Monasterio de Cañas

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A tan solo 8 kilómetros de San Millán de la Cogolla, se despliega un tesoro arquitectónico que ha recobrado vida para los amantes de la historia y la belleza: el Monasterio de San Salvador de Cañas, también conocido como el Monasterio de la Luz.

Este venerable enclave, declarado monumento nacional en 1943, se erige como una de las primeras abadías cistercienses fundadas en España, con sus raíces que se remontan a 1170. La generosidad de Don Lope Díaz de Haro y doña Aldonza Ruiz de Castro dio origen a este legado, al donar las villas de Cañas y Canillas a las monjas benedictinas de Hayuela. El propósito: fundar una abadía que cambiaría de congregación. Aunque el inicio de la construcción se dilató, fue la abadesa beata Doña Urraca, hija de los fundadores, quien realmente dio forma al actual edificio en el siglo XVI.

La travesía arquitectónica abarca diversas fases, desde un románico primitivo hasta una majestuosa portada principal erigida en 1757.

Al explorar el monasterio, cinco elementos destacan por su valor artístico:

  • La cabecera de la iglesia monástica.
  • La sala capitular.
  • El sepulcro de la abadesa Doña Urraca Díaz de Haro, que murió en 1262 y cuyo cuerpo permanece incorrupto.
  • Las portadas medievales del claustro.
  • El conjunto de imaginería y obras repartidas entre la iglesia, la Capilla de Reliquias y el Museo de la Cilla.

En nuestro recorrido, optamos por una visita guiada, donde nuestro pequeño grupo se sumergió en la historia de este monasterio singular.

La visita al monasterio de Cañas comienza en el Claustro. justo al lado de la entrada, donde se venden los tickets.

Lo primero que nos enseñaron fue la iglesia. Ya solo la entrada es una preciosidad.

La construcción comenzó en el s.XIII, gracias a la financiación de Urraca Díaz de Haro, aunque tras su muerte, debido a problemas económicos, las obras se paralizaron, por lo que el transepto quedó sin finalizar.

Ya en el siglo XVI, a las órdenes de la abadesa Isabel Téllez, se amplía la nave central y ,bajo el mandato de Leonor de Osorio, se construye el retablo central ,de estilo renacentista.

Iglesia del Monasterio de Cañas
Iglesia del Monasterio de Cañas

La iglesia tiene tres naves paralelas, la central más grande, que se unen en el crucero. Ampliamente iluminada gracias a veinte ventanales recubiertos con alabastro blanco.

El retablo central, en forma de tríptico, tiene esculturas en la parte central y pinturas en los laterales. En un principio estuvo en el ábside central, tapando los ventanales góticos. Fue en 1975 cuando se desmontó y se trasladó a los pies de la iglesia. Es obra de Guillén de Holanda y Alonso Melgar.

El ábside mayor, a día de hoy, se encuentra vacío a excepción de una imagen de Jesús crucificado del s. XIV, hecha de madera policromada, de estilo de transición entre el románico y el gótico.

Retablo Mayor del Monasterio de Cañas
Retablo Mayor del Monasterio de Cañas

En el ábside lateral de la nave de la epístola se encuentra una Virgen gótica, de madera policromada del siglo XIV, sobre una peana con emblemas de los López de Haro como lobos y toros. A su lado una escultura de Santo Domingo de Silos, natural de Cañas.

Santo Domingo de Silos. Monasterio de Cañas
Santo Domingo de Silos. Monasterio de Cañas

La sillería del coro, también en los pies de la iglesia, fue construida a finales del s. XVIII con un total de 32 asientos, aunque tras la restauración de 1980 quedó reducida a 26.

Silleria del Coro.Iglesia del Monasterio de Cañas
Sillería del Coro. Iglesia del Monasterio de Cañas

Iniciada en el s. XII y terminada en el s. XIII, la misma entrada ya es una maravilla en si, ya que se accede a ella a través de una portada de tres arcos. Estos están ornamentados con motivos florales tallados en piedra, destacando vides y uvas, típicos de la Rioja. Entre ellos, algunas figuras antropomorfas, como un borracho.

Entrada de la Sala Capitular del Monasterio de Cañas
Entrada de la Sala Capitular del Monasterio de Cañas

La Sala Capitular es cuadrangular, formándose una bóveda cuatripartita que descansa en una gran columna monolítica, situada en el centro de la sala, destacando su capitel con forma de palmera.

Techo de la Sala Capitular del Monasterio de Cañas
Techo de la Sala Capitular del Monasterio de Cañas

De entre todo lo que destaca en esta sala, cabe nombrar el sepulcro gótico Urraca Díaz de Haro, de finales del XIII, principios del XIV. Muestra a la abadesa yaciente, rodeada de sus atributos abaciales. El sepulcro ha sido abierto en unas pocas ocasiones a lo largo de la historia, comprobándose que el cuerpo permanece incorrupto. Curioso es ver como la urna reposa sobre imágenes de lobos (símbolo emblemático para los López de Haro), cerdos y perros.

Sepulcro de Urraca Díaz de Haro. Monasterio de Cañas
Sepulcro de Urraca Díaz de Haro. Monasterio de Cañas

En uno de los frentes del sepulcro está la escena de la subida al Cielo de la beata, donde su alma, con forma de niña, es recogida por dos ángeles.

Subida al Cielo de Urraca
Subida al Cielo de Urraca

El resto de las caras del sepulcro, nos enseñan escenas de la vida de la beata, así como el pésame de monjas, mujeres y frailes tras su muerte.

Uno de los laterales del sepulcro.Monasterio de Cañas
Uno de los laterales del sepulcro. Monasterio de Cañas

Tanto el sepulcro como la columna central estaban policromadas, aunque ahora ya apenas quedan restos.

Sepulcro de Urraca
Sepulcro de Urraca

En esta sala no sólo está el sepulcro de Urraca Díaz de Haro, sino que nos encontramos el de otras cuatro abadesas, de los siglos XIII a XIV. De izquierda a derecha según se entra en la sala, se corresponden con: Aldonza, Teresa (hija de Juan Martínez de Leyba y Juana de Velasco), Juana López (hija de Lope Pérez de Torquemada y Aldonza) y Urraca (hija de Lope López de Haro «el chico» y Mayor González).

El claustro está rodeado de doce portadas de estilo románico, gótico y mudéjar. Es de planta cuadrada con dos alturas. La planta baja cuenta con una galería cerrada por arcos de medio punto enrejados. La planta alta tiene sus arcos de medio punto cegados, pero con un cristal en el centro de cada uno de ellos.

Claustro del Monasterio de Cañas
Claustro del Monasterio de Cañas

En sus muros se encuentran varias puertas que comunicaban con las diferentes estancias del convento, como dormitorios, calefactorio, refectorio o Cilla. La parte central del claustro es un jardín con plantas ornamentales. En el centro hay una cruz de cemento en el lugar que seguramente sería un pozo.

Jardín del claustro del Monasterio de Cañas
Jardín del claustro del Monasterio de Cañas

Por si no fueran pocas las maravillas que habíamos visto hasta ahora, aún quedaban por ver las exposiciones, situadas en dos salas, con muestras de incalculable valor.

Contiene cuatro grupos de colecciones que van desde el año de la fundación del monasterio hasta el siglo XX.

Entre ellas destaca el relicario del siglo XVI, mandado construir por Leonor de Osario.

La estatua de alabastro policromado del siglo XIV de Nuestra Señora de Cañas es otra de las obras más importantes de esta sala. Con el brazo izquierdo sujeta al Niño mientras que con la derecha toma amorosamente el pie de Jesús.

También nos gustó mucho la imagen de Santa Ana, la Virgen y el Niño.

Santa Ana, la Virgen y el Niño. Monasterio de Cañas
Santa Ana, la Virgen y el Niño. Monasterio de Cañas
Reliquias

El monasterio también tiene una importante colección de reliquias. Entre ellas, cabe mencionar, las herraduras del caballo de Santiago, que recogió Diego Lopez II de Haro, en la batalla de las Navas de Tolosa, y que entregó a su hija la beata Doña Urraca, varias calaveras de algunas de las once mil vírgenes , un trozo de la cruz de Cristo o Lignum Crucis, las reliquias de los mártires de Cardeña de 1609 y las de Santa Engracia de Zaragoza de 1694.

Calaveras. Monasterio de Cañas
Reliquia. Monasterio de Cañas
Reliquia. Monasterio de Cañas

La segunda sala de exposiciones está en la antigua Cilla, es decir, la antigua sala que servía de bodega y almacén en el siglo XVIII, ya que los monasterios debían ser los más autosuficientes posibles.

Como era norma en el Císter, la Cilla estaba en la zona reservada para los legos o conversos (ayudantes subalternos de los monjes, que convivían con ellos pero en una zona separada y sin compartir espacios comunes), justo en el lado opuesto al templo abacial.

Al entrar, nos encontramos con una sala muy alargada, de doble nave, separada por arcos apuntados que se prolongan en robustos pilares. Enseguida empezamos a apreciar la gran cantidad de obras que hay, muchas de ellas, pinturas.

Sala de Cilla, Monasterio de Cañas
Sala de Cilla, Monasterio de Cañas

De entre todas las obras que aquí se exponen, destacan tres estatuas góticas: de San Pedro, San Juan y San Martín de Tours.

Algunas de las pinturas que más nos gustaron, fueron éstas.

San Juanito, Monasterio de Cañas
San Juanito, Monasterio de Cañas

Otra imagen bastante destacada es la siguiente.

Información general

  • De martes a sábados: De 10.30 a 17.30 horas (última entrada a las 17:00 horas).
  • Domingos: De 10.30 a 15.00 horas (última entra a las 14:30 horas).

Hay visitas guiadas tanto a la mañana como a la tarde, tan solo hay que solicitarlo en la entrada.

Visita sin guía adulto/ niño ( 6 a 14 años) : 5€ / 2€. Da derecho a visitar :

  • Iglesia del s. XII
  • Sala capitular
  • Claustro
  • Cilla-Museo
  • Sala de las reliquias

Visita guiada: 7€. Con esta entrada tendremos:

  • Iglesia del s. XII
  • Sala capitular
  • Claustro
  • Cilla-Museo
  • Sala de las reliquias
  • Recorrido guiado por la Iglesia
  • Recorrido guiado por la Sala Capitular
  • Recorrido guiado por el Claustro
  • Recorrido guiado por la Sala de las Reliquias

Para las visitas guiadas en grupos de más de 25 personas, el precio es de 4 €. Es necesario consultar previamente la disponibilidad en entradas@monasteriodecañas.es o llamando al teléfono de contacto ( 941 37 91 45).

Nosotros, una vez que terminó la visita guiada, pudimos quedarnos un rato más, que aprovechamos para ir de otra vez a la Sala Capitular, viendo de nuevo el sepulcro de Urraca Díaz de Haro.

Hay que decir que la comunidad de monjas cistercienses que habitan el monasterio ininterrumpidamente desde su fundación, se dedica al trabajo manual y a la oración. Decoran porcelana, hacen rosariosm dulces y, además, tienen una pequeña hospedería.

En resumen, el Monasterio de San Salvador de Cañas es un tesoro cercano que combina historia, arte y espiritualidad en el corazón de La Rioja. Una visita obligada para aquellos que buscan sumergirse en las riquezas del pasado.