Orangutanes en Tanjung Puting Borneo Indonesia

Orangutanes en Tanjung Puting

Inicio > Asia > Indonesia > Orangutanes en Tanjung Puting

Como buenos apasionados a la naturaleza y la fotografía, uno de nuestros sueños pendientes era poder estar delante y retratar a estos imponentes animales que son los orangutanes. Así que, cuando decidimos que Indonesia sería, de nuevo, el destino del viaje largo del 2024, tuvimos claro que haríamos lo posible por verlos.

Ver orangutanes en libertad fue uno de los motivos que nos llevó hasta el corazón de Borneo, y también una de las experiencias más intensas de todo el viaje.

Dónde está el Parque Nacional Tanjung Puting

Después de ver varias opciones, finalmente nos decantamos por ver orangutanes en Tanjung Puting. Situado en Borneo, es uno de los destinos mas populares para la observación de orangutanes en Indonesia. El parque cubre una enorme área de pantanos, manglares y bosques tropicales, siendo accesible a través de un tour en barco de varios días desde la ciudad de Pangkalan Bun. Los recorridos son por el río Sekonyer, en un barco tradicional de madera que se llama klotok, que permite admirar de primera mano y muy cerca, la naturaleza y la vida silvestre de toda esta zona. Nos decidimos por la empresa Come2indonesia, con la que ya habíamos contactado para el viaje del 2022.

📍 Ubicación: Kalimantan Central, Indonesia

🐒 Fauna estrella: orangutanes en libertad

⏱ Duración recomendada: 3 días / 2 noches

🚤 Forma de visita: tour en klotok

🗓 Se puede visitar: todo el año

Cómo llegar a Tanjung Puting

Volamos desde Yakarta hasta el aeropuerto de Pangkalan Bun, donde nos recibió nuestra guía. Nos montamos en un taxi, y en menos de media hora, nos plantamos en el puerto de Kumai, donde nos estaba esperando la que sería nuestra casa durante los días siguientes.

El tour en klotok por Tanjung Puting

Como ya hemos dicho, los tours para ver orangutanes en Tanjung Puting, se hacen en barcos llamados Klotok. En el caso de Come2indonesia, los barcos han sido renovados siguiendo un patrón ecológico, así que, al menos, sabíamos que viajaríamos de una manera sostenible. Tanto la tripulación como la guía, eran locales, otra forma de contribuir a la economía de la zona.

Cómo es un klotok tradicional

Toda la cubierta superior del barco era para nuestro uso. Un par de pufs, tumbonas, la mesa y sillas donde comeríamos, y atrás del todo, un colchón que es el que haría de cama. Todo estaba abierto, pero con la posibilidad de bajar unas cortinillas si empezaba a llover. Por las noches, se coloca una mosquitera sobre la cama, porque sí, se duerme a la “intemperie”, nada de camarote, y te duermes/despiertas, con los sonidos de la selva. Toda una experiencia. En la parte de abajo había dos baños, estilo occidental, bastantes amplios. Uno de ellos era para nuestro uso. El gel y el champú, que te proporcionan ellos, es ecológico, para no contaminar el río con los vertidos.

klotok navegando por el Parque Nacional Tanjung Puting

Una vez que llegamos al klotok y dejamos las cosas, parte de la tripulación fue a hacer unos últimos recados, sin saber que uno era para una sorpresa que tendríamos por la tarde. Jesús también cogió la moto, que le dejó nuestra guía, para ir a comprar unas “chuches”, por si nos entraba la gula en algún momento.

Cuando todo estuvo listo, comenzó la navegación, empezaba la travesía que tanto tiempo llevábamos soñando. Vimos que en Kumai había bastantes barcos preparados para los tours. Me imagino que muchos lugareños pueden vivir del turismo. Algo que hay que tener en cuenta, es que hay que llegar al aeropuerto a primera hora de la mañana, para que de tiempo a llegar al primer campamento.

Dónde se ven los orangutanes en Tanjung Puting

En Borneo y Sumatra existen lugares específicos donde hay orangutanes en semilibertad, protegidos de amenazas tales como la caza furtiva, la deforestación o el mercado ilegal. En estos centros tratan de garantizar la supervivencia de la especie. Viven libres dentro de estas áreas, en las cuales, a horas determinadas, se les coloca comida (muy básica), en una plataforma. Se consigue que así, mientras no aprendan a subsistir por ellos solos, tengan garantizada la alimentación.

Dentro del parque nacional Tanjung Puting, hay varios campamentos donde se les alimenta. Nosotros visitaríamos tres de ellos con este tour.

Primero navegamos por el río Kumai, para media hora después, adentrarnos ya en el río Sekonyer, en el Parque Nacional Tanjung Puting. En la “puerta” de entrada, nos recibiría nuestro primer orangután, aunque teníamos la esperanza de ver alguno más que estuviera vivito y coleando…

Orangutanes en Tangung Puting
Orangutanes en Tanjung Puting

El paisaje se hacía cada vez más bonito, con palmeras a ambos lados.

De vez en cuando nos adelantaba una lancha con lugareños.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Campamento Tanjung Harapan

Después de una rica comida y de un rato de descanso, llegamos al primer campamento,
Tanjung Harapan, donde a las tres de la tarde, los guardas del parque, dejan alimentos para los orangutanes. El significado de Tanjung Harapan es Cabo de Esperanza. Tiene muchos humedales, así que es conveniente ir provisto de un buen repelente de insectos.

Como cuando llegamos al muelle era muy pronto para ir a la zona de la plataforma, bajamos a dar una vuelta por la zona. Con nuestra guía, plantamos un árbol cada uno.

Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

Aquí hay también un centro de información, donde explican distintos aspectos del parque y de los orangutanes.

Visitando un campamento.
Visitando un campamento.
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

Regresamos al klotok, porque, de repente, empezó a caer un diluvio. Gracias a Dios, apenas duró una hora, después de la cual, el tiempo cambió y dejó de llover. ¡ Justo a tiempo para ir a ver los orangutanes!.

De nuevo en tierra, iniciamos el camino hacia la plataforma de alimentación, que está a unos 15 minutos andando. Es un sendero que discurre entre la selva, donde se oyen constantemente diferentes sonidos.

Después de unos minutos andando, empezamos a escuchar unos sonidos distintos que procedían de la copa de los árboles. Empezamos a buscar de donde venían los ruidos y ¡ allí estaba nuestro primer orangután !. Que ilusión más grande, que alegría, por fin estábamos delante de uno de ellos.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Para colmo de buena suerte, ese primer orangután, hembra, no estaba solo. Venía acompañado de su cría, un jovenzuelo muy gracioso.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Estuvieron apenas un par de minutos, pero nos encantó este primer encuentro. Continuamos camino hacia la plataforma de alimentación. Ya había varias personas sentadas en los bancos que hay preparados para la espera. Cogimos sitio y aguardamos a que llegaran los rangers. Puntuales, entraron con sus cestas llenas de plátanos, que depositaron en la plataforma. Tras emitir unos sonidos de “llamada”, se retiraron. Empezaba la espera. ¿Vendría algún orangután a la llamada?.

No tardó mucho tiempo hasta que apareció un primer ejemplar, adulto. Se instaló en la plataforma y empezó a devorar plátanos.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

Poco después aparecieron entre los árboles varios orangutanes muy jóvenes, que hicieron las delicias a los que estábamos allí. Nos sacaron unas cuantas sonrisas a todos, viendo como jugaban entre ellos y como trepaban y se columpiaban en los árboles con muchísima agilidad.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Por si no habíamos tenido bastante, apareció una mamá con su cría.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Los gestos de la mamá hacia su cría eran iguales que los de las madres humanas. Esas miradas, abrazos, esa protección, recuerda a cualquier madre.

Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

Mientras, otra hembra estaba en un árbol con su cría, a los que poco después se unió uno de los jovenzuelos.

Varios orangutanes en Tanjung Puting.
Varios orangutanes en Tanjung Puting.
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

Menuda suerte estábamos teniendo, ya habían venido varios orangutanes, y aún vinieron algunos más. Algunos permanecían en los árboles, mientras que otros bajaban a la plataforma, cogían plátanos, y se iban.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Un momento muy gracioso fue cuando vimos a una de las hembras irse de la plataforma cargada de fruta.

Orangután en libertad en Tanjung Puting
Tanjung Puting.
Ejemplares de orangutanes en Tanjung Puting.
Ejemplares de orangutanes en Tanjung Puting.

Lo que no habíamos visto en un principio, era que su cría también iba con la boca llena.

Para que luego no digan que los hijos no imitan a los padres.

Estábamos como unos niños con zapatos nuevos, disfrutando al máximo de todos los orangutanes que iban y venían.

Tanjung Puting
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

No nos cansábamos de hacer fotos. Además, como solo habíamos llevado una cámaras, nos la íbamos pasando de vez en cuando, así que repetíamos fotos a los mismos ejemplares.

Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.
Foto libre de Pixabay.
Foto libre de Pixabay.

Tras mas de una hora viendo orangutanes, se fueron yendo todos, hasta que la plataforma quedó vacía. Era hora de volver al klotok, con una amplia sonrisa en nuestros rostros. Desde luego, una de las mejores experiencias de nuestra vida.

Una vez en el barco, la tripulación nos obsequió con una tarta, que a pesar del color tan psicodélico que tenía, estaba buenísima. Al contratar el tour, les había comentado que iba a ser nuestro aniversario de boda, y que si era posible que nos hicieran algún postre especial. Todo ello, sin que Jesús supiera nada, para que fuese una sorpresa. La tarta era enorme, así que la repartimos entre toda la tripulación y otros barcos. Aún sobró para el desayuno del día siguiente.

Después de comer un buen pedazo, nos trajeron la cena, de la que tampoco quedó rastro. Ya era de noche y no se escuchaba más que el ruido de la selva.

Después de cenar, bajamos del klotok e hicimos una pequeña travesía, de alrededor de una hora, por la selva. Uno de los rangers nos fue enseñando distintos animales, la verdad es que no sé como conseguía distinguir nada en la oscuridad : serpientes, tarántulas, mariposas y polillas enormes, hormigas “picadoras”…

Una vez de nuevo en el barco, un poco de lectura, fotos al ordenador y a dormir. Había sido un día agotador, pero el madrugón para llegar hasta aquí, había merecido la pena.¡ Y tanto que había valido!. Mosquitera sobre la cama y todo listo para dormir. Solo acompañados con los sonidos de los animales.

Dormimos plácidamente como niños y yo, me desperté al amanecer. Vi como el capitán del klotok subía a recoger las lonas de los laterales y, que, de repente, se quedaba mirando hacía los árboles y me llamaba con gestos. Y es que, a apenas unos metros, había varios monos narigudos en los árboles.

Los que tienen la nariz más larga, son machos, y cuánto más, mejor, ya que resultan más atractivos a las hembras. Estas, en cambio, son más chatas.

Narigudo.
Narigudo.
Mono narigudo macho.
Mono narigudo macho.
Mono narigudo hembra.
Mono narigudo hembra.

Enseguida se despertó Jesús, y pudo ver también alguno de los monos. Empezamos de nuevo a navegar, rumbo al primer campamento del día, mientras nos trajeron un rico desayuno. Daba gusto empezar así la jornada. ¿Qué sorpresas nos aguardarían hoy?, ¿veríamos más orangutanes?.

El paisaje era una preciosidad.

El canal era muy estrecho en algunos tramos.

Tanjung Puting.
Tanjung Puting.

Durante el recorrido, vimos bastantes monos narigudos y macacos. Incluso, yo vi, un orangután colgado de sus manos a los árboles, pero no me dio tiempo a hacerle foto. La verdad es que me pilló despistada, no me lo esperaba en absoluto.

Vimos también un martín pescador.

Martín Pescador.
Martín Pescador.

Campamento Pondok Tanggui

Tras un rato de navegación y unas cuantas fotos, llegamos al campamento Pondok Tanggui. En el pasado, Pondok Tanggui fue un campamento de suelta de orangutanes jóvenes que fueron rehabilitados. En la actualidad, siguen alimentándolos todos los días para evitar que los orangutanes tengan que irse a otras zonas de riesgo por falta de comida. Fuera del parque nacional, se enfrentarían a riesgos tales como los cazadores furtivos, las trampas de los pobladores o las plantaciones de aceite de palma.

A las nueve de la mañana, los rangers llegaron con la comida, que depositaron en la plataforma. Al cabo de muy poco tiempo, apareció por entre los árboles un primer ejemplar.

En ese momento, no lo veíamos, pero era una hembra con su cría.

Adorables. ¡ Me es imposible poner menos fotos!.

Pareja de orangutanes.
Pareja de orangutanes .
Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.
Orangutanes en Tanjung Puting.

Cuando se hartaron de comer, simplemente se fueron trepando por los árboles. Eso si, al igual que habíamos visto el día anterior, se fueron cargados de comida.

Parece mentira que las crías, tan pequeñas, sean capaces de agarrarse de esa manera a sus madres para no caerse.

Pero no solo vino esta adorable pareja, sino que también se acercaron más orangutanes.

Este ejemplar también dio buena cuenta de los plátanos.

Con este simpático orangután, despedimos el campamento. Otra vez, más felices que felices, regresamos al klotok, donde continuamos la navegación hacia el tercer y último campamento que íbamos a visitar. En el camino, de nuevo vimos macacos, narigudos y algún que otro orangután medio escondido en la copa de los árboles.

Camp Leakey, el lugar más emblemático

Después de comer, llegamos al último campamento, Camp Leakey, un antiguo centro de investigación y rehabilitación de orangutanes. En 1971, una estudiante de la Universidad de UCLA de Los Ángeles, Birutte Galdikas, comenzó a estudiar a los orangutanes en este lugar. El maestro de esta estudiante era Luis Lakey, paleo antropólogo, del que proviene el nombre del campamento.

Al menos 200 orangutanes ya han sido curados y devueltos a las selvas gracias a este centro. Sin embargo, desde 1995, el Gobierno de Indonesia ha prohibido la introducción de más orangutanes en este campamento, por lo que los orangutanes cada vez se adaptan más a la libertad. Hasta el día de hoy, este campamento se utiliza como investigación sobre el comportamiento y la alimentación de los orangutanes.

Sabíamos que la posibilidad de ver orangutanes aquí, era muy baja, ya que llevaban unos cuantos días sin aparecer a la hora de la alimentación. Pero la esperanza es lo último que se pierde, así que allí que nos presentamos. La suerte parecía que estaba de nuestro lado, porque a pocos metros de empezar a recorrer la pasarela que hay al comienzo del camino, vimos un macho entre los árboles (no pudimos hacerle foto). Iba avanzando, colgándose con mucha habilidad, de árbol en árbol.

Una vez en la zona de la plataforma, a la hora prevista, llegaron los rangers con dos cestas enormes llenas de plátanos, que depositaron en la plataforma. Después de “llamar” a los orangutanes, se fueron. Y ahí que nos quedamos, esperando a ver si aparecía alguno. Y con eso nos quedamos, porque no apareció ningún orangután a comer, cosa buena para ellos, porque eso significa que son independientes.

Eso si, cuando ya dábamos todo por perdido, apareció un curioso gibón, que llegó tan rápido como se fue, después de coger varios plátanos.

Aunque aquí no conseguimos ver orangutanes, estábamos tan contentos con los que ya habíamos visto en los otros dos campamentos, que no nos importó. Claro está que hubiésemos preferido verlos, ya que son momentos imborrables. Pero teniendo en cuenta que si no acuden, es porque consiguen comida por ellos mismos, era bueno para ellos.

De nuevo en el barco, comenzamos el regreso hacia la entrada del parque nacional. Teníamos que dormir cerca de Kumai ya que al día siguiente volábamos hacía Flores.

Los narigudos nos dieron bonitos momentos.

Esa noche, el klotok paró al lado de la desembocadura del río, para estar cerca del puerto a la mañana siguiente. Había varios barcos más. Después de la cena, un rato de relax, y a dormir de nuevo bajo los sonidos de la selva.

El nuevo día nos recibió con un bonito vecino muy cerca del barco.

Mientras desayunábamos, pusimos rumbo a Kumai, el tour estaba a punto de acabar.

Después de vivir la experiencia, creemos que hay algunas cosas que conviene saber antes de viajar a Tanjung Puting.

Consejos prácticos para visitar Tanjung Puting

Visitar el Parque Nacional Tanjung Puting es una experiencia increíble, pero también bastante distinta a otros viajes por el Sudeste Asiático. Estos consejos te ayudarán a ir preparado y a disfrutarlo mucho más.

Qué llevar en la mochila

Aunque viajes en klotok y no tengas que caminar largas distancias, el clima y la selva mandan:

  • Ropa ligera de manga larga, mejor si seca rápido
  • Pantalones largos para protegerte de mosquitos
  • Repelente potente (mejor llevarlo desde casa)
  • Impermeable o chubasquero, incluso en temporada seca
  • Chanclas y calzado cómodo
  • Protector solar
  • Pequeña mochila o bolsa estanca
  • Prismáticos (opcional, pero muy recomendables)

Cuántos días recomendamos

La duración del tour marca mucho la experiencia:

  • 2 días / 1 noche → Muy justo, solo recomendable si tienes poco tiempo
  • 3 días / 2 noches → 👉 La opción ideal para la mayoría de viajeros
  • 4 días / 3 noches o más → Perfecto si te encanta la naturaleza y la vida tranquila

Nosotros creemos que 3 días permiten ver orangutanes con calma, disfrutar del río y no ir con prisas.

Mejor época para visitar Tanjung Puting

Se puede visitar todo el año, pero hay diferencias claras:

  • Temporada seca (mayo a septiembre)
    • Mejor clima
    • Menos lluvias
    • Más viajeros
  • Temporada de lluvias (octubre a abril)
    • Selva más verde
    • Más humedad y lluvias puntuales
    • Menos turistas

Los orangutanes se ven durante todo el año, así que la elección depende más de tu tolerancia a la lluvia que de la fauna.

Mosquitos, salud y comodidad

  • Hay muchos mosquitos, especialmente al atardecer
  • No es una zona peligrosa, pero sí muy húmeda
  • Dormirás en el barco, normalmente con mosquitera
  • No es un viaje de lujos, sino de experiencia y naturaleza

Si buscas comodidad tipo “hotel”, este no es tu sitio. Si buscas algo auténtico, te encantará.

Viajar de forma responsable

Tanjung Puting es un ejemplo de ecoturismo bien gestionado, pero el comportamiento del visitante es clave:

  • No tocar ni alimentar a los orangutanes
  • Mantener distancia y seguir las normas del guía
  • No dejar basura
  • Elegir operadores locales responsables

¿Te imaginas observar orangutanes en libertad, en silencio, sabiendo que estás en su casa y no al revés?

Ver orangutanes en libertad es un privilegio, y conservar su hábitat depende también de cómo viajamos.

Ver orangutanes en libertad en el Parque Nacional Tanjung Puting no es solo una experiencia de viaje, es un recordatorio. Un recordatorio de que el mundo no gira a nuestro ritmo y de que, a veces, lo más valioso es simplemente observar y escuchar.

Durante esos días, el tiempo se midió en el lento avanzar del río, en los sonidos constantes de la selva y en encuentros que no se olvidan. Dormir en el klotok y ver a los orangutanes moverse libres, sin prisas ni escenarios, nos hizo sentir invitados en un lugar que no nos pertenece.

Nos fuimos de Tanjung Puting con la sensación de haber vivido algo auténtico, de esos viajes que dejan huella sin hacer ruido. Y con la certeza de que proteger espacios así es tan importante como visitarlos.

Porque hay lugares que no se recuerdan por lo que se ve, sino por lo que se siente. Y este, sin duda, es uno de ellos.

Nos despedimos de la tripulación y, junto con nuestra guía, fuimos en el taxi que nos esperaba hacia el aeropuerto. ¡ La aventura por Borneo había acabado !. Nuestro siguiente destino era el Parque Nacional de Komodo.