Qué ver en Gran Canaria (más allá del resort): guía para viajeros con ganas de patear

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Gran Canaria era una de las islas del archipiélago canario que aún no conocíamos, así que en mayo de 2023, pusimos remedio y volamos hasta allí para una escapada corta de apenas 5 días.

Es la tercera isla canaria de mayor tamaño y la segunda en cuanto a población, solo superada por Tenerife.

Tiene un gran desarrollo turístico, sobre todo la zona sur. Principalmente, ha sido un destino de sol y playa, aunque poco a poco va ganando terreno el turismo deportivo ( surf, windsurf, buceo, senderismo..) y el rural. En realidad, es una isla donde podemos encontrar actividades para todos los gustos.

Isla de origen volcánico, está llena de contrastes. Caracterizada por ser montañosa, en su interior podemos encontrar desde preciosos bosques de pinos canarios, acantilados majestuosos, profundos barrancos, calderas volcánicas y roques, hasta preciosas playas, algunas de increíbles dunas de arena, que te harán parecer que estás en un desierto. Todo ello, sin olvidar los preciosos pueblos blancos y sus importantes restos arqueológicos prehispánicos.

Muchos de los lugares más bonitos podemos recorrerlos a través de una extensa red de senderos, que hacen las delicias de cualquier aficionado a las caminatas.

Los atractivos que ofrece la isla, ya podéis ver que son muchos y variados, así que es una isla perfecta para disfrutar de unas merecidas vacaciones o una escapada corta, como hicimos nosotros.

Podemos decir que Gran Canaria se ha ganado a peso ser uno de los destinos turísticos más atrayentes de toda España, gracias a su agradable clima, la variedad de sus paisajes y su mezcla de cultura, naturaleza y ocio. Por no hablar de su rica gastronomía.

Datos prácticos

Moneda: Euro

Electricidad: El voltaje en España es de 220 voltios y 50 hercios de corriente alterna. Las clavijas son de tipo C.

Idioma: Español. Al ser tan turística, en la mayoría de los sitios de hostelería/alojamiento, hablarán también inglés o alemán.

Zona horaria: UTC +1. En todo el archipiélago canario es una hora menos que en la península (España).

Cómo llegar: Hay multitud de aeropuertos españoles y europeos con conexión directa a la isla. Las opciones más baratas suelen ser con las compañías de bajo coste, como Ryanair o Easyjet. Se pueden buscar los vuelos directamente a través de su página web o a través de buscadores tipo Skyscanner. Otra opción es llegar en barco, ya sea desde Huelva o desde alguna otra isla canaria, con la posibilidad de traer tu coche particular o el alquilado en otra isla. Se pueden consultar trayectos y horarios aquí.

Cómo moverse por la isla: A pesar de que hay transporte público que comunica todos los lugares de la isla, si no se quiere depender de horarios y aprovechar el tiempo al máximo, lo más recomendable es contar con vehículo, ya sea el propio o el alquilado. Nosotros alquilamos con CICAR y nos fue genial. Nos dieron un coche superior al que habíamos reservado, un Peugeot 3008, con todos los extras y apenas 4000 kms. Lo recogimos en el mismo aeropuerto. Muy recomendable que sea automático, con las carreteras y cuestas que hay en Gran Canaria, lo agradeceréis. Precios realmente baratos comparados con otros destinos.

Seguro de viaje: El seguro de viaje no sirve sólo para proporcionar asistencia sanitaria, sino que también os ayudará en caso de tener algún contratiempo (retraso de vuelos, perdida de equipaje, repatriación, rescate en caso de accidente de senderismo, buceo….todo dependiendo de la póliza contratada). Nosotros siempre confiamos en IATI.

Cuándo ir a Gran Canaria

Muchos dicen que Gran Canaria es como un continente en miniatura. Eso no sólo se refleja en su orografía, sino que también se ve en su clima. Debido a los vientos alisios y a la diferencia de altitud ( casi 2000 msnm en algún punto), la isla tiene multitud de microclimas.

El sur, que es la zona más turística, suele ser la zona más calurosa y con más sol a lo largo del año. Las temperaturas mínimas no bajan de 14 grados en invierno, así que durante todo el año disfrutan de temperaturas muy benévolas. En verano pueden sufrir olas de calor y episodios de calima.

En el norte e interior, las temperaturas son más frescas y están más expuestos, sobre todo en verano, a los vientos alisios. También tienen más episodios de lluvia. Es habitual que en verano, las nubes bajas cubran el cielo, fenómeno que se llama “panza de burro”. Esto hace que las temperaturas sean más bajas pero el calor, más húmedo. Durante el invierno, en el interior, podemos encontrar nieve en las zonas de gran altitud.

Dunas, qué ver en Gran Canaria

Como en el resto de España, las épocas de mayor afluencia de turismo son las vacaciones de verano, Semana Santa y Navidad. Si es posible, y sobre todo si no os gustan las aglomeraciones, es aconsejable evitar esas fechas. Los precios son mayores, habrá que anticiparse para realizar reservas y sobre todo y habrá mucha afluencia de gente en los sitios de mayor interés.

De todas formas, las Islas Canarias son un destino habitual de vacaciones para muchos de nuestros vecinos europeos, que vienen a esta paraíso en otoño/ invierno, huyendo del frio de sus países. Así, que aunque menor, en cualquier mes encontraremos bastante turismo.

Si se puede elegir, los mejores meses, teniendo en cuenta el clima y la afluencia, son abril, mayo, junio, septiembre y octubre. El invierno, cuando como ya hemos dicho, hay mucho turismo extranjero, también es buena fecha, si evitamos las navidades.

En general, sobre todo si se viaja al sur, todos los meses del año son buenos para acerarse a conocer este rinconcito canario, ya que tiene un clima agradable durante todo el año.

Dónde alojarse en Gran Canaria

Como en todos los viajes, el sitio donde alojarse va a depender de muchos factores: presupuesto, preferencias de alojamiento o itinerario, son alguno de ellos. De lo que no cabe duda es de que en Gran Canaria encontraréis algo que sea de vuestro agrado, desde alojamientos familiares, casas rurales, villas de lujo, o casas cuevas, con presupuestos para todos los bolsillos.

Si se va en plan familiar o sólo se busca playa, la opción más habitual es quedarse en el sur, por la zona de Maspalomas y alrededores o, en la capital. Mucha gente prefiere alojarse en la capital, Las Palmas, en la zona de la playa de las Canteras o en el popular barrio de la Vegueta y moverse desde allí por el resto de la isla.

Nosotros, para la primera noche, decidimos darnos un capricho y nos fuimos hasta el Parador de Cruz de Tejeda, que se encuentra en uno de los puntos mas altos de la isla, con unas vistas panorámicas increíbles y con un circuito de spa, con piscina “al infinito” alucinante. Como siempre, una buena experiencia la de los paradores.

Parador de Cruz de Tejeda
Parador de Cruz de Tejeda
Parador de Cruz de Tejeda
Parador de Cruz de Tejeda
Qué ver en Gran Canaria, Parador de Cruz de Tejeda
Vistas desde el Parador de Cruz de Tejeda

Para el resto de los días, elegimos un apartamento en el pueblo de Telde, muy bien comunicado, y que nos sirvió de campamento base para movernos todos los días a conocer las maravillas de la isla.

Elegimos el San Juan Flower Flat a través de booking. El apartamento estaba muy bien. Muy fácil aparcar en la misma calle o muy cerca. El pueblo es muy tranquilo, quizás demasiado.

Apartamento San Juan Flower Flat
Apartamento San Juan Flower Flat

Qué ver en Gran Canaria

Qué ver en Gran Canaria, Parador de Cruz Tejeda
Vistas desde el Parador de Cruz Tejeda
Parador de Cruz Tejeda
Vistas desde el Parador de Cruz Tejeda
Qué ver en Gran Canaria, Vistas

Poco después de alojarnos en el Parador y de hacer las primeras fotos desde allí, nos acercamos hasta este mirador, que se encuentra a poca distancia en coche.

Este mirador está aproximadamente a 1950 metros de altitud, en el Moro de la Agujerada. Fuimos porque desde aquí hay vistas espectaculares que abarcan desde el macizo de Tamadaba hasta el macizo de Amurga, incluyendo vistas del Teide si hay suerte.

Es el lugar perfecto para los amantes de la fotografía como nosotros, sobre todo al anochecer, cuando el cielo se tiñe de colores sobre un mar de nubes. Si gusta la observación astronómica, el sitio también es ideal, gracias a la altitud y a la claridad del cielo nocturno.

El acceso es sencillo, ya que hay un aparcamiento cerca y un sendero muy corto que conduce hasta el mirador.

La primera noche nos alojamos en el Parador de Cruz de Tejeda porque queríamos tener bonitas vistas sobre todo de uno de los puntos emblemáticos de la isla, el Roque Nublo. Es uno de los símbolos naturales más conocidos de Gran Canaria y una visita imprescindible para los amantes de la naturaleza y el senderismo.

Qué ver en Gran Canaria, Roque Nublo
Roque nublo.

Se encuentra en el centro de la isla, dentro del Parque Rural del Nublo, en el municipio de Tejeda, a 1813 m.s.n.m, aunque el monolito en si tiene unos 80 metros de alto. Es una formación volcánica creada hace millones de año debido a las erupciones y lugar sagrado para los antiguos aborígenes canarios.

La caminata más popular para llegar hasta el Roque Nublo comienza en La Degollada de la Goleta. El sendero es de dificultad fácil-moderada, de unos 4/5 km ida/vuelta, en el que hay vistas espectaculares. Desde allí se pueden ver otros monumentos naturales como el Roque Bentayga, el Pico de las Nieves y, en días despejados, incluso el Teide (Tenerife).

Qué ver en Gran Canaria, Roque Nublo
Junto al Roque nublo.

Es perfecto si lo que se buscan son paisajes impresionantes, tranquilidad y conexión con la naturaleza.

Este pueblo es considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Es el típico pueblo rural canario con calles empedradas, casas blancas con tejados rojizos y balcones de madera. Es perfecto para pasear y disfrutar de su ambiente tranquilo.

Tejeda ya estaba poblada por los aborígenes canarios ( guanches o canarios), antes de la conquista castellana del siglo XV. Hay varios yacimientos arqueológicos en la zona, como en el Roque Bentayga, que fue un lugar sagrado y posiblemente defensivo. Tras la conquista, se incorporó a la Corona de Castilla, repoblándose con colonos castellanos, portugueses y andaluces. Su desarrollo fue lento, debido a la geografía montañosa. El motor económico es la agricultura ( almendras, papas, cereales) y la ganadería. En el siglo XX, Tejeda perdió población debido a la emigración, pero, a partir de los años 80 y 90, empezó a tomar importancia su patrimonio cultural y natural y empezó a desarrollarse un turismo rural que hoy en día aporta muchos ingresos al pueblo.

Hay varios puntos de interés:

  • Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, bonita a pesar de su sencillez, en pleno centro del pueblo y con unas preciosas vistas a las montañas.
  • Cruz de Tejada: Punto emblemático a 1580 metros de altitud. Excelente mirador con vistas espectaculares del centro de la isla y, en días claros, del Teide en Tenerife.
  • Roque nublo y Roque Bentayga: Son los símbolos de Gran Canaria y amos están muy cerca de Tejeda. Hay rutas de senderismo que parten desde el pueblo o alrededores.
  • Museo de esculturas de Abraham Cárdenas: Es un pequeño museo dedicado a este escultor local, con obras inspiradas en la isla y cultura canaria.
  • La Cesta: Obra, completamente hecha en metal, en reconocimiento al duro trabajo de la agricultura y ganadería. La cesta representa la recolección en Tejeda de almendras y papas.
  • Dulcería de Tejeda: Hay que probar los típicos dulces de almendra: mazapanes, bienmesabe y turrones artesanales.
  • Naturaleza y senderismo: La zona es ideal para los amantes del senderismo, con caminos que cruzan barrancos, pinares y montañas.

Artenara es el municipio más alto de Gran Canaria, destino perfecto para los que buscan tranquilidad y conocer las tradiciones canarias. Rodeado de espectaculares paisajes montañosos y declarado Reserva de la Biosfera, este pequeño pueblo ofrece una experiencia auténtica, lejos del bullicio turístico.

Este pueblo tiene algunas de las mejores vistas de la isla, entre los que destacan el Mirador de Unamuno, donde el escritor se inspiró en los paisajes volcánicos y el Mirador de la Cilla, con una panorámica inolvidables del Roque Nublo y el Roque Bentayga. Este mirador está coronado por una escultura dedicada al Corazón de Jesús.

Muchas casas de Artenara están excavadas en la roca volcánica. Es posible visitarlas en el Museo Etnográfico Casas Cueva, donde se ve como vivían los antiguos pobladores y como, a día de hay, algunas de esas casas aún está habitadas.

Entramos a la Iglesia de San Matías, una pequeña joya arquitectónica del sIglo XIX, con una fachada sencilla y encantadora. En su interior se conserva una talla de San Matías, patrón del municipio.

Si se quiere ver un edificio construido en una cueva, se puede entrar a la Ermita de la Virgen de la Cuevita. Esta Virgen tiene una gran devoción por parte de los habitantes de Artenara.

Si lo que gusta es el senderismo, este pueblo es perfecto, ya que desde aquí parten varias rutas que recorres pinares, barrancos y antiguos caminos reales. El más popular es el que conecta con la Caldera de Tejeda y el Roque Bentayga.

Y por supuesto, si lo que se busca es disfrutar de la gastronomía, aquí los platos típicos son, como no, el potaje canario, el queso de cabra o las papas arrugadas con mojo.

Agaete es un encantador pueblo costero situado en el noroeste de la isla de Gran Canaria, perfecto para los que buscan una experiencia más auténtica. Este bello rincón canario combina paisajes volcánicos, acantilados imponentes y piscinas naturales, a la vez que tiene una rica tradición cultural y gastronómica.

Lo que no puede faltar en un paseo por el Puerto de las Nieves, un pintoresco puerto pesquero con casitas blancas y restaurantes donde poder disfrutar de delicioso pescado fresco. Nuestra intención al venir aquí era ver el famoso Dedo de Dios, una formación rocosa única. Lo que no sabíamos, porque no lo habíamos leído en ningún lado, es que ya no existe como tal, porque parte se vino abajo.

Eso sí, a poca distancia están las salinas y piscinas naturales para los que se quieran dar un baño tranquilo.

Agaete es un destino para desconectar, saborear la vida local y disfrutar de la naturaleza en estado puro. Un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde cada rincón invita a quedarse un poco más.

Gáldar, situado al norte de Gran Canaria es un municipio con una rica herencia aborigen y colonial. Antiguo centro del reino indígena de los guanartemes, destaca por la Cueva Pintada, un yacimiento arqueológico que muestra el arte rupestre prehispánico. Los castellanos fundaron la actual ciudad tras la conquista en 1484. Hoy en día es una ciudad grande y animada que se extiende a los pies de la Montaña de Gáldar.

Posee una plaza muy bonita, la Plaza de Santiago, donde está la Iglesia de Santiago de los Caballeros, de estilo neoclásico, frente al yacimiento de la antigua corte real y a un pequeño fortín castellano. También en la plaza está en ayuntamiento, en cuyo patio se puede ver un gigantesco drago, que según se cuenta fue plantado en 1718, por lo que sería uno de los más antiguos del archipiélago.

A los amantes de la playa les encantará saber que si hacen un pequeño desvío hacia Sardina del Norte encontrarán la joya de la corona de la costa norte en miniatura, ya que posee una cautivadora playa de arenas doradas con numerosos restaurantes donde se puede degustar pescado y marisco fresco en un ambiente muy relajado. De hecho, esta playa fue lo que nos llevó a acercarnos hasta aquí. Es muy recogidita y tiene mucho encanto. Ya de paso, aprovechamos a comer en el Restaurante la Cueva. Entre otras cosas, pescado y las famosas papas arrugadas con mojo picón, que nos gustaron mucho.

Hoy en día Sardina se ha convertido en un destino turístico importante, pero aún conserva su esencia marinera. Sus aguas cristalinas y fondos marinos ricos en biodiversidad lo convierten en uno de los mejores lugares para el buceo de toda la isla, siendo ideal para todos los niveles.

A menos de 3 km está el Faro de Punta Sardina, pero iríamos allí otro día.

Hablamos de Telde porque fue la población donde nos alojamos varias noches. Es la segunda ciudad más poblada de Gran Canaria y una de las más antiguas del archipiélago. Fue capital de uno de los dos reinos aborígenes (guanartematos) antes de la conquista castellana en 1483.

Su casco histórico, especialmente el barrio de San Juan, destaca por la Basílica de San Juan Bautista, que tiene un retablo gótico-flamenco y el Cristo del Telde.

Cuenta además con más de 100 yacimientos arqueológicos, como Cuatro Puertas y el poblado costero de Tufia, que ofrecen una visión del pasado prehispánico de la isla. Además sus playas, como Melenara, La Garita y Playa del Hombre, son ideales para el baño y los deportes acuáticos.

La gastronomía local, basada como en el resto de la isla en pescados, mariscos y productos agrícolas, son otro de sus atractivos.

A pesar de lo interesante que parece Telde, hicimos poco más que pasearlo todos los días una vez que llegábamos a última hora de la tarde después de recorrer la isla. Casi todos los sitios estaban cerrados, así que nos dedicamos a caminar.

En este pueblo cenamos alguna de las noches. Un día elegimos el Restaurante Segundo, en la misma calle de nuestro alojamiento.

Fue el único sitio que encontramos abierto, ya hemos dicho que este pueblo, al menos la zona donde nosotros estábamos era muy tranquilo. Un enorme plato de calamares rebozados fue nuestra elección

Varias noches nos acercamos hasta el Restaurante La Farina, también a escasos minutos andando del apartamiento. Las pizzas y las ensaladas estaban muy buenas.

Ubicado en la costa de Telde, el Bufadero de La Garita es un fenómeno natural que cautiva a quienes lo visitan. Nosotros no queríamos ser menos y allá que nos fuimos en un par de ocasiones para contemplarlo.

Este espectáculo geológico se formó por la erosión del mar sobre la roca, creando un “bufadero”: una cavidad por la que el agua del océano es expulsada con fuerza, creando un sonido característico y una columna de agua que puede alcanzar varios metros de altura.

El bufadero es especialmente impresionante durante la marea alta, cuando las olas golpean con mayor fuerza y el agua es expulsada con mayor intensidad. Los mejores momentos para capturar imágenes espectaculares son durante el amanecer y el anochecer, cuando la luz es perfecta.

  • Se puede acceder al Bufadero de La Garita a través del paseo marítimo que conecta con las playas de La Garita y Hoya del Pozo.
  • Desde Gran Canaria, el trayecto en coche dura unos 20 minutos por la autopista GC-1, tomando la salida hacia La Garita.
  • Precaución: Hay que evitar acercarse demasiado al borde, ya que las olas son impredecibles y pueden ser peligrosas.
  • Calzado adecuado: Usad calzado antideslizante para caminar sobre las rocas húmedas.
  • Respeto al entorno: No dejar basura y respetad la flora y fauna local.

La foto no es muy buena, pero es que no nos atrevimos a meternos más adentro ni a acercarnos demasiado.

Después de visitar el Bufadero dimos un paseo por la playa, que es de arena negra y de un ambiente muy familiar. Hay otra playa muy cerca, Playa de Melenara, donde hay una escultura de Neptuno emergiendo del mar.

Arucas es un encantador municipio al norte de la isla que nos encantó. Para nosotros, el más bonito de toda Gran Canaria. Combina historia, arquitectura y naturaleza en un entorno único.

Su símbolo más emblemático es la majestuosa Iglesia de San Juan Bautista, una imponente construcción neogótica tallada en piedra azul volcánica, que se alza orgullosa en el casco histórico.

Pasear por sus calles es todo un placer, sus casas señoriales, plazas tranquilas y jardines cuidados, hacen las delicias de cualquier visitante. Especial mención al Jardín de la Marquesa, un oasis botánico con más de 500 plantas exóticas.

Cada primavera, generalmente en mayo, se celebra el festival Arucas Piedra y Flor. Arucas es conocida como la ” Ciudad de las Flores” y durante esos días, se transforma en un vibrante escenario de color y tradición, donde se rinde homenaje a la tradición y a su pasión por la jardinería. Las calles del casco histórico se engalanan con elaboradas decoraciones florales y temáticas creativas. Tuvimos la suerte de visitar Arucas durante el festival, así que pudimos disfrutar de lo preciosa que estaba.

Otro de los sitios interesantes que visitamos fue el Museo Municipal de Arucas, ubicado en la histórica Casa Gourié, donde se ofrece una visión completa de la historia, el arte y la cultura local. Alberga exposiciones temporales y permanentes y se encuentra dentro de un entorno privilegiado, dentro del Jardín Municipal.

Firgas, conocida como la “Villa del Agua” es otro encantador pueblo de Gran Canaria. Situado al norte, a tan sólo 25 km de Las Palmas, es el municipio más pequeño de la isla.

El casco histórico de Firgas es famoso por el Paseo de Gran Canaria, una calle peatonal adornada con una cascada artificial de 30 metros y decoraciones de cerámica que representan los municipios de la isla y las islas del archipiélago.

Otro punto interesante es la Plaza de San Roque, con vistas panorámicas del Atlántico y del norte de la isla.

Para los que les guste el senderismo, este pueblo es perfecto, ya que se encuentra en una zona montañosa atravesada por una red de barrancos. En este municipio también está el molino de agua más antiguo en uso de las Canarias, que se puede visitar, aunque nosotros no lo hicimos.

En cuanto a la gastronomía, aquí lo típico son las carnes a la brasa y productos tradicionales como el gofio.

Situado en el interior verde y montañoso de Gran Canaria, Teror es uno de los pueblos con más encanto y tradición de todas las Islas Canarias. Conocido por su arquitectura colonial, su ambiente tranquilo y su fuerte identidad religiosa , Teror es una parada indispensable para aquellos que buscan conoce el alma auténtica de la isla.

Su joya más reconocida es la Basílica Nuestra Señora del Pino, lugar de peregrinación que está dedicado a la patrona de Gran Canaria. A su alrededor, un casco histórico que nos encantó. donde todavía se conservan casas señoriales con esos balcones de madera que tanto nos gustan, calles empedradas y un plaza central llena de vida.

Además de su valor cultural, Teror ofrece también una naturaleza exuberante, con multitud de senderos, mercadillos tradicionales (como el dominical) y una rica gastronomía local, donde destacan productos como el chorizo de Teror y los dulces artesanales.

Aprovechamos que empezó a chispear un poco para parar y comer.

A este pueblo fuimos para pasear por el casco histórico, ya que está repleto de esculturas al aire libre. Estas esculturas forman parte de un proyecto iniciado por el Ayuntamiento en los años 90, con el propósito de acercar el arte al pueblo y reforzar su identidad local. A día de hoy, este conjunto escultórico es la razón principal por la que muchos visitantes se acercan hasta aquí y se van enamorados de Agüimes.

A lo largo de sus calles, plazas y rincones, encontramos decenas de esculturas de bronce y otros materiales integradas de manera natural en el entorno urbano. Estas obras no solo embellecen el pueblo, sino que también cuentan historias, representan tradiciones locales y rinden homenaje a personales populares.

Entre todas las esculturas destacan varias, como ” La Bodeguita”, una escena que muestra a un grupo de amigos en plena tertulia frente a una pequeña tasca y la escultura del Camello, símbolo de los antiguos comerciantes y ganaderos que transitaba por esta zona.

Otras esculturas representan escenas de la vida cotidiana canaria, como una mujer barriendo, un burro cargado o figuras relacionadas con la música, la pesca o la agricultura.

Es un paseo artístico y cultural que convierte a Agüimes en algo más que un pueblo bonito: es una experiencia visual y narrativa.

El Barranco de las Vacas, muy cerca de Agüimes, es una joya geológica que poco a poco ha ido ganando popularidad, por su sorprendente parecido, a mucha menor escala, con el Antelope Canyon de EEUU.

Este estrecho cañón se ha ido formando a lo largo de miles de años por la erosión del agua sobre capas de toba volcánica, una roca compuesta por cenizas volcánicas compactadas. El resultado es un paisaje de paredes onduladas y colores cálidos ( rojizos, anaranjados y ocres), que ofrecen un espectáculo visual único.

El tramo más famoso tiene apenas 50 metros, pero aún así, su belleza lo ha convertido en n destino imperdible para los amantes de la fotografía y naturaleza.

  • Mejor momento para visitarlo: Visitadlo temprano por la mañana o a última hora de la tarde, para evitar multitudes y disfrutar de la mejor luz para hacer fotografías.
  • Calzado adecuado: Llevad zapatos cómodos y antideslizantes, ya que el terreno puede ser irregular.
  • Respeto al entorno: Aunque es un lugar popular, sigue siendo un espacio natural delicado, así que evitad dejar basura y respetad las formaciones rocosas.
  • En coche: Toma la carretera GC-550 y detente en el km 14. El barranco se encuentra justo debajo de un puente de piedra con una curva pronunciada. Desde allí, un sendero sencillo de unos 5 minutos te llevará al interior del cañón

El Barranco de las Vacas es un claro ejemplo de cómo la naturaleza esculpe paisajes impresionantes en lugares inesperados.

Mogán es un municipio al suroeste de Gran Canaria que es bendecido con un clima cálido durante todo el año.

Su destino más conocido es el Puerto de Mogán. Este pintoresco puerto pesquero y deportivo, ha sido apodado la ” Pequeña Venecia” de Gran Canaria. Combina un ambiente marinero tradicional con un diseño urbanístico cuidado y lleno de color, canales tranquilos, puentes peatonales y calles adornadas con buganvillas, geranios y jazmines.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar son sus casitas blancas con detalles coloridos, típicas de la arquitectura canaria, alineadas a lo largo de callejuelas estrechas, jardines preciosos muy bien cuidados y los pequeños canales que conectan el puerto deportivo con el interior del pueblo.

A pesar de lo que pudiera parecer, el lugar se ha ido desarrollando de tal manera que se ha conseguido mantener un encanto auténtico, evitando grandes construcciones turísticas. No hay edificios altos, lo que permite que la vista al mar y a la montaña sea despejada y relajante.

El puerto deportivo de Mogán es moderno, lleno de barcos de recreo, veleros y yates, ideal para los amantes del mar. Justo al lado está una playa de arena dorada, resguardada del oleaje y que es ideal para familias, y quienes buscan relajarse bajo el sol.

Nos dijeron que los viernes se celebra un mercado muy popular, donde artesanos y vendedores ofrecen productos típicos, ropa, recuerdos y comida.

Puerto de Mogán tiene una gran cantidad de restaurantes, bares y heladerías donde se pueden degustar desde los platos típicos canarios hasta comida internacional. Aprovechamos y comimos allí y ya de paso, Jesús se compró una camiseta en una de las muchas tiendas que hay, ya que la suya se la “coronó” con un aperitivo que comimos.

Las Dunas de Maspalomas son, quizás, la imagen más conocida de toda Gran Canaria. Son un impresionante paraje natural situado en el municipio de San Bartolomé de Tirajana. Forman parte de una reserva natural especial y abarcan más de 400 hectáreas de un ecosistema único que incluye dunas de arena, una charca (charca de Maspalomas) y un palmeral. Además, albergan una gran biodiversidad, con especies vegetales y animales adaptadas a este entorno árido y seco.

Este precioso entorno se formó hace miles de años a partir de la acumulación de arena marina transportada por el viento. Las dunas están en constante movimiento por la acción del viento, lo que las convierte en un paisaje cambiante y vivo.

Están cerca de otras zonas turísticas como Playa del Inglés, por lo que son un destino que atrae a muchos visitantes.

Aprovechamos para comer en el Allende 22º, muy caro para las raciones que pone. Eso sí, estaba todo muy bueno.

Los Azulejos de Veneguera son una formación rocosa de colores vivos que asemejan a un mosaico de azulejos, y de ahí viene su nombre. Se formaron hace millones de años por la actividad volcánica y la erosión, creando capas multicolores visibles desde la carretera GD-200. Esta carretera conecta Mogán con La Aldea de San Nicolás. Nosotros tardamos unos 40 minutos en coche desde Maspalomas

Es un lugar ideal para hacer senderismo y disfrutar del paisaje natural, especialmente en primavera u otoño, cuando las temperaturas son más suaves.

Este mirador, ubicado en La Aldea de San Nicolás, en el oeste de Gran Canaria, es un espectacular punto de observación situado sobre un acantilado a 300 m.s.n.m. Desde allí se pude contemplar una impresionante formación geológica llamada “cola de dragón”, una serie de acantilados costeros con cumbres en zig zag que se asemejan al lomo de un dragón.

Hasta llegar allí, pasamos por paisajes preciosos que merecieron unas cuantas fotos.

El mirador, que está renovado, ahora tiene una pasarela semiacristalada que hace más bonita la experiencia. Cuenta con paneles informativos sobre la geografía, fauna y flora de la zona, así como también zonas de descanso con bancos y mesas.

Si se va de noche, es un sitio perfecto para la observación astronómica ya que, al estar tan alejado, la zona carece de contaminación lumínica.

Hay que llegar desde Agaete o desde la mencionada La Aldea de San Nicolás.

La ruta panorámica entre el Mirador del Balón y el Faro de Sardina, nuestro siguiente destino, nos dio la oportunidad de disfrutar de una experiencia visual impresionante, combinando acantilados vertiginosos, paisajes volcánicos y vistas preciosas al océano Atlántico.

Desde el Mirador del Balcón, la carretera GC-200 serpentea hacia el norte, ofreciendo vistas continuas del litoral y del Parque Natural de Tamadaba. Esta ruta es estrecha y está llena de curvas, así que hay que tener cuidado durante la conducción.

Este faro, también conocido como faro de Sardina del Norte, está en el municipio de Gáldar, en la zona conocida como Sardina del Norte, un antiguo barrio pequeño que visitamos unos días antes.

Este faro fue construido en 1985, sustituyendo a uno más antiguo que databa de principios del siglo XX. Mide unos 10 metros de altura y está pintado a franjas blancas y rojas. Ofrece gran ayuda a los barcos que bordean la costa noroeste de la isla, ya que la zona está rodeada de acantilados.

Las vistas que hay desde aquí son preciosas, sobre todo al anochecer. Cuando llegamos ya había varias personas por allí, haciendo fotos y mirando el paisaje. El sol iba cayendo poco a poco hacía el océano y el paisaje era precioso

Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad vibrante que lo tiene todo: historia, playas, cultura y una oferta gastronómica cada vez más atractiva.

Empezamos la visita en La Vegueta, el casco histórico, donde se encuentra la majestuosa Catedral de Santa Ana. Con la entrada de la catedral, también es posible subir a la Torre Sur, donde hay vistas preciosas de la ciudad y visitar en Museo de Arte Sacro.

En Vegueta entramos al mercado. Teníamos curiosidad por probar los plátanos rojos.

La Casa de Colón es otro de los puntos destacados de este barrio.

Preciosas son sus calles empedradas que parecen transportarnos al pasado.

Como todo casco histórico, hay varios edificios religiosos, como la ermita del Espíritu Santo, junto a la plaza del mismo nombre.

A pocos minutos andando de La Vegueta, está el de Triana, unos de los barrios más emblemáticos y con más historia de Las Palmas de Gran Canaria. Es conocido por su carácter comercial, su arquitectura estilo modernista y sus calles peatonales llenas de vida.

El barrio conserva numerosos edificios modernistas y neoclásicos del siglo XIX y principios del XX, que dan a la ciudad un aire muy elegante y señorial.

De hecho, la cale Mayor de Triana es una de las principales arterias comerciales de la ciudad, con tiendas, cafeterías, librerías y restaurantes.

Por si no fuera suficiente, en este barrio también hay muchos espacios culturales como el Teatro Pérez Galdós y el Gabinete Literario, además de estar cerca de museos.

En este barrio aprovechamos para comer algo en Cervecería y Picoteo Te Lo Dije Pérez, donde probamos el almogrote, que es un mojo con textura de paté, elaborado a base de queso añejo. Nos gustó, aunque es muy contundente.

El Auditorío Alfredo Kraus, inaugurado e 1997 en Las Palmas de Gran Canaria, en un emblemático centro cultural y de congresos situado al final de la playa de Las Canteras. Evoca a un faro protegiendo la ciudad, integrándose armoniosamente con el entorno marino.

Una de las últimas visitas que queríamos hacer en Las Palmas, era al Castillo de La Luz, que es la fortaleza más antigua de las islas Canarias. Situado en el barrio de la Isleta, y construido en 1494, su propósito fue defender la ciudad de ataques piratas, como los liderados por Sir Francis Drake.

En un principio estaba sobre un arrecife y quedaba aislado durante la pleamar, pero quedó en tierra firme debido al desarrollo urbano y actualmente se encuentra a 150 metros del mar.

Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1941 y restaurado en varias ocasiones. El Castillo de la Luz posee una planta cuadrada y se accede por un puente levadizo, debido al foso exterior añadido un siglo antes. Las dos torres con las que cuenta son circulares, localizadas al noreste una y al suroeste otra, así como una garita en la esquina noroeste. Se accede a través de una puerta con un arco de medio punto. Su interior cuenta con un aljibe. La construcción es de piedras de sillería sobre tres niveles.

Desde 2015 alberga la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, escultor canario cuya obra se expone dentro.

Desgraciadamente no pudimos entrar, porque justo acababa de terminar el horario de visitas.

Con un paseo hasta la playa de Las Canteras, dimos por concluidas las visitas de nuestra escapada por Gran Canaria.

Si lo que se busca es sol y playa, la Playa de Las Canteras es una visita obligada. Considerada como una de las mejores playas urbanas de Europa, sus más de 3 km de arena dorada y aguas tranquilas y su paseo marítimo, hace las delicias tanto de visitantes como de lugareños.

¡ Una delicia terminar aquí las vacaciones!.