo divertido es dar una vuelta, mirar las opciones y elegir lo que te apetezca.

Los precios me parecieron muchísimo más bajos que en las zonas más turísticas que conozco. Esa diferencia se notaba especialmente en la comida y fue la tónica habitual de todo el viaje por Isan. Para viajar solo, estos mercados resultan una buena opción para resolver la cena sin complicarse demasiado.

Día 3. Cómo llegar a Wat Ban Rai, el templo del elefante

Para visitar Wat Ban Rai salí temprano desde la antigua terminal de autobuses de Korat hacia Dan Khun Thot. Allí negocié un saleng, una moto con un sidecar lateral para pasajeros. En algunas zonas de Tailandia todavía hacen de taxi local, sobre todo en ciudades pequeñas y mercados.

El acuerdo incluía ida al templo, espera mientras lo visitaba y regreso a la parada del autobús. El conductor me llevó, esperó y me devolvió al punto de partida. Así pude hacer la excursión sin alquilar ni conducir una moto.

El precio se negocia. Creo que pagué entre 200 y 300 baht, pero no recuerdo la cantidad exacta. Antes de salir, deja claro que quieres también la espera y la vuelta; ese detalle es lo que hace práctica la combinación con el autobús.

Wat Ban Rai: mosaicos, nagas y un elefante sobre el agua

El templo está ligado a Luang Phor Khun, un monje muy venerado en Tailandia. Su edificio más reconocible es el pabellón con forma de elefante levantado sobre el agua, cubierto de mosaicos y precedido por figuras de nagas, las serpientes míticas que aparecen una y otra vez en los templos de la región.

Wat Ban Rai me pareció espectacular. La cabeza del elefante llama la atención desde fuera, pero hay que darle tiempo al resto: recorrí el exterior, el interior y la parte superior. Los colores, las figuras y los mosaicos hacen que haya muchos detalles en los que detenerse.

Para las fotos, merece la pena empezar con una vista que muestre el edificio sobre el agua y después acercarse a los mosaicos. Solo con el encuadre del elefante se queda fuera una parte importante de la visita.

De regreso en Dan Khun Thot comí en un pequeño puestecito al lado de la estación de autobuses, a la izquierda del lugar donde venden los billetes y junto al supermercado. No conservo el nombre, pero con esa referencia es muy fácil de localizar. Después esperé a que llegara mi autobús de vuelta a Korat.

Qué ver en Korat después de la excursión

Todavía me quedaba tarde y la aproveché para visitar Wat Phayap, Wat Sala Loi y Wat Phra Narai Maharat haciendo uso de motos de Grab para moverme de un sitio a otro. Fue una jornada intensa; si prefieres dedicar más tiempo a cada sitio, esta es la parte del itinerario que distribuiría con más calma.

En Wat Phayap recorrí la galería con aspecto de cueva que hay bajo la pagoda. Rocas, figuras religiosas y un espacio interior bastante diferente de los exteriores que suelen asociarse a un templo.

Wat Sala Loi aporta otro cambio: su sala principal tiene una forma que recuerda a una embarcación y alberga un gran Buda blanco. Su fundación está vinculada a Ya Mo, así que la visita enlaza con el monumento de la primera tarde.

En Wat Phra Narai Maharat fotografié la estupa dorada y otros espacios del conjunto. También se conoce como Wat Klang y su origen se sitúa en el reinado de Narai. Conserva además esculturas jemeres de Narayana, una forma de Vishnu.

Pasé también por un pequeño santuario chino del centro y terminé cenando en 8 Bistro. Entre la excursión y los templos urbanos, este fue el día con más visitas del recorrido.

Día 4. De Korat a Buriram en tren

El siguiente traslado lo hice en el tren local 419, desde Thanon Chira Junction hasta Buriram. Por la mañana, mientras esperaba a que llegara mi tren, aproveché para ver la estación y el mercado próximo antes de subir. Ambas cosas se ven bastante rápido, pero sirven de entretenimiento mientras esperas pacientemente la llegada del tren.

Viajé en tercera clase, con ventiladores y sin asiento asignado, por 23 baht. Sí, 23. El billete indicaba salida a las 11:20 y llegada prevista a las 13:15. Poco después de esa hora ya estaba fotografiando la estación de Buriram.

Para unir las dos ciudades, el tren me resultó una combinación sencilla y realmente muy barata. En mi caso ya había preguntado en mi alojamiento los horarios de los trenes, por lo que compré directamente la misma mañana el billete en las taquillas de la estación.

Además, el trayecto fue muy entretenido, ya que mi “compañera” de asiento era una señora bastante anciana que me fue dando conversación todo el camino e insistió en comprar una amplia variedad de los pequeños picoteos que van vendiendo en el tren para que los probara.

Qué ver en Buriram: una sorpresa bastante grata

Esperaba una ciudad muy pequeña, con pocas cosas que ver. Al final Buriram me pareció muy chula. Me sorprendió para bien y las visitas de la tarde tuvieron más interés del que había imaginado.

Después de instalarme en el hotel comí en Bamboo Bar, un bar frecuentado por expatriados y donde sirven el mejor Club Sandwich de la ciudad. Luego salí a conocer la ciudad.

Empecé por el santuario del Pilar de la Ciudad y continué hacia el monumento ecuestre a Rama I. Son paradas que permiten conocer algo más de Buriram antes de salir a los grandes templos de la provincia.

Buriram Castle y Chang Arena

La zona de Buriram Castle y Chang Arena fue una de las que más me sorprendieron.

Buriram Castle es una recreación contemporánea de inspiración jemer. Su aspecto remite a los templos históricos, pero no es un yacimiento antiguo como los que había visto en Phimai o los que visitaría al día siguiente.

Al lado está Chang Arena, el estadio del Buriram United, uno de los grandes clubes del fútbol tailandés. Recorrí el exterior y el mercado cercano, con sus puestos y el movimiento al anochecer. Aunque no fui a un partido, la zona mereció la visita.

La ciudad tiene interés para una tarde completa. Si vas pensando únicamente en dormir allí antes de salir hacia Phanom Rung, puedes dejar fuera una parte agradable del viaje. Yo llegué con esa expectativa de que habría poco y terminé bastante contento de haber reservado tiempo para recorrerla.

Por la noche, aproveché que estaba al lado del Night Market y mientras diluviaba cené en sus pequeños puestos esperando inútilmente a que parara. Al final, y con una intensa lluvia, terminé llamando un Grab para que me acercara hasta el hotel.

Día 5. Muang Tam y Phanom Rung desde Buriram

Para esta última mañana utilicé un taxi privado organizado por el Qoo Hotel. El recorrido incluía salir de Buriram, visitar Muang Tam y Phanom Rung y continuar hasta el aeropuerto. Todo costó 2.000 baht.

Viajaba solo y pagué el servicio completo. Me resolvía las visitas y el traslado al vuelo en un mismo día, sin tener que buscar un vehículo nuevo al terminar cada templo.

Salí temprano. Cerca de las ocho ya estaba en Muang Tam; después fui a Phanom Rung y llegué al aeropuerto alrededor del mediodía. Creo que se puede hacer perfectamente madrugando un poco menos pero, en mi caso, preferí no arriesgarme a perder el vuelo de vuelta a Bangkok.

Prasat Muang Tam: templos jemeres entre estanques

Muang Tam me pareció espectacular. Es un santuario hindú dedicado a Shiva, fechado en el siglo XI, situado en la llanura a unos ocho kilómetros al sureste de Phanom Rung.

El conjunto reúne cinco torres y cuatro estanques en forma de L, con nagas en sus bordes. Las torres, el agua y las balaustradas son parte esencial de la visita: merece la pena mirar cómo encajan, además de detenerse en las tallas.

Durante mi visita, únicamente coincidí con un pequeño grupo de monjes que estaban también visitando el templo, y para los que terminé posando para que se hicieran fotos conmigo.

Para fotografiarlo, combinaría las vistas de las torres con reflejos y detalles de los estanques. Mi visita duró unos cuarenta minutos. Si puedes hacerlo sin un vuelo marcando el final de la jornada, le daría algo más de margen.

Phanom Rung: el templo sobre un volcán extinguido

El último gran conjunto de la ruta fue Phanom Rung, levantado sobre un volcán extinguido. Se construyó en distintas fases entre los siglos X y XIII y estuvo dedicado a Shiva. La montaña y el santuario representan simbólicamente el monte Kailash, su morada.

El acceso forma parte de la visita: un largo camino procesional, escalinatas y puentes de nagas llevan hasta el recinto principal. Conviene recorrerlo con tiempo y volver la vista hacia el camino para apreciar la organización del conjunto.

Los puentes simbolizan el paso del mundo humano al divino. Sobre los accesos aparecen escenas de la mitología hindú y, en determinados momentos del año, la alineación del edificio permite que la luz del sol atraviese sus puertas. Yo fui en junio y no vi ese fenómeno.

Entre una pequeña exposición que hay y el templo, pasé algo más de una hora y media. Me pareció espectacular y fue un buen final para estos días recorriendo el patrimonio jemer de Isan.

Del templo al aeropuerto de Buriram

Al terminar, el mismo taxi me llevó al aeropuerto de Buriram. El vuelo de regreso a Bangkok era después de comer; creo que salía hacia las 15:30, aunque no recuerdo la hora exacta.

Las últimas fotos fueron las del embarque, junto a un avión decorado con los colores y el escudo del Buriram United. Después de haber recorrido la zona del estadio la tarde anterior, el equipo volvió a aparecer hasta en la despedida.

Dónde dormir en Korat y Buriram: mis hoteles

JJ Place, una base sencilla en Korat

Pasé tres noches en JJ Place. Es un alojamiento muy sencillo, con una habitación muy grande y limpia, baño también grande y personal amable.

Fue mi base para visitar Korat y hacer las excursiones a Phimai y Wat Ban Rai. Si buscas algo sin grandes lujos y das importancia al espacio y a la limpieza, mi experiencia fue buena.

Qoo Hotel, Buriram: comodidad y ayuda para las excursiones

El Qoo Hotel me pareció de categoría media/alta, con una habitación grande y muy limpia. Lo que más destacaría es el personal: fueron muy amables, me recomendaron sitios para comer y cenar y me ayudaron a organizar las visitas y el transporte privado.

Viajando solo, esa ayuda cuenta. El taxi del último día, con los templos y el aeropuerto incluidos, me lo organizaron allí.

Cómo moverse por Isan por libre y cuánto pagué

Para este recorrido combiné transporte público con servicios locales. Las excursiones y los desplazamientos quedaron resueltos con autobuses, minibús, tren, Grab, saleng y taxi privado.

En Korat y Buriram utilicé Grab moto durante el día y Grab coche al anochecer. Para Wat Ban Rai contraté el saleng con espera y regreso; para los templos de Buriram recurrí al taxi privado organizado por el hotel.

Estos son los precios que conservo de mi viaje:

Trayecto o servicioPrecio
Autobús Sombat Tour Bangkok–Korat261 baht
Minibús Korat–Phimai, ida y vuelta134 baht
Saleng Dan Khun Thot–Wat Ban Rai, espera y regresoAprox. 200–300 baht, negociando
Tren Thanon Chira Junction–Buriram23 baht
Taxi desde Buriram a Muang Tam, Phanom Rung y aeropuerto2.000 baht en total

Los precios corresponden a junio de 2026. No conservo todas las cuentas de Grab, autobuses, hoteles y comidas, así que esta tabla recoge algunos gastos y no el presupuesto completo.

Para repetir la combinación, hay dos detalles que cuidaría: confirmar el regreso al salir hacia una excursión y acordar exactamente qué incluye el transporte contratado. Con el saleng dejé resueltas la espera y la vuelta; con el taxi privado del último día, las dos visitas y el traslado directo al aeropuerto.

Dónde comer: mercados, restaurantes y precios bajos

En Korat cené en Kanpai Yokoso, con sushi, tempura y música en directo; la segunda noche fui a SaveOne Night Market, y la tercera cené en 8 Bistro.

En Dan Khun Thot comí en un pequeño puestecito al lado de la estación de autobuses, a la izquierda de la venta de billetes y junto al supermercado. En Buriram, Bamboo Bar fue el lugar de la comida y cené en el night market, en la zona del estadio.

Lo que más destacaría de la comida es la diferencia de precios respecto a las zonas turísticas habituales que conozco. Me pareció muchísimo más barato. Y, en un mercado como SaveOne, había tal cantidad de puestos que encontrar opciones no era un problema.

Viajar solo por Isan: mi experiencia y lo que cambiaría

Me resultó sencillo enlazar ciudades y templos. Para Wat Ban Rai necesité negociar el saleng y, el último día, contraté el taxi privado. Las combinaciones funcionaron y pude hacer la ruta por libre.

La gente con la que me encontré fue especialmente amable y curiosa. Al estar en zonas menos turísticas, no sentí esa sensación de ser un dólar andante. Quienes se acercaban lo hacían por curiosidad y eran muy majos. Es uno de los recuerdos que más valoro del viaje.

Si volviera a organizarlo, mantendría Phimai, su museo, Wat Ban Rai, Muang Tam y Phanom Rung. Todos los templos jemeres me parecieron espectaculares, igual que el templo del elefante. El museo merece su propio tiempo y no lo dejaría como una visita de relleno.

Sai Ngam sería opcional, sobre todo si hay que recortar. Y reservaría de nuevo una tarde para Buriram, incluida la zona del estadio. Llegué pensando que tendría poco interés y fue una de las sorpresas del recorrido.

Para quien disfruta saliéndose un poco de las rutas habituales, esta parte de Tailandia tiene una combinación muy buena: patrimonio, mercados, ciudades que merece la pena conocer y transportes que permiten ir enlazando las visitas. Mi recuerdo empieza con los templos, pero también incluye aquel conductor del saleng fumando sin parar mientras esperaba, el tren de 23 baht y la gente que se acercaba simplemente por curiosidad.

Preguntas prácticas sobre esta ruta por Isan

¿Se puede hacer la ruta Korat–Phimai–Buriram sin alquilar coche?

Sí: yo la hice con autobuses, minibús, tren y Grab. Para el enlace de Dan Khun Thot a Wat Ban Rai contraté un mototaxi; para Muang Tam, Phanom Rung y el aeropuerto utilicé un taxi privado. Conviene contar con esos tramos locales al organizar el recorrido.

¿Cuántos días dedicar a Korat y Buriram?

Mi viaje ocupó cinco días y cuatro noches: tres noches en Korat y una en Buriram. Dio tiempo a las visitas descritas, aunque el tercer día y la mañana del vuelo fueron intensos. Una noche adicional en Buriram permitiría ir más despacio.

¿Merece la pena el Museo Nacional de Phimai?

Para mí, sí, y mucho. Me pareció espectacular, digno de una gran ciudad. Lo priorizaría junto con las ruinas y, si falta tiempo, quitaría Sai Ngam antes de recortar el museo.

¿Cuánto costó visitar Muang Tam y Phanom Rung en taxi?

Pagué 2.000 baht por el servicio desde Buriram, con las dos visitas y el traslado posterior al aeropuerto incluidos. Lo organizó el Qoo Hotel. Es lo que pagué en junio de 2026; el precio puede cambiar según el servicio, la fecha y tu capacidad de negociación.