Qué ver en Palermo: lugares imprescindibles y consejos para visitar la ciudad

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Para muchos viajeros, Palermo es la puerta de entrada a la isla. ¡Y vaya manera de entrar la que tuvimos! En nuestro caso, un poco caótica, ya que tras aterrizar con un poco de retraso casi a las once de la noche, resulta que el autobús que llevaba hacia el centro de Palermo estaba lleno. Incluso había gente con billete a la que se le negó el trayecto. Viendo el percal, no quisimos arriesgarnos a coger el último bus, para el que además aún quedaba media hora y decidimos ir en taxi. Pero bueno, lo importante es que llegamos bien a nuestro alojamiento, el B&B Novecento. El dueño nos había mandado las instrucciones para poder entrar a la habitación a esas horas de la noche, y la verdad es que no tuvimos ningún problema. Tras un merecido descanso, al día siguiente comenzamos a conocer esta ciudad siciliana.

Palermo puede resultar caótica durante los primeros minutos. Tráfico, motocicletas, vendedores ambulantes, edificios antiguos, ropa tendida entre balcones y calles en las que parece que cada rincón tiene una historia. La verdad es que la primera impresión no es muy buena, ya que la ciudad es bastante decadente, pero a la vez, tiene algo que atrae. Basta caminar un poco para empezar a descubrir su personalidad. Palermo es una ciudad de contrastes. Puedes pasar de una calle estrecha y algo decadente a una plaza monumental en cuestión de minutos. Puedes encontrar una iglesia barroca junto a un mercado popular y, unas calles más allá, un elegante palacio. La capital de Sicilia no es una ciudad que se visite con prisas. Aquí hay que caminar sin rumbo, perderse por callejuelas, esquivar alguna que otra moto, levantar la vista para descubrir un palacio barroco y, por supuesto, parar a comer cada vez que el estómago lo ordene. Que en Palermo, casualmente, suele ser bastante a menudo.

Nuestro alojamiento estaba bastante bien ubicado, así que en apenas unos minutos andando estábamos en pleno casco antiguo y podíamos comenzar las visitas.

Situada en pleno centro de Palermo, junto a la preciosa Piazza Bellini (que estaba en obras durante nuestra visita), encontramos una de esas pequeñas maravillas que te hacen detener el paso: la iglesia de San Cataldo.

Sus tres características cúpulas rojas son inconfundibles y le dan un aspecto casi oriental. Y no es casualidad: el edificio, construido en el siglo XII durante la época normanda, refleja esa mezcla de culturas que hace que Palermo sea tan especial.

Por fuera es muy sencilla, con sus formas geométricas y sus características cúpulas. Su interior es todavía más austero, prácticamente sin decoración, dejando todo el protagonismo a la arquitectura.

Y precisamente ahí está su encanto. No necesita grandes frescos ni una decoración espectacular para resultar especial.

Interior de la iglesia de San Cataldo. Palermo.
Interior de la iglesia de San Cataldo. Palermo.
  • Localización: Piazza Bellini, Palermo
  • Horario.
    • Abierta todos los días de 10:00 a 13:30 (último ingreso a las 13:15) y de 14:00 a 18:00 (último ingreso a las 17:40).
  • Precio:
    • Contribución de 2,5 €.

También en pleno corazón de Palermo, se encuentra la iglesia de Santa María dell’Ammiraglio, más conocida como La Martorana, uno de los grandes tesoros del patrimonio siciliano. Su interior sorprende por los magníficos mosaicos dorados de tradición bizantina, que conviven con elementos barrocos y normandos.

Un lugar pequeño en tamaño, pero enorme en historia y belleza, perfecto para descubrir la mezcla de culturas que hace de Palermo una ciudad tan especial.

  • Localización: Piazza Bellini, 3, en pleno centro histórico de Palermo, junto a la iglesia de San Cataldo. 
  • Horario: Actualmente, de lunes a sábado, de 10:00 a 13:00. Los domingos se celebra la liturgia a las 11:00 y no se permiten las visitas durante la misma.
  • Precio: 2 € la entrada general; 1 € con el Circuito del Sacro.

Frente a la espectacular Piazza Pretoria, y a pocos pasos de las dos iglesias anteriores, se encuentra la Iglesia y Monasterio de Santa Catalina de Alejandría, uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de la ciudad. Aunque su origen se remonta al siglo XIV, el aspecto que vemos hoy es fruto principalmente de las grandes transformaciones realizadas entre los siglos XVI y XVIII.

Nada más entrar en la iglesia, el barroco siciliano se muestra en todo su esplendor: mármoles policromados, frescos, estucos, esculturas y una decoración extraordinariamente recargada cubren paredes, columnas y capillas. Es uno de esos lugares en los que resulta difícil saber dónde mirar primero.

Iglesia de Santa Catalina Alejandría. Palermo.
Iglesia de Santa Catalina Alejandría. Palermo.

El antiguo monasterio de clausura permite además descubrir espacios más tranquilos, como sus claustros y patios, que contrastan con la exuberancia de la iglesia. La visita termina con uno de sus grandes atractivos: las terrazas, desde donde se contempla una magnífica panorámica de los tejados y monumentos del centro histórico de Palermo.

Y si durante la visita os entra hambre, no os podéis marchar sin probar los dulces tradicionales elaborados en la antigua pasticceria del monasterio. Nosotras no los probamos, porque además de ser demasiado pronto (acabábamos de desayunar hacía poco tiempo) había una fila enorme para comprar. Santa Catalina es historia, arte, arquitectura y gastronomía siciliana en una misma visita.

  • Localización: Piazza Bellini, 1, en pleno centro histórico de Palermo, junto a La Martorana y San Cataldo. 
  • Horario: Abierto todos los días de 10:00 a 18:00 (último ingreso de visita completa a las 17:15).
  • Precio:
    • Sólo iglesia: 3 €. Con el Circuito Sacro:2 €.
    • Iglesia y terrazas:8 €.
    • Iglesia, monasterio y terrazas:10 €.

Una vez que salimos del convento, nos dirigimos a la Piazza Pretoria, una de las más impresionantes de la ciudad. Su gran protagonista es la Fuente Pretoria, una espectacular fuente del siglo XVI decorada con numerosas esculturas de mármol que representan figuras mitológicas y alegóricas.

Como os podéis imaginar, está rodeada de edificios históricos y también muy cerca de la famosa Quattro Canti (que veríamos poco después). Esta plaza es una parada imprescindible para descubrir el patrimonio de Palermo. Pasear alrededor de la fuente permite apreciar sus detalles, mientras que el ambiente de la plaza invita a detenerse y disfrutar de la arquitectura siciliana.

Aunque contemplar la fuente desde la propia plaza es una maravilla, tengo que reconocer que las vistas que más nos gustaron fueron las que disfrutamos desde el Monasterio de Santa Catalina de Alejandría, desde donde se tiene una perspectiva preciosa de todo el conjunto.

Plaza y Fontana Pretoria. Palermo.
Plaza y Fontana Pretoria. Palermo.

La Piazza Pretoria también es conocida como “Piazza della Vergogna” (“Plaza de la Vergüenza”). El sobrenombre surgió porque las numerosas estatuas desnudas de la fuente resultaban escandalosas para muchos de los habitantes de Palermo.

  • Localización: Piazza Pretoria, 90133 Palermo, Sicilia. Se encuentra en pleno centro histórico, a pocos metros de Quattro Canti.
  • Horario: La plaza y la fuente son de acceso libre las 24 horas. 
  • Precio: Gratuito. No se necesita entrada para visitar la plaza ni contemplar la fuente.

A muy poca distancia, encontramos uno de los lugares más fotografiados de la ciudad, Quattro Canti, una espectacular plaza situada en el cruce de Vía Maqueda y Corso Vittorio Emanuele. Sus cuatro esquinas están decoradas con elegantes fachadas barrocas, fuentes y esculturas que representan las estaciones del año, los antiguos reyes de Sicilia y las patronas de los cuatro barrios históricos de la ciudad.

Quattro Canti. Palermo
Quattro Canti. Palermo
  • Localización: Piazza Vigliena, Palermo.
  • Horario: Acceso libre las 24 horas.
  • Precio: Gratuito.

Siguiendo con nuestro recorrido por el centro histórico, nuestra siguiente visita fue a esta iglesia: la Chiesa de San Salvatore es uno de los templos históricos que merece la pena descubrir durante un paseo por el centro de Palermo. Su origen se remonta a la época medieval, aunque el edificio ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de los siglos.

Su interior destaca por la decoración barroca y por la elegante cúpula, mientras que su historia está estrechamente ligada a la vida religiosa y cultural de la ciudad. Es un lugar menos concurrido que otros monumentos de Palermo, perfecto para acercarse al patrimonio de la ciudad con algo más de tranquilidad. He de decir que nos resultaba muy raro ver que en las iglesias no había los típicos bancos donde se sientan los feligreses como en España, sino sillas individuales. Y que a mi amiga Montse no le hizo mucha gracia esta iglesia…

Iglesia de San Salvador. Palermo.
Iglesia de San Salvador. Palermo.
  • Localización: Via Vittorio Emanuele, 395.
  • Horario:
    • De lunes a viernes: Abierta para las visitas de 09:00 a 13:00 horas.
    • Miércoles a viernes (de abril a octubre): De 09:00 a 17:00 horas.
    • Sábados: De 09:00 a 17:00 horas
    • Domingos y festivos: Cerrada para las visitas.
      • Oficios religiosos: Festivos (10:00 y 19:00 horas) y domingos (10:00, 11:30 y 19:00 horas).
  • Precio:
    • Iglesia:2,5 € (reducida 2€).
    • Iglesia y cúpula:4 €.

Escondida junto a la Catedral de Palermo, la Chiesa di Santa Cristina La Vetere es uno de esos pequeños tesoros que merece la pena descubrir durante un paseo por la ciudad. De hecho, ni siquiera sabíamos de su existencia hasta que fuimos a comprar las entradas para la Catedral y esta estaba incluida en un pase conjunto.

Fundada en el siglo XII, está ligada a Santa Cristina, antigua patrona de Palermo, cuyas reliquias, según la tradición, llegaron desde Bolsena en 1160. Su arquitectura sobria, con robustos pilares, arcos apuntados y formas de inspiración árabe-normanda, nos transporta a la época medieval y nos recuerda la mezcla de culturas que hace tan especial a la capital siciliana.

Además, siglos atrás, estuvo vinculada a una cofradía que ofrecía ayuda y refugio a peregrinos. Una historia que añade aún más interés a este pequeño templo.

No destaca por su grandiosidad, sino por su historia, su sencillez y esa atmósfera tranquila que contrasta con el bullicio de Palermo. Una parada con encanto para quienes disfrutan descubriendo lugares menos conocidos y rincones que guardan siglos de historia. Y casi lo mejor de todo, que apenas había gente, cosa bastante rara en estos tiempos cuando se va de turismo por ciertas partes de Italia.

  • Localización: Cortile dei Pellegrini, 6, 90134 Palermo, junto a la Catedral de Palermo.
  • Horario:
    • De abril a octubre y durante las fiestas navideñas: domingos de 10:00 a 13:00, aunque algunas fechas pueden variar.
    • El resto del año: visitas únicamente con reserva para grupos de al menos 10 personas.
  • Precio: Para visitar esta zona de Palermo, hay varios tipos de entradas, por lo que conviene revisar y comprar en función de lo que realmente se quiera ver.

Justo al lado de la imponente Catedral de Palermo y a escasos dos minutos de la iglesia anterior, se encuentra el Museo Diocesano, una visita perfecta para descubrir otra cara de la ciudad: la de su arte, su historia y su extraordinario patrimonio religioso.

Ubicado en el histórico Palacio Arzobispal, el museo alberga una interesante colección de pinturas, esculturas y obras de arte sacro que abarcan varios siglos, desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Sus salas permiten viajar por el pasado de Palermo y descubrir cómo el arte y la religión han marcado la identidad de Sicilia. Cabe destacar las preciosas vistas que hay de la catedral.

Vistas de la catedral desde el Museo Diocesano, Palermo.
Vistas de la catedral desde el Museo Diocesano, Palermo.

Más allá de las obras expuestas, el propio edificio merece una visita. Entre sus salas históricas y sus detalles arquitectónicos, encontrarás un lugar tranquilo donde detenerte y apreciar la riqueza cultural de la ciudad, lejos del bullicio de sus calles.

Museo Diocesano, Palermo.
Museo Diocesano, Palermo.
  • Dirección: Vía Matteo Bonello, 2, Palermo, junto a la Catedral.
  • Horario orientativo: De lunes a sábado, de 9:30 a 18:00; Domingos, de 10:00 a 18:00. Conviene confirmar los horarios antes de la visita.
  • Entrada: 7 € para adultos, con tarifas reducidas para determinados visitantes. Consulta la web oficial para conocer los precios actualizados: museodiocesanopa.it. Hay entradas combinadas con otros monumentos, expuestas anteriormente.
  • Mi consejo: aprovecha que está junto a la Catedral para visitar ambos lugares en la misma mañana. Es una buena forma de conocer el patrimonio artístico de Palermo y descubrir que la ciudad guarda mucho más que sus monumentos más famosos.

Si hay un monumento que no puedes perderte en Palermo, es su impresionante Catedral. Situada en pleno centro histórico, en el Corso Vittorio Emanuele, esta maravilla arquitectónica sorprende por su tamaño, su historia y la mezcla de estilos que refleja el pasado multicultural de Sicilia. Su magnitud llama mucho la atención en cuanto llegas a la plaza que hay delante de ella.

Construida a partir de 1185 sobre un antiguo lugar de culto, la Catedral de Palermo ha ido transformándose a lo largo de los siglos. Su arquitectura combina influencias normandas, árabes, góticas, barrocas y neoclásicas, dando lugar a uno de los edificios más singulares de la ciudad.

Lo que más nos llamó la atención fue su espectacular exterior, con sus torres, sus detalles ornamentales y sus elegantes arcos. La verdad es que resulta impresionante contemplarla desde la plaza que hay frente a ella.

Sin embargo, tengo que reconocer que su interior nos dejó bastante indiferentes. Aunque alberga capillas, monumentos funerarios y la Capilla de Santa Rosalía, patrona de Palermo, cuyas reliquias se conservan en una urna de plata, esperábamos algo más. Quizás después de haber visitado otras iglesias de Palermo, con interiores mucho más recargados y sorprendentes, la Catedral nos resultó un poco sencilla.

Pero, sin duda, uno de los grandes atractivos de la visita es la posibilidad de subir a las terrazas de la Catedral. Desde allí se pueden contemplar unas vistas preciosas de los tejados de Palermo, sus calles y buena parte del centro histórico.

Eso sí, hay que armarse de paciencia. Cuando fuimos había muchísima gente esperando para subir y nos tocó hacer una buena cola. Aun así, las vistas desde lo alto fueron uno de los momentos más interesantes de nuestra visita a la Catedral.

  • Localización: Corso Vittorio Emanuele, Palermo, Italia.
  • Horario: La Catedral abre habitualmente de lunes a sábado de 7:00 a 19:00. Los domingos, el horario puede variar según las celebraciones religiosas. El acceso a las zonas monumentales tiene un horario diferente y un horario límite de entrada.
  • Precio: El acceso general a la Catedral es gratuito. Para visitar las terrazas, las tumbas reales, la cripta y otras zonas monumentales es necesario adquirir una entrada. Los precios dependen del recorrido elegido.
  • Web oficial: cattedrale.palermo.it, donde puedes consultar los horarios y las tarifas actualizadas.
  • Mi consejo viajero: Reserva un rato para recorrerla sin prisas y, si puedes, sube a las terrazas. Después, aprovecha para visitar el cercano Museo Diocesano y perderte por las calles del casco histórico.

Junto al Palacio de los Normandos, y muy cerca de la Catedral de Palermo, encontramos la Porta Nuova, una de las puertas monumentales más conocidas de la ciudad.

Construida en el siglo XVI para conmemorar la entrada triunfal de Carlos V en Palermo, destaca por sus esculturas, sus detalles ornamentales y su característica cubierta piramidal decorada con azulejos de colores.

Aunque es un monumento con bastante historia, tengo que reconocer que a nosotras nos pasó un poco sin pena ni gloria. La vimos durante nuestro recorrido por esta zona de Palermo, pero no fue uno de los lugares que más nos llamaron la atención.

  • Localización: Vía Vittorio Emanuele, junto al Palacio de los Normandos.
  • Precio: Gratuita para verla desde el exterior.
  • Horario: Se puede visitar en cualquier momento ya que está en la vía pública.
  • Consejo viajero: Aprovecha para verla durante tu visita al Palacio de los Normandos y la Catedral.

Un nuevo día de visitas comenzó con la Iglesia de San Juan de los Eremitas, situada a pocos pasos del Palacio de los Normandos. Tras un paseo de poco más de veinte minutos desde nuestro alojamiento, llegamos hasta ella.

Tengo que reconocer que la primera impresión fue un poco decepcionante, porque la fachada que veíamos desde la calle no era especialmente llamativa. Sin embargo, una vez dentro del recinto, descubrimos sus características cúpulas rojas y su peculiar arquitectura árabe-normanda, que le da un aspecto que recuerda a Oriente.

Construida en el siglo XII durante el reinado de Roger II, combina influencias islámicas y bizantinas. Junto a la iglesia se encuentra un precioso claustro con jardín, un pequeño oasis de tranquilidad en medio del bullicio de Palermo.

La verdad es que me pareció una visita muy bonita, especialmente por sus cúpulas y el claustro, aunque tengo que reconocer que los 8 € de la entrada me parecieron un poco excesivos.

  • Localización: Vía dei Benedettini, 20, Palermo, junto al Palacio de los Normandos.
  • Precio:
    • Acceso a la iglesia y al claustro: 8 €. La primera semana del mes puede haber entrada gratuita el domingo, según la información turística oficial.
  • Horario:
    • De lunes a sábado, de 9:00 a 19:00 horas
    • Domingos y festivos, de 9:00 a 13:30 horas.

A muy poca distancia de la iglesia anterior, se encuentra el Palacio de los Normandos, también conocido como Palacio Real, uno de los edificios históricos más fascinantes de Sicilia. A lo largo de los siglos ha sido residencia de reyes y virreyes y, actualmente, alberga el Parlamento siciliano.

Su gran joya es la Capilla Palatina, construida en el siglo XII por orden de Roger II. Sus impresionantes mosaicos dorados y la mezcla de arte árabe, bizantino y normando la convierten en una visita imprescindible.

Tampoco hay que perderse las salas históricas del palacio, que esconden siglos de historia. El edifico en sí, también es muy bonito.

  • Localización: Piazza del Parlamento, 1, 90129 Palermo, Sicilia, Italia.
  • Precio: Adultos 19 €.
  • Horario:
    • Lunes a sábado: De 08:30 a 16:30 horas.
    • Domingos y festivos: De 08:30 a 12:30 horas.

Una de las visitas que más me sorprendió de Palermo fue la Iglesia del Gesù, también conocida como Casa Profesa, situada a apenas cinco minutos andando de nuestro alojamiento.

Su exterior es bastante discreto y no permite imaginar lo que nos espera al cruzar la puerta. Y es que su interior es una auténtica maravilla del barroco siciliano, con mármoles de colores, relieves, esculturas y una decoración tan espectacular que resulta difícil saber dónde mirar.

La nave central y las capillas laterales están repletas de detalles ornamentales que convierten esta iglesia en una de las más impresionantes que visitamos en Palermo. Sin duda, una de las grandes sorpresas de nuestro recorrido por la ciudad.

El conjunto también cuenta con un museo que conserva piezas de arte sacro, objetos de coral y plata, además de una magnífica sacristía histórica. En mi caso, no lo visité.

  • Localización: Piazza Casa Professa, 21, 90134 Palermo, Sicilia, Italia.
  • Horario:
    • Iglesia:
      • Lunes a sábado: De 09:00 a 18:30 horas.
      • Domingos y festivos: De 10:30–12:45 y 18:00–20:00 horas.
    • Museo:
      • Lunes a sábado: De 09:00–18:30 horas.
      • Domingos y festivos: Consultar; generalmente cerrado
  • Precio:
    • Iglesia:2 €.
    • Iglesia y museo con visita guiada: 6 €.

Durante nuestros paseos por las animadas calles de Palermo pasamos en varias ocasiones por delante del Teatro Massimo, uno de los edificios más impresionantes de la ciudad, situado en la Piazza Verdi.

Su imponente fachada, sus enormes columnas y su elegante escalinata llaman enseguida la atención. Construido a finales del siglo XIX, es uno de los teatros de ópera más grandes de Europa y uno de los edificios más emblemáticos de Palermo.

Aunque no llegamos a visitar su interior, merece la pena detenerse unos minutos para contemplarlo desde fuera. Además, la zona tiene muchísimo ambiente. Cada vez que pasábamos por allí, las escalinatas estaban llenas de gente sentada, charlando o simplemente disfrutando del entorno.

Sin duda, uno de esos edificios que impresionan por su arquitectura y que merece la pena conocer durante un paseo por Palermo.

Continuando nuestro paseo por Palermo, llegamos a la animada Piazza Ruggero Settimo, donde se encuentra el imponente Teatro Politeama Garibaldi, otro de los edificios más llamativos de la ciudad.

Construido en el siglo XIX, destaca por su arquitectura de estilo neoclásico, su fachada semicircular y su espectacular arco de entrada, coronado por una escultura de bronce que representa una cuadriga conducida por Apolo.

Aunque no visitamos su interior, merece la pena acercarse para contemplar su arquitectura y disfrutar del ambiente de la plaza, una de las zonas más animadas de Palermo.

Después de haber admirado el Teatro Massimo, nos sorprendió encontrar otro teatro tan monumental a poca distancia. Sin duda, Palermo tiene mucho más que ofrecer de lo que parece a primera vista.

Una de las tardes, a última hora, nos acercamos a Palermo Marina Yachting, una zona del puerto que ha sido renovada y que ofrece una imagen bastante diferente de la ciudad.

Después de pasar buena parte del día recorriendo las calles del centro histórico, llenas de tráfico, edificios antiguos y turistas, fue agradable encontrarnos con un espacio mucho más abierto y tranquilo, junto al mar.

Paseamos junto a los barcos amarrados en el puerto, disfrutando de las vistas y del ambiente de esta zona, que cuenta con amplios paseos, terrazas y espacios donde sentarse a descansar.

La verdad es que nos pareció un lugar muy agradable para terminar la jornada, especialmente a última hora de la tarde, cuando la luz comienza a cambiar y el puerto adquiere un encanto especial.

Una visita diferente que merece la pena incluir en cualquier recorrido por Palermo, sobre todo si apetece desconectar un rato del bullicio del centro histórico.

El Aeropuerto de Palermo Falcone-Borsellino (PMO), también conocido como Punta Raisi, se encuentra a unos 35 kilómetros del centro de la ciudad. Para llegar hasta Palermo hay varias opciones de transporte, principalmente autobús, tren y taxi.

Una de las opciones más habituales es el autobús de la compañía Prestia e Comandè, que conecta el aeropuerto con diferentes puntos de Palermo, incluida la estación central.

Los autobuses salen aproximadamente cada 30 minutos y el trayecto hasta la estación central dura unos 50 minutos, dependiendo del tráfico.

Es una alternativa cómoda y económica, especialmente si te alojas cerca de alguna de sus paradas.

Puedes consultar los horarios y comprar los billetes en la web oficial de Prestia e Comandè.

Otra posibilidad es utilizar el tren regional de Trenitalia, que conecta el aeropuerto con distintas estaciones de la ciudad, incluida Palermo Centrale.

La estación ferroviaria se encuentra en la planta inferior de la terminal del aeropuerto, por lo que resulta bastante sencillo acceder a ella.

Hay aproximadamente dos trenes por hora en buena parte del día, aunque la frecuencia y la duración del recorrido dependen del servicio elegido.

Puedes consultar los horarios y comprar los billetes en la web oficial de Trenitalia.

El taxi es la alternativa más cómoda si llegas tarde, llevas bastante equipaje o prefieres ir directamente hasta la puerta del alojamiento.

Los taxis oficiales se encuentran a la salida de la terminal de llegadas. El precio depende de la zona de Palermo a la que te dirijas, por lo que conviene consultar las tarifas antes de iniciar el trayecto.

En nuestro caso, la llegada a Palermo fue un poco accidentada. Nuestro vuelo aterrizó con algo de retraso, casi a las once de la noche, y cuando fuimos a coger el autobús hacia el centro nos encontramos con que estaba completamente lleno.

Lo peor fue comprobar que incluso había pasajeros con billete que no pudieron subir. Como todavía quedaba alrededor de media hora para el último autobús, decidimos no arriesgarnos a quedarnos sin transporte y optamos por coger un taxi.

No era lo que teníamos previsto, pero a esas horas de la noche, después del viaje, preferimos llegar directamente a nuestro alojamiento y olvidarnos de complicaciones.

Por suerte, el propietario del B&B Novecento nos había enviado las instrucciones necesarias para acceder a la habitación, así que, una vez allí, todo fue sobre ruedas.

Mi consejo: si llegas a Palermo a última hora de la noche, consulta con antelación los horarios del autobús y del tren. Aunque tengas previsto utilizar el transporte público, siempre viene bien conocer otras alternativas por si surgen imprevistos.

Elegir bien dónde alojarse en Palermo es importante, especialmente si es la primera vez que visitas la ciudad. Aunque hay diferentes zonas donde dormir, mi recomendación es buscar un alojamiento en el centro histórico o cerca de él, ya que permite llegar caminando a buena parte de los principales monumentos.

Estas son algunas de las zonas más interesantes:

  • Centro histórico: ideal para una primera visita. Barrios como La Kalsa y los alrededores de Quattro Canti permiten recorrer a pie buena parte de los monumentos, iglesias y mercados tradicionales.
  • Politeama y Via Libertà: una buena opción si buscas una zona elegante, con hoteles, tiendas, restaurantes y buenas comunicaciones.
  • Castellammare y La Vucciria: recomendables para quienes prefieren alojarse cerca de bares, restaurantes y zonas con bastante ambiente nocturno.
  • Mondello: una alternativa para quienes quieren combinar las visitas culturales con unos días de playa, especialmente durante el verano. Eso sí, está bastante alejado del centro histórico.

¿Nuestra recomendación? Si visitas Palermo por primera vez, alójate en el centro histórico para tener los principales lugares de interés a mano y sumergirte en la esencia siciliana. Si buscas tranquilidad y playa, Mondello puede ser tu mejor elección.

En nuestro caso elegimos el B&B Novecento, situado en Via Roma, 62, y la verdad es que fue todo un acierto.

Se trata de un pequeño bed and breakfast de apenas cinco habitaciones, ubicado en la quinta planta de un edificio histórico. Por suerte, dispone de ascensor, algo que siempre se agradece cuando se viaja con equipaje.

Su ubicación es uno de sus puntos fuertes. Está a unos cinco minutos andando de la estación central de Palermo y permite llegar fácilmente a lugares como Quattro Canti, la Fontana Pretoria y buena parte de los monumentos del centro histórico. Para nosotras resultó muy cómodo, ya que prácticamente todas las visitas las hicimos caminando.

Nuestra habitación era enorme, con una cama doble y otra individual, aire acondicionado, baño privado y un pequeño balcón. Teníamos espacio de sobra y todo lo necesario para descansar después de las largas jornadas recorriendo Palermo.

También quiero destacar la atención de Darío, el propietario, que desde antes de nuestra llegada estuvo pendiente de nosotras. Como nuestro vuelo llegó bastante tarde, nos había enviado las instrucciones necesarias para acceder al alojamiento sin problemas.

Y no puedo olvidarme del desayuno, que nos pareció maravilloso. Se servía cada mañana en una sala común y era una forma estupenda de comenzar el día antes de salir a descubrir la ciudad.

En definitiva, el B&B Novecento nos pareció una opción muy recomendable para alojarse en Palermo, especialmente por su ubicación, la amplitud de la habitación, el desayuno y la atención recibida.

Si hay algo que hace especial a Palermo, además de su patrimonio histórico y sus calles llenas de vida, es su gastronomía. La cocina siciliana es una deliciosa mezcla de sabores y tradiciones, resultado de las diferentes culturas que han pasado por la isla a lo largo de los siglos.

Y la verdad es que comer bien en Palermo no resulta complicado. Desde pequeños establecimientos de comida callejera hasta restaurantes tradicionales y pizzerías, hay opciones para todos los gustos y presupuestos.

Una de las mejores formas de descubrir la gastronomía local es pasear por sus mercados tradicionales, como Ballarò o Il Capo, donde los puestos de frutas, verduras, pescado y productos locales se mezclan con pequeños establecimientos en los que probar algunas de las especialidades sicilianas.

Entre los platos más conocidos destacan los arancini, unas deliciosas bolas de arroz rellenas y fritas, crujientes por fuera y jugosas por dentro; las panelle, unas tortitas elaboradas con harina de garbanzo que suelen servirse dentro de un bocadillo; y el pane con la milza, un bocadillo de bazo y pulmón de ternera, una de las especialidades más tradicionales de la comida callejera palermitana.

Si prefieres sentarte a comer tranquilamente, otra buena opción es probar la pasta con le sarde, elaborada con sardinas, hinojo silvestre y otros ingredientes típicos de la cocina siciliana.

Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de los dulces. Los cannoli sicilianos, rellenos de ricotta dulce, y la cassata siciliana son dos de los postres más conocidos. En los días calurosos también apetece disfrutar de una granita acompañada de un brioche o, simplemente, de un buen helado italiano.

Durante nuestra estancia en Palermo comimos en varios restaurantes y pizzerías. Algunos nos gustaron más que otros, pero en general disfrutamos bastante de la gastronomía siciliana.

L’Acerba Osteria Dinamica

Para nuestra primera comida en Sicilia elegimos L’Acerba Osteria Dinamica, un restaurante con mesas al aire libre situado en una pequeña plaza, con un ambiente agradable y una propuesta gastronómica que combina la cocina mediterránea con algunos toques más creativos.

Nosotras pedimos pescado a la plancha, una ensalada de salmón y unas bolitas de bacalao. La verdad es que estaba todo muy rico y disfrutamos de la comida.

Eso sí, el precio nos pareció un poco elevado, especialmente después de comprobar que en otros restaurantes de Palermo se podía comer muy bien por bastante menos dinero.

Timilia

Uno de los restaurantes que más nos gustó fue Timilia, una pizzería situada en plena Via Maqueda. Tanto nos gustó que repetimos durante nuestra estancia en Palermo.

Está especializada en pizzas artesanales, con masas elaboradas a partir de diferentes tipos de harinas, algunas inspiradas en cereales tradicionales sicilianos. Además, cuenta con opciones sin gluten y alternativas sin lactosa.

Pero lo mejor, sin duda, fueron las pizzas. Nos parecieron espectaculares, con una masa deliciosa y una buena combinación de ingredientes. Además, los precios eran muy asequibles, algo que siempre se agradece.

Si tuviera que recomendar una pizzería de las que probamos en Palermo, Timilia estaría entre mis primeras opciones.

Osteria Maqueda

Otro de los restaurantes en los que comimos durante nuestra estancia fue Osteria Maqueda, situado en una zona muy céntrica, perfecta para hacer una pausa mientras se recorren los principales monumentos de Palermo.

Es un establecimiento donde disfrutar de la cocina italiana y siciliana, con una ubicación especialmente cómoda si estás visitando el centro histórico.

¡Rotundamente sí! Aunque tengo que reconocer que Palermo no fue una ciudad que nos conquistara a primera vista.

Su tráfico caótico, las motos que aparecen por cualquier rincón, el ruido y algunos edificios bastante deteriorados pueden causar una impresión un poco decepcionante al llegar. Pero, a medida que vas recorriendo sus calles, empiezas a descubrir una ciudad con una personalidad muy especial.

Y es que Palermo tiene muchísimo que ofrecer. Desde iglesias barrocas con interiores espectaculares hasta monumentos de época normanda, plazas monumentales, mercados tradicionales y una gastronomía deliciosa. La Catedral, el Palacio de los Normandos o la Iglesia del Gesù son solo algunos ejemplos de su impresionante patrimonio.

Pero lo que hace diferente a Palermo no son únicamente sus monumentos, sino también su ambiente. La ropa tendida entre balcones, los vendedores ambulantes, las pequeñas terrazas y ese bullicio constante que forma parte de la vida cotidiana de la ciudad.

Eso sí, hay que visitarla con la mente abierta. Palermo no es una ciudad especialmente ordenada ni cuidada en todos sus rincones, y puede resultar un poco agotadora en determinados momentos. Pero precisamente esa combinación de belleza, decadencia y vida callejera es lo que la hace tan particular.

En mi opinión, dos o tres días completos son suficientes para conocer los principales monumentos de Palermo, pasear por su centro histórico y disfrutar de su gastronomía sin demasiadas prisas.

Si dispones de más tiempo, también puedes aprovechar para descubrir algunos lugares cercanos, como Monreale o Cefalù, dos excursiones que hicimos por nuestra cuenta y que merecen muchísimo la pena.

En definitiva, Palermo es una ciudad de contrastes. Puede que no te enamore nada más llegar, pero cuanto más la recorres, más rincones interesantes descubres.

¿Mi consejo? No te limites a visitar sus monumentos. Piérdete por sus callejuelas, disfruta del ambiente de sus plazas, siéntate a comer una buena pizza y déjate llevar por el ritmo de la ciudad. Es la mejor forma de conocer la auténtica Palermo.