Nacedero del Urederra

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Muchas veces nos empeñamos en recorrer miles de kilómetros para descubrir parajes naturales increíbles, para después darnos cuenta de que, justo al lado de casa, tenemos un entorno natural maravilloso que no tiene nada que envidiar. En este caso, vamos a hablar del Nacedero del Urederra, «escondido» en un bosque, en el interior de Navarra.

Muy cerca de casa y, sobre todo de mi trabajo, en la sierra de Urbasa, encontramos el Nacedero del Urederra, una maravilla de aguas turquesas, que podrían rivalizar con alguna de las cascadas más bonitas que hemos visitado alrededor del mundo.

La sierra de Urbasa es un precioso parque natural que recibió la denominación de «Parque Natural de Urbasa y Andía», el 27 de febrero de 1997. En su interior podemos encontrar uno de los mayores hayedos de Europa, así como varias cuevas, como la de los Cristinos, Akuandi o Noriturri. Famoso también es el Balcón de Pilatos, un acantilado con paredes de más de 200 metros de altura, así como los cortados de Lizarraga, con unas vistas preciosas al valle de Ergoiena. Pero por lo que, sin ninguna duda, es sobre todo conocida, es por el Nacedero del Urederra, con sus espectaculares aguas turquesas y sus cascadas, que hacen las delicias de cualquier visitante.

Para llegar al nacedero del río Urederra, que significa «aguas hermosas» en euskera, tenemos que llegar hasta la pequeña población de Baquedano, en el Valle de Améscoa , a apenas media hora de Estella (Navarra), por la carretera NA-718.

El Nacedero es un espacio natural protegido. El acceso a la Reserva Natural es gratuito, pero desde hace unos años, y para preservar un poco el aforo, hay un límite de 500 personas para acceder cada día. En temporada alta y fines de semana, es bastante recomendable reservar con tiempo, ya que los cupos se llenan enseguida. La reserva se hace en la web oficial.

El Nacedero recibe unas 110 000 visitas al año, lo que supone más de 25 000 vehículos. Teniendo en cuenta el pequeño tamaño del pueblo de Baquedano, con poco más de 150 habitantes, se tuvo que tomar la decisión de prohibir el aparcamiento en todo el casco urbano, así como en las pistas y caminos de la localidad.

Por tanto, si se accede en vehículo, es obligatorio dejarlo en el aparcamiento de Baquedano, «Área de acogida Nacedero del Urederra», único sitio donde está permitido aparcar. Existe una tasa, que se usa para el mantenimiento de la Reserva. En esta zona hay aseos y un punto de información turística:

  • Coche, moto, autocaravana: 5€, 2€,10 €.
  • Microbús y autobús: 25€, 50€.
Indicaciones al parking del Nacedero del Urederra
Indicaciones al aparcamiento del Nacedero del Urederra

Hay diferentes tramos horarios para entrar a la reserva:

  • Hasta las 11 horas: 200 personas. Horario en el que no suele haber demasiada aglomeración de personas, especialmente si se accede a primera hora.
  • Entre las 11 y las 14 horas *: 100 personas. Es el horario que acumula mayor número de personas a la vez realizando la ruta.
  • Desde las 14 horas: 200 personas. Muchas personas hacen otras visitas por la mañana y esperan a después de comer para hacer el Nacedero, no encontrándose demasiada masificación.

*:  Desde el 15 octubre al 15 de marzo, en la segunda tanda, el horario de entrada se adelanta a las 13 horas, para que haya más horas de luz.

En total, la reserva tiene un tamaño de unas 119 hectáreas, que forman parte de la Sierra de Urbasa Andía Lóquiz. El Nacedero se encuentra en la zona central del farallón calizo llamado «La Pared del Capitán».

La ruta, que se llama «Ruta de las cascadas de Baquedano», tiene un recorrido de unos 3,5 kms de ida, durante los cueles nos encontramos con numerosas pozas y cascadas. Todo ello, enmarcado dentro de un precioso y frondoso bosque de hayas.

Vistas poco después de dejar atrás Baquedano. Nacedero del Urederra
Vistas poco después de dejar atrás Baquedano. Nacedero del Urederra

Desde abril de 2019, por motivos medio ambientales, no se puede acceder al tramo final de la ruta y, de momento, no hay perspectivas de que se vuelva a abrir. En cierta manera es una pena, porque las dos cascadas más importantes se encuentran en esta parte final cortada. Una es «La Cascada del Tubo» y, la otra, la «Cascada del Elefante». Esta cascada es la más grande del Nacedero, y después de lluvias o de nevadas, la cantidad de agua que lleva es muy abundante. Es una lástima que ahora no se pueda llegar hasta ella, pero el impacto de tantas visitas empezaba a pasar factura.

Una vez que dejamos el coche en el aparcamiento de Baquedano, basta con seguir las indicaciones y señales, que nos harán atravesar este precioso pueblo.

Poco después, llegaremos a una pista entre árboles, que nos dirige hasta el sendero peatonal, señalizado y balizado, y que es el único modo de acceso permitido. Al inicio de este tramo, nos encontramos con una adorable abuelita del pueblo, que nos paró para charlar un rato. Nos estuvo contando que, de pequeña, todos los días subía por un camino que ahora está prohibido, hasta el Balcón de Pilatos, para ir a dar de comer al ganado. Tras unos minutos de conversación, nos despedimos y proseguimos la ruta.

Inicio del camino del Nacedero del Urederra
Inicio del camino del Nacedero del Urederra

Cuando se llega a la pista forestal que se adentra en el bosque, nos encontramos con un panel informativo y una bifurcación en el camino.

Debemos tomar el camino de la izquierda, que es el que va paralelo al río. Por el de la derecha es por el que regresaremos más tarde.

Pronto, empezaremos a disfrutar del encuentro con pozas y pequeñas cascadas de aguas turquesas y verdes.

Inicio del camino del Nacedero del Urederra

A medida que avanzamos, el camino va ganando un poco de altura, lo mismo que las cascadas, que van siendo un poco más grandes.

Una de las cascadas del Nacedero del Urederra

El sendero está muy bien señalizado y tiene pasarelas y puentes para facilitar la marcha.

Impresionante el bosque

El final del recorrido sería el Nacimiento del Urederra, con una enorme cascada que brota del cortado del Balcón de Pilatos. Lamentablemente, como hemos dicho antes, este último tramo tiene cortado el acceso.

Balcón de Pilatos
Balcón de Pilatos

En total, entre ida y vuelta, recorreremos poco más de 6 kms, con un desnivel de apenas 90 metros, siendo accesible para la mayoría de personas. Lamentablemente no es apto para personas de movilidad reducida, ni para silletas de niños. Hay que ir con la vestimenta y calzado adecuado, ya que, sobre todo si ha llovido, algunas zonas pueden estar resbaladizas o embarradas.

El trayecto de ida y vuelta, de normal, se hace en unas dos horas y media. Todo depende de las paradas que se vayan haciendo en los distintos miradores y del tiempo que pasemos haciendo fotos. La vuelta se hace por otro camino, que correspondería con el de la derecha al inicio de la senda, cuando existía una bifurcación.

Pozas en el Nacedero del Urederra
Pozas en el Nacedero del Urederra

Hay que tener en cuenta que estamos en una Reserva y hay que seguir una serie de normas:

  • La visita ha de hacerse únicamente por el sendero, respetando las señalizaciones, vallados y limitaciones de acceso.
  • Se ha de contar con reserva para acceder.
  • Si se accede en vehículo, hay que estacionarlo en el aparcamiento del área de acogida.
  • No está permitido el baño, hacer fuego, la pesca, el barranquismo, la escalada, la acampada, la caza, acceder con bicicletas o vehículos eléctricos o de motor y, en general, cualquier actividad que provoque ruidos o sea molesta para el medio ambiente o el resto de visitantes.
  • Los visitantes han de recoger los residuos que generen.
  • Si se accede con mascotas, estas no pueden ir sueltas. La correa que los sujete debe ser máximo de un metro de longitud. Prohibido que molesten a otros visitantes o que perjudiquen el medio. Obligación de recoger sus excrementos.

En definitiva, una visita muy agradable por un paisaje precioso, que aún te sorprenderá más en vivo.

Balcón de Pilatos/ Mirador de Ubaba

Para completar un poco nuestra visita a la sierra de Urbasa, decidimos ir hasta el Balcón de Pilatos/ Mirador de Ubaba, para contemplar desde allí arriba, la majestuosidad de todo el valle de la Améscoa.

El parque Natural de Urbasa-Andía tiene algunos de los acantilados más elevados y escarpados de toda Navarra. Este es una buena muestra de ello y no queríamos irnos de la zona sin conocerlo. El Balcón de Pilatos es un espectacular mirador, con una caída de 300 metros y unas vistas panorámicas preciosas.

Una vez que salimos del aparcamiento del Nacedero, tomamos de nuevo la carretera NA-718, Estella-Olazagutía, para llegar, en menos de 20 minutos, hasta el parking del Mirador de Ubaba/Balcón de Pilatos (Km 22).

El tiempo estaba un poco desapacible, así que no tuvimos dificultad en encontrar plaza para el coche, pero si no, hay otras zonas donde dejarlo a lo largo de la NA-718. El aparcamiento tiene bastantes piedras, por lo que hay que tener cuidado si el coche es bajo.

En esta zona, hay un panel informativo.

El Balcón de Pilatos tiene forma de semicírculo. Hay varias opciones para visitarlo. La más sencilla es seguir el camino de piedra que va paralelo al Balcón y volver. La más dura, implica una ruta de unos 16 km, que consiste en bordearlo del todo, adentrarse en el bosque y volver el aparcamiento.

Nosotros optamos por la sencilla, ya que teníamos hora reservada para comer y, además, comenzaba a chispear. Desde el aparcamiento, seguimos la señal que indica el Balcón, hasta llegar, en unos minutos, al borde del acantilado, al cortado que hace la montaña. Ya empezamos a tener unas vistas preciosas del valle.

A partir de ahí, hay que dirigirse hacia la izquierda, siguiendo un vallado que hay, y, en un momento dado, nos encontraremos con una puerta de madera, que deberemos cruzar. A escasos metros, habremos llegado al mirador, con unas vistas espectaculares del Balcón de Pilatos.

Había bastantes aves sobrevolando la zona, ya que es zona habitual de buitres, milanos y quebrantahuesos, que se refugian en los huecos de las rocas.

Tuvimos unos visitantes inesperados, un rebaño de cabras bastante curioso que se acercó bastante a nosotros.

Después de un rato haciendo fotografías, decidimos volver al coche. Eso sí, no perdimos oportunidad de echar un último vistazo al valle…