Fez y Chefchaouen son dos ciudades que teníamos en mente desde hacía tiempo, pero lo primero que hay que decir, es que, esta mini escapada, que fue de sábado a miércoles, aprovechando las fiestas de San Bernabé de Logroño, no estaba planificada. El destino elegido era Cantabria, pero debido a la climatología ( daban lluvia todos los días), tuvimos que cambiar de idea y decantarnos por Marruecos apenas 4 días antes de partir. No es que nos atrajera especialmente ir allí, pero los vuelos dede Zaragoza nos cuadraban, así que los compramos y nos pusimos manos a la obra a planificar.
Sería la primera vez que Jesús viajara a estas dos ciudades, en cambio, para mí, sería la segunda, ya que las había visitado durante un viaje organizado a Marruecos hacía 18 años.
Cúando ir?
Elegir la mejor fecha para visitar un país ( en nuestro caso, un par de ciudades), es una decisión fundamental, aunque a veces, por diversas razones, se va cuando se puede.
Para visitar Fez u otras ciudades del sur de Marruecos como Meknes o Marrakech, la época ideal es de marzo a mayo. El clima es agradable, cálido, pero en general, sin alcanzar las altas temperaturas sofocantes del verano. Además, son meses perfectos para hacer una escapada al desierto de Merzouga, destino que se puede compaginar desde Fez.
Si se eligen otros destinos dentro de Marruecos, habrá que mirar atentamente cuando es mejor ir.
Nosotros fuimos del 8-12 junio, y la verdad es que nos hizo muy buen tiempo. Días calurosos, pero soportables, y noches fresquitas. Nos dijeron que una semana antes, habían alcanzado los 35 ºC durante el día, así que realmente tuvimos suerte con el clima.
Datos prácticos para la escapada a Chef y Chefchaouen
Cuando se prepara un viaje, hay que tener en cuenta una serie de puntos importantes.
Visado
Hoy en día, junio de 2024, los ciudadanos españoles no necesitamos visado para entrar en Marruecos. Tan solo debemos presentar el pasaporte en vigor, que deberá ser válido durante toda la estancia en el país. La estancia máxima legal permitida para turistas es de 6 meses al año y no más de 90 días en cada período de 6 meses.
En el caso de viajes largos en los que se desee prolongar la estancia, hay que ir a los servicios de policía correspondientes. En caso de incumplimiento, puede haber retrasos o problemas a la salida de Marruecos. Sobrepasar la estancia permitida puede suponer tener que pasar a disposición judicial y ser objeto de multas.
Moneda
La moneda nacional es el dirham (MAD), dividido en 100 céntimos. El Banco Central fija diariamente la cotización frente a las principales monedas extranjeras, pero actualmente, el cambio está alrededor de 1 euro = 10,70 dirham.
Hay que tener en cuenta que si se entra/ sale del país con más de 100.000 MAD, hay que declararlo en la aduana. Los viajeros no pueden llevar consigo más de 2000 MAD, en cuyo caso, también hay que declararlo. La exportación de moneda local está prohibida, por lo que es recomendable llevar los resguardos de las casas de cambio o de los cajeros automáticos, si no se quieren tener problemas a la salida de Marruecos, en caso de que pidan explicaciones.
Muchos negocios dedicados al turismo, como agencias de viajes, hoteles, restaurantes o tiendas de recuerdos ofrecen la posibilidad del pago con tarjeta, aunque ello pueda acarrear recargos o comisiones por cambio adicionales.
Por el contrario, muchos negocios, solo aceptan pago en efectivo, ya sea en moneda local o extranjera. Si se opta por pagar en dirham, es recomendable hacer el cambio en bancos u oficinas de cambio ubicadas en las plazas turísticas de cada ciudad de Marruecos. También es posible cambiar, en el aeropuerto o en los hoteles autorizados. Si se paga en divisa extranjera, es posible que no hagan la equivalencia según el cambio oficial del día.
Es importante consultar antes de viajar con los hoteles, agencias que contratamos, como va a ser el pago. En nuestro caso, el Riad de Fez solo aceptaba el pago en efectivo. Los tours que hicimos con Civitatis los pagamos con la Amex desde España, lo mismo que los billetes de bus a Chefchaouen. Con los restaurantes tuvimos de todo, desde los que solo aceptaban dinero en efectivo, a los que también aceptaban tarjeta.
Nosotros manejamos euros, dirhams sacados del cajero y tarjeta de crédito.
Sanidad
Las condiciones sanitarias en Marruecos son, en general, correctas. Las principales ciudades tienen clínicas privadas con buenos profesionales, muchas veces formados en España o Francia. Sin embargo, en las ciudades más pequeñas y, en el medio rural, las instalaciones sanitarias son de un nivel muy inferior, mal dotadas y con personal auxiliar escasamente cualificado.
La mayoría de los centros privados tienen acuerdos con las grandes aseguradoras, así que, si se necesita, seguramente os derivarán a uno de estos centros en caso de llevar contratado un seguro de viajes.
Aunque se trata de un país con riesgo sanitario bajo, conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones:
- Extremar las medidas de higiene, prestando atención a la comida (fruta pelada o lavada con agua “segura”), bebida (agua embotellada) y alojamiento. Los puestos ambulantes donde se sirven comidas y aquellos situados al borde de las carreteras no son recomendables. Es preferible evitar el consumo de ensaladas y verdura crudas, en prevención de problemas intestinales.
- Si se tiene que beber agua de algún río, pozo o fuente natural, lo más recomendable es que se recoja en una botella y se le añada una pastilla potabilizadora.
- Evitar cubitos de hielo si no se sabe la procedencia del agua, porque es posible que no sea potable o provenga del grifo.
- En las zonas rocosas o áridas, ten cuidado con las picaduras de escorpión y las mordeduras de animales: es muy raro que ocurra, pero siempre es bueno prevenir.
- Botiquín recomendable: aunque en las zonas urbanas no hay problema para encontrar una farmacia, a veces los precios son altos, por lo que tampoco viene mal llevar un pequeño botiquín desde casa. Aconsejable algún antibiótico, antidiarreico, antitérmico/antiinflamatorio, antiséptico, protector solar, repelente de mosquitos, así como cualquier cosa que se te haya recomendado den vacunación internacional o por tu médico de cabecera. No olvidarse la medicación habitual.
Seguro de viaje para la escapada a Chef y Chefchaouen
Como para cualquier viaje al extranjero, siempre recomendamos contratar un seguro de viaje. No solo puede cubrir problemas sanitarios, sino también otra serie de imprevistos según la póliza que se contrate, como retrasos, repatriación en caso necesario, viaje de un familiar, cancelación, práctica de deportes, etc. Incluso, dentro de Europa, que está cubierta por la tarjeta sanitaria europea, también solemos contratar el seguro para complementar las coberturas.
Desde hace varios años, siempre viajamos con Iati, agencia que nos ha respondido muy bien las veces que la hemos necesitado. Es un gasto que mucha gente considera innecesario, pero que nosotros vemos imprescindible. Los problemas vienen cuando menos te los esperas y la “receta” puede ser muy cara sin un seguro. Si se contrata a través del enlace o a través del que sale en la sección de ofertas, tenéis un 5% de descuento.
Vacunas
Obligatoria: Ninguna
Recomendadas: Tétanos/ difteria. Hepatitis A y B. Fiebres tifoideas.
En cualquiera caso, es recomendable acudir al centro de vacunación internacional de referencia más cercano, que serán los que indiquen, en cada caso, lo más aconsejable dependiendo del tipo de viaje y el estado de inmunización previa.
Principales hospitales y clínicas del país
Nosotros solo viajamos a Fez y Chefchaouen, pero no está de más saber cuáles son los mejores hospitales del país.
Casablanca
- Hospital Cheikh Khalifa Ibn Zaid – Boulevard Mohamed Taieb Naciri, BP 82403 Casa Oum Rabii, Hay Hassani. Casablanca, Maroc. Teléfono Standard : +212 (0)5 29 00 44 66. Teléfono Urgencias : +212 (0)5 29 00 44 88
- Clinique Badr – 35, Rue El Allousi, Bourgogne. Teléfono: 0522-49-28-00 / 0522-49-23-80/81/82/83/84
Rabat
- Hospital Cheikh Zaid – Avenue Allal El Fassi, Madinat Al Irfane, Hay Riad, Rabat 10 000. Teléfono +212(05) 37 68 68 68 / +212(05) 37 13 14 00. Fax: +212(05) 37 68 38 48. Teléfono Urgences: 08200-0606
- Clinique des Nations Unies – Avenue des Nations Unies, Rue Ibn Hanbal, Agdal, Rabat. Teléfono: +212 (0) 537 670505 / 673535
Fez
- Clinique des Spécialités Ryad – 2, rue Benzakour Atlas, Fez. Teléfono + 212 5 596 0000
Marrakech
- Polyclinique Du Sud – 2, Rue Yougoslavie, Gueliz, Marrakech. Teléfono: + 212 524 42 57 50
Tánger
- Clinique Assalam – 10, Avenue de la Paix, Tanger Teléfono + 212 539 32 25 58
Normas de comportamiento durante la escapada a Fez y Chefchaouen
Teniendo en cuenta que Marruecos es un país musulmán, esto condiciona la conducta de los visitantes extranjeros, que deberemos seguir una serie de recomendaciones en cuanto a comportamiento y vestimenta.
El respeto al culto musulmán es particularmente recomendable durante el mes sagrado del Ramadán. En algunas zonas es aconsejable vestirse con discreción y sin llamar mucho la atención, para evitar contratiempos y llamadas de atención, en especial a las mujeres. Hay que evitar, sobre todo en las zonas menos turísticas, enseñar hombros y rodillas. Es posible que se nos pida cubrirnos la cabeza si vamos a entrar en alguna mezquita.
Por otra parte, la legislación penal marroquí califica como delitos, las relaciones homosexuales , por lo que pueden ser objeto de persecución penal.
En caso de infringir la ley y haya una denuncia por la correspondiente Autoridad local, se recomienda ponerse en contacto inmediatamente con el Consulado español más cercano, o con el Consulado de un país miembro de la Unión Europea más próximo.
Las aduanas marroquíes tienen la posibilidad legal de incautar un vehículo si transporta bienes de contrabando, entendiendo como tal, mercancías prohibidas (droga, prensa o vídeos de contenido pornográfico, propaganda religiosa o publicaciones críticas de la situación política) o bienes no declarados en cuantía superior a la permitida legalmente como alcohol y tabaco. De ninguna manera puede alegarse desconocimiento ni uso personal.
Si se va a fotografiar algún edificio público, es recomendable solicitar permiso al agente policial más cercano, ya que es posible que existan restricciones por razones de seguridad.
Electricidad y enchufes
En Marruecos no se necesita ningún adaptador especial. Los enchufes son de dos patillas redondas y el voltaje es como en la mayoría de los países europeos: 220 V.
Direcciones y teléfonos de interés
Algunos de los teléfonos que debemos tener en cuenta por si surge un problema importante durante nuestro viaje por Marruecos, son los siguientes:
- Embajada del Reino de Marruecos en España: Calle Serrano 179, 28002 Madrid. Telf:91 5631090 Fax: 91 561 7887. Marruecos cuenta con Consulados Generales en algunas ciudades españolas: Algeciras, Almería, Barcelona, Bilbao, Gerona, Las Palmas de Gran Canaria, Madrid, Mallorca, Murcia, Sevilla, Tarragona y Valencia.
- Prefijo del país: 212
- Embajada de España en Rabat: Rue Aïn Khalouiya. Av.Mohamed VI, Km. 5,300 Suissi. Teléfono: (+212 537) 63 39 00. Correo electrónico: emb.rabat@maec.es
- Consulado General de España en Agadir: 49, rue Ibn Batouta, Secteur mixte. 80000-Agadir. Teléfonos: (+212) 528 84 57 10/ 84 56 81. Móvil de emergencia consular: (+212) 661 080 470. Correo electrónico: cog.agadir@maec.es
- Consulado General de España en Casa Blanca: Situado en 29, Rue D’Alger, se encuentra en obras, únicamente permanece en esta dirección la sección de legalizaciones. Cancillería provisional: 14, Boulevard de Paris, 4ª planta. 20.000 Casablanca. Teléfono/s: (+212 522) 22 07 52 / 22 59 06 y 22 18 95. Teléfono emergencia consular: (+212 665) 807977. Correo electrónico: cog.casablanca@maec.es
- Consulado General de España en Nador: Av. Hassan II, 47 B.P. 7. – Nador. – 7. Teléfono: (+212 536) 60 61 36 / 60 65 24 y 32 06 90. Teléfono emergencia consular: (+212) 661 764 005. Correo electrónico: cog.nador@maec.es
- Consulado General de España en Rabat: Angle Avenue d’Alger et Rue Moascar-Hassan, 10000.- Rabat. Teléfono: (+212 537) 68 74 70. Teléfono de emergencia consular: (+212) 660 915 647. Correo electrónico: cog.rabat@maec.es
- Consulado General de España en Tanger: 85, Av. Président Habib Bourghiba.- Tánger.
- Teléfono/s: (+212 539) 93 70 00, 93 41 90, 93 56 25 y 93 51 40. Teléfono de emergencia consular: desde España 00 212 661 20 21 35 y desde Marruecos 0661 202 135. Correo electrónico: cog.tanger@maec.es
- Existe un teléfono de emergencia consular (0661 202 135) para atender situaciones de emergencia grave y muy urgente de españoles que se encuentren en Tánger y Asilah.
- Consulado General de España en Tetuán: Av. Mohamed V, 34. B.P. 702 . – Tetuán. Teléfono: (+212 539) 70 39 84, 70 39 86 y 70 39 87. Teléfono emergencia consular: (+212) 6 61705 430. Correo electrónico: cog.tetuan@maec.es
Otros teléfonos de interés:
- Teléfono policía en ciudades de ámbito nacional: 19
- Teléfono gendarmería ámbito rural: 177
- Teléfono en caso de incendio: 15
- Teléfono de información de maroc-telecom: 160
- Teléfonos ambulancias:
- Samu: 0537737373
- SOS médecins: 0537777333
Otros datos para tener en cuenta durante la escapada a Fez y Chefchaouen
- Está prohibida la entrada al país con drones, aunque sean recreativos, salvo autorización previa.
- Si se practican deportes de riesgo, como parapente, montañismo y espeleología, así como conducción de quads y otros vehículos de motor, hay que extremar las precauciones. Se ha de tener en cuenta que los medios y capacidades de rescate pueden ser limitados.
- Si se desea viajar a Marruecos con un animal de compañía, se recomienda consultar la normativa marroquí relativa a la admisión (https://www.consulat.ma/es/introduccion-de-animales-de-compania).
- Si se quiere hacer una excursión al desierto o ir zonas aisladas, hay que ir bien equipados y contratar los servicios de un buen guía o agencia de confianza, conocedores de la región.
- Intentar evitar las concentraciones de personas.
- Este viaje fue muy corto y no nos acercamos a la costa, pero si se quiere aprovechar, hay que saber que las playas marroquíes suelen ser de mar abierto y con fuertes corrientes. Deberemos extremar la precaución, especialmente en la costa atlántica y en el Estrecho.
Visita a Fez
Como siempre que volamos desde Zaragoza, dormimos la noche anterior allí. No hay nada mejor que coger un vuelo desde “casa” y estar en menos de media hora en el aeropuerto.
Por primera vez, encontramos mucha gente en el único mostrador de facturación que había abierto. Viajaban bastantes familias marroquíes con un montón de maletas cada una. Después de un buen rato, y con las tarjetas de embarque en la mano, pasamos directamente al control de equipaje y al de policía. Ya en el avión, el vuelo salió puntual. El viaje transcurrió sin incidencias y en poco más de hora y media, aterrizamos.
Una vez que bajamos del avión, pasamos el control policial y fuimos a recoger la maleta. Mientras, compramos una tarjeta SIM para cada uno ( 50 Dirham, 7,5 GB), en uno de los mostradores que hay justo en la sala de recogida de equipaje. Una vez con la maleta en nuestro poder, salimos y nos encontramos con el chófer del taxi que nos estaba esperando. Lo reservamos a través del alojamiento ( 200 dirham).
En algo más de media hora, llegamos a la ciudad de Fez. Nos dejó en la entrada de una de las puertas secundarias que tiene la Medina. Allí, nos esperaba uno de los trabajadores del Riad Diamant de Fez, donde nos alojaríamos esa primera noche y las dos últimas.
Una vez con el equipaje en la habitación, nos fuimos a callejear un poco por la Medina, para empezar a conocer un poco lo que esta ciudad ofrece. Paseamos por las dos arterias comerciales principales, Talaa Kebira y Talaa Seghira, viendo la multitud de puestos dedicados al turismo. No me quiero ni imaginar lo mal que lo debieron de pasar durante la pandemia Covid, con el cese del turismo y, por ende, de las ventas. Como queríamos llevarnos algunos recuerdos, yo ya empecé a ojear.


Decidimos comer cerca de la Puerta Azul, y después, nos acercamos hasta la puerta del Liceo Moulay Idriss. Allí, a las tres de la tarde, nos esperaba nuestro guía de Civitatis y otra pareja de españoles, que, casualidades de la vida, también eran de Logroño. Aquí es donde comenzamos un recorrido de cuatro horas por las calles de Fez. Durante este tiempo, el guía nos iría descubriendo los rincones más antiguos de la Medina.
Free Tour por la Medina de Fez
El liceo está situado en la Place Boujloud (también conocida como Place Bou Jeloud o Place Pacha el-Baghdadi).

Ésta es la plaza principal de la ciudad que, aunque en el día a día parece solo una explanada enorme, se transforma completamente durante el Festival de Música Sagrada del Mundo de Fez. Creado hace justo 40 años, es uno de los acontecimientos más importantes en cuanto al “diálogo entre civilizaciones”. Se suele celebrar a finales de mayo o principios de junio.

A continuación, nos acercamos hasta la Bab Bou Jeloud, también conocida como la Puerta Azul. Es la más conocida e importante de todas las puertas de entrada a la Medina Fez El Bali. Construida durante el protectorado francés, no es muy antigua, tan solo de 1913. Atravesarla es como transportarte a otra dimensión, a otro mundo, a otra cultura totalmente diferente.
Antes de que se levantara, había otra puerta más sencilla, que daba acceso al zoco y la mezquita y universidad Qarawiyin en el interior de la Medina de Fez, hacia el siglo XII.

De influencias moriscas, está formada por tres arcos simétricos y adornada con azulejos de color azul. La tonalidad va cambiando a lo largo del día dependiendo de la luz que se refleje. La arquitectura árabe también está representada en la parte superior de la puerta almenada o en los arabescos, los policromados y las formas geométricas típicas marroquíes.
En su parte interior, la que da a la Medina, los azulejos son de color verde, color que está en perfecta sintonía con las tonalidades de la ciudad. Una pena, pero no hicimos fotos desde este lado.
La imagen que se ve al entrar invita a conocer esta parte antigua de la ciudad, ya que desde aquí es posible ver el minarete de la mezquita, así como de la madrasa Bou Inania.

Una vez que atravesamos la Puerta Azul, comenzamos a caminar por las callejuelas más famosas de la Medina, Talaa Kebira y Talaa Seghira. El guía nos había explicado que hay más de 9400 calles/callejuelas diferentes, así que creo que es casi imprescindible ir, al menos en un primer momento, con alguien que vaya mostrando las partes o edificios más importantes.
Fuimos recorriendo las calles, conociendo distintas zonas, cada una “especializada” en un trabajo diferente.

Vimos cómo eran las panaderías, donde elaboraban el delicioso pan que acompaña todas las comidas.
Fue muy curioso ver como había varios “puestos” donde, en plena calle, a la vista de todos, tallaban las lápidas

En la zona de los ebanistas, no había mucho movimiento.

Visita obligada fue pasar por el mercado, donde estaba el género expuesto al aire libre. En otra zona, los afiladores, estaban a pleno rendimiento, ya que pocos días después se celebraba la fiesta del cordero.


En la Plaza Seffarine, se conserva uno de los oficios más antiguos de Fez, el de los artesanos caldereros. Esta zona nos gustó mucho, de hecho, volvimos el último día para comprar.


Uno de los platos fuertes del free tour fue la visita a la curtiduría de Chouara. Los alrededores no estaban muy limpios que se diga.

Vimos la curtiduría desde la terraza de unos de los múltiples negocios que la rodean, ya que es imposible entrar. La entrada es gratuita, a cambio, uno de los trabajadores va contando todo el proceso de la elaboración del cuero, así como los distintos productos de la tienda, con la esperanza de que alguien compre algo. No hay presión de ningún tipo ni recriminaciones si no se compra nada. Nos explicó que las cubetas blancas están llenas de cal, y que es donde se meten las pieles para disolver el pelo. Las otras cubetas, las marrones, contienen los tintes donde se colorean después las piezas.
Ya era relativamente tarde, así que no había muchos hombres trabajando. Aún así, nos sirvió para darnos cuenta de lo duro que es este trabajo.


A pesar de que habíamos leído que el olor sería asqueroso, la verdad es que tampoco olía especialmente mal. Es posible que fuese porque apenas había trabajo.


Cerca de los curtidores, estaban los hilanderos, que se dedicaban a teñir las madejas.

Caminamos hasta la Madraza Al-Attarine, una de las principales escuelas coránicas en las que podían residir los estudiantes durante sus estudios. Está muy cerca de la Mezquita Al Karaouine, como la mayoría de las madrasas, ya que casi todas las clases se daban allí. El guía nos dijo que estuvo en funcionamiento hasta principios del siglo XX, cuando aún contaba con 60 estudiantes. Fue construida entre 1323 y 1325, bajo las órdenes del sultán Abu Said.
La madraza se construyó en torno a un patio abierto, en cuyo centro se alza una preciosa fuente de mármol. Al final del patio, una cúpula de madera de cedro muy ornamentada cubre la sala para la oración, en la que se puede contemplar el mihrab, que señala la dirección de la Meca.



Las paredes de la madraza están decoradas con preciosos mosaicos sobre los que se encuentran inscritas algunas frases del Corán, a modo de decoración.



En las plantas superiores, están las habitaciones en las que los jóvenes estudiantes pasaban sus años de estudio. Nos asombró el tamaño tan pequeño de todas ellas.


Esta madraza es considerada como una de la mejores conservadas y más bonitas de todo el país. El precio de la entrada es de 20 dirham, y de 15, si se va en un grupo de más de 10 personas.
La siguiente visita fue los exteriores de la Mezquita Al Karaouine. La entrada está prohibida para los no musulmanes, por lo que los debimos conformarnos con ver lo poco que se puede vislumbrar desde la puerta.
Construida en el año 859, bajo el mandato de Fátima al Fihriya y en continuo proceso de expansión desde su edificación, la Mezquita al Karaouine, también conocida como al Qarawiyyin, es uno de los mayores complejos arquitectónicos de Fez.
Es conocida por albergar la universidad más antigua del mundo, uno de los más importantes centros de aprendizaje islámico.

El sultán Abú Inán dotó a la Universidad al Karaouine de una gran biblioteca, que en 1613 llegó a superar la cantidad de 320.000 obras y manuscritos. Fue entonces cuando estudiantes y sabios comenzaron a desplazarse hasta Fez, convertida en capital de la ciencia y el conocimiento del Magreb. Hoy en día la biblioteca aún conserva más de 30.000 obras, entre las que se incluyen algunos ejemplares raros y manuscritos únicos en el mundo.
A pesar de ser enorme, pasa desapercibida en un primer momento, debido a que, a lo largo de los siglos, el barrio ha crecido a su alrededor. Como no podíamos entrar a verla, el guía nos llevó a una de las terrazas de un negocio cercano, donde al menos, se podía ver en parte.

Otra de las visitas imprescindibles durante el free tour, fue Mausoleo de Mulay Idrís, que es uno de los lugares más sagrados de toda la Medina. De nuevo, nos quedamos con la miel en los labios, porque, como no, la entrada está prohibida para los “no muslim”.
El Mausoleo (Zaouia) de Mulay Idrís II, es un santuario dedicado al que fue rey de Marruecos entre los años 807 y 828 y fundador de la ciudad por segunda vez en el año 810. Mulay Idrís es el patrón de la ciudad, y el santo más venerado de todo el país. Está abierto las 24 horas del día, siempre disponible para la gran cantidad de musulmanes que se acercan hasta aquí para obtener su bendición.
Cinco siglos después de la muerte de Mulay Idrís II, en el año 1308, se encontró un cuerpo en perfecto estado, que se atribuyó al santo patrón, por lo que la zona se transformó en un lugar sagrado (Zaouia).
El mausoleo, localizado en la Place de Marche Verte, comenzó su construcción en el año 1717 y se terminó en 1824, momento desde el cual se convirtió en el lugar más sagrado de la medina. A lo largo del tiempo, el edificio ha sido modificado casi por completo. En el siglo XVIII, Mulay Ismail lo cambió a un estilo alauita.

El edificio del Mausoleo de Mulay Idrís forma parte de un conjunto arquitectónico compuesto por la casa el Quitún (supuesta residencia de Mulay Idrís), la Mezquita al Asraf, la fuente y la casa del wudú (lugar para realizar las abluciones). El conjunto, conocido como al-haram (lo prohibido), constituía un lugar en el que los musulmanes podían encontrar refugio y asilo.
Una curiosidad es que las calles que rodean el mausoleo constituyen el conocido como distrito sagrado, que se encuentra delimitado por barras de madera situadas en las calles, y que servían para evitar que los cristianos, los judíos y los burros, entraran en la zona.
Durante todo el free tour, nos llamaron mucho la atención las puertas. Preciosas, bellamente decoradas, todo un deleite para la vista.


Las fuentes son otras de las “edificaciones” que están presentes en todos los barrios. Vimos algunas de ellas.


Al lado de la segunda de estas fuentes, situada en la Plaza Nejjarine, se encuentra el Museo de Arte y ArtesanÍa de la Madera. En él se exponen objetos tradicionales realizados en madera, tallados a mano por los maestros artesanos de Fez. Este edificio, en sus inicios, a principios del siglo XVIII, fue una fonda que cobijaba a comerciantes de productos lujosos que acudían a Fez. Mas tarde, durante el protectorado francés, se convirtió en comisaría.
Clasificado como monumento histórico en el año 1916, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tras lo cual fue objeto de un importante trabajo de restauración.

Paseamos por una calle bastante llamativa, llena de cuadros y pinturas que recubrían sus paredes, la Rainbow Street Art. Sin ninguna duda, es la calle más colorida y alegre de toda la Medina de Fez.



Durante el recorrido, el guía nos enseñó el que se considera el primer hospital psiquiátrico del mundo.

En total, estuvimos unas cuatro horas y media en el free tour, en las que el guía, no recuerdo su nombre, nos mostró muchos de los “tesoros” que alberga la medina. Nos llevó, incluso, a tomar un té en una de las teterías más famosas. Hecho a base de 6 hierbas diferentes, que el dueño cortó delante nuestro, la verdad es que no nos gustó mucho.
Después de una tarde muy entretenida, nos despedimos del guía y de nuestros compañeros de tour. ¡ Aún quedaban cosas por ver en Fez!
Resto de la visita a Fez
Durante el free tour, nos enseñaron muchos de los lugares más importantes de Fez, pero obviamente, aún nos quedaban varios en el tintero.
El primer sitio que decidimos conocer fue el Palacio Real. Fuimos en dos ocasiones, la primera, en una visita muy rápida, después de llegar en bus de Chefchaouen, aprovechando el taxi que nos devolvía a la medina. La segunda, al día siguiente por la mañana.
Justo antes de llegar, encontramos otra de las puertas de entrada a la ciudad, y varios paneles informativos sobre la zona.


El Palacio Real, construido en el siglo XIV, es uno de los más grandes y antiguos de todo el país.

Debido a su gran tamaño, tuvo que ser levantado fuera de la antigua Medina, dando lugar a una nueva, Fez el-Jdid, que también alberga el barrio Judío (Mellah), así como otros varios puntos de interés.

Al igual que muchos de los palacios y mezquitas en este país, no se puede visitar, cosa que ya sabíamos. En realidad, lo que vinimos a ver son sus impresionantes puertas de acceso, 7 en total, que representan los días de la semana y los niveles de la monarquía.



Las puertas de bronce, se encuentran enmarcadas por miles de pequeños azulejos de cerámica, en los que destacan los colores azules de Fez y verde del Islam, que componen variadas formas geométricas.


El labrado de las puertas es espectacular.


Durante la segunda visita, en un momento dado, intentamos hacer fotos un poco más lejos, pero nos llevamos una “reprimenda” de los policías que custodiaban el Palacio. Parece que no les gustó que nos alejáramos demasiado hacia la plaza que hay frente al edificio y nos llamaron para decir que volviéramos.
Como ya habíamos hecho suficientes fotos y el lugar no daba para más, nos fuimos a conocer los alrededores. Primero caminamos hasta la Mellah, el barrio judío, que, en realidad, está a apenas 100 metros. Durante siglos, fue el hogar de la comunidad judía de la ciudad, aunque hoy en día, se reparten por todos los barrios de Fez, y muchos de los mercados de la Mellah, ya están en manos de marroquíes.
El término “Mellah” procede de la palabra “sal” en árabe, producto que utilizaban como moneda de cambio. En un principio, se dedicaban al comercio de metales preciosos.
Una de las características principales de las casas judías, es que tienen balcones exteriores, a diferencia de las casas marroquíes, cuyas ventanas dan a un patio interior.

Pasamos por muchos puestos de venta y tiendas.

Parece ser que el negocio de las joyas es algo bastante habitual en todos los barrios judíos del mundo.


Callejeando, descubrimos varios lugares interesantes.




Entramos en una de las sinagogas, la de Aben Danan. Había un guardia sentado en la puerta, que llamó al interior del que salió una mujer, que es la que se encargó de cobrarnos la entrada y de enseñarnos el interior.




Pudimos subir a la azotea, desde donde se ve el cementerio.

Una vez vista la sinagoga, continuamos caminando, pasando por zonas con mucha vida callejera.

A continuación, nos dirigimos hacia una zona que nos pareció un zoco, con decenas y decenas de puestos de venta.



Pasamos por delante de dos mezquitas, pero, de nuevo, no nos dejaron verla. Solo permitían la entrada a los musulmanes. Empezábamos a estar cansados de esta “costumbre” de prohibir.
Ni siquiera dejaron aproximarse a la puerta a Jesús, ya que vino un hombre gritando que fuera, que “only muslim”.



El siguiente lugar que queríamos ver, era el jardín de Jnane Sbil. Hay que decir que nos perdimos y caminamos más de la cuenta, pero bueno, el caso es que llegamos después de dar un rodeo.


El parque está muy cerca de la Place Boujloud, (en la que comenzamos el primer día el free tour), a la que llegamos caminando en pocos minutos.
Aprovechamos para comprar agua fría y paramos un taxi para que nos llevara a ver lo último que teníamos programado, las tumbas meriníes. También es posible llegar hasta ellas andando. Para ello, hay que atravesar una de las puertas de la muralla en dirección norte, la Bab Guissa, y tras un paseo de menos de media hora, se llega a lo alto de la colina donde fueron construidas.

Las tumbas se levantaron en el siglo XIV, durante la dinastía meriní, tras la conquista de la ciudad en 1250 y su nombramiento como capital del imperio. En lo alto de la colina, conocida como Al- Qula, construyeron una ciudad palaciega fortificada (Fes el-Jdid), en 1276. Mas tarde, edificaron un palacio y una mezquita, con vistas al corazón de la ciudad antigua. Finalmente se construyó una necrópolis real.


Hoy en día lo que queda son los dos edificios que formaban la necrópolis, en ruinas, aunque se puede apreciar los arcos de herradura que daban acceso al interior. Esta zona todavía no ha sufrido una excavación arqueológica, por lo que seguramente queden muchas cosas por conocer aún. No se sabe exactamente quiénes fueron enterrados en estas estructuras, pero dada su monumentalidad, probablemente eran miembros de la familia real.


Las laderas de las colinas alrededor de las tumbas, principalmente al norte y al este, todavía están ocupadas por el cementerio de Bab Guissa, que se llama así por la cercana puerta de la ciudad del mismo nombre.

Llegar hasta aquí no sólo es interesante para ver parte de la historia meriní, sino porque desde esta colina podemos contemplar una de las mejores panorámicas de Fez, sobre todo al anochecer.



Tras pasar un buen rato contemplando estas imágenes, dimos por concluidas las visitas y regresamos a la Medina para pasear y realizar algunas compras. Nos trajimos varios recuerdos, como un plato típico, una figura de cobre, así como un pequeño cuenco comprado directamente en la plaza de los caldereros. Para los sobrinos más peques, un pequeño camello de peluche. Siempre les traemos un juguete de cada país que visitamos.
Todo lo que hemos puesto, lo vimos en dos días y medio.
Visita a Chefchaouen
Chefchaouen fue la otra ciudad elegida para visitar durante esta mini escapada a Marruecos. Situada a casi 200 km de Fez, en las montañas del Rif, en el noroeste de Marruecos, se tardan unas cuatro horas en llegar en autobús.
El viaje fue muy cómodo, el autobús estaba muy bien, pero eso sí, no tenía baño. Hicimos una parada a medio camino para comer algo y aprovechar para ir al servicio.
Al mediodía, ya estábamos en la estación de bus de Chefchaouen, adonde nos fue a recoger el encargado del hotel donde nos hospedaríamos esa noche. En unos pocos minutos, nos dejó frente a una de las puertas de la medina, tras lo cual, caminamos un par de minutos hasta el alojamiento.
Tras instalarnos en la habitación, bajamos a la calle, listos para empezar a recorrer esta preciosa localidad.
Chefchaouen es una de las ciudades más pintorescas y reconocidas de todo el país. ¿El motivo?, las calles de su casco antiguo están pintadas en un tono azul precioso, que las hace muy fotogénicas y que han hecho famoso a Chauen, como también se la conoce ( o Xauen). Sus múltiples callejuelas, empedradas e inclinadas, están repletas de telares, marroquinerías y tiendas dedicadas al turismo.

Yo estuve aquí en el 2006, y poco queda de esa ciudad tranquila que conocí. No hay duda de que ha sucumbido al turismo de masas y al efecto de las redes sociales. Es curioso ver como en alguna de las calles, había colas de decenas de personas para fotografiarse en ellas. En otras tantas, se cobraba una tasa para “mantenimiento”. Por contra, este turismo permite a los habitantes tener un trabajo y no verse obligados a abandonar su hogar buscando una mejor calidad de vida.
Historia de Chefchaouen
La ciudad, de unos 40 000 habitantes, fue fundada en 1471. Su población, en un principio, estaba compuesto mayoritariamente por musulmanes y judíos exiliados de AL-Andalus, lo que explica que la parte antigua tenga una apariencia tan parecida a la de los pueblos del sur de España, con pequeñas callejuelas de tramo irregular y casas encaladas, en este caso, de color azul.


Chauen está construida sobre un pequeño valle. La parte más antigua de la ciudad crece hacia lo alto de la montaña, encontrándose en el punto más alto, los manantiales de Ras al-Ma. El centro de la ciudad es la plaza de Uta al-Hammam, en la que se encuentra la Kasbah y una mezquita, con una torre de base octogonal. Otro punto importante de la ciudad es la Mezquita de los Andaluces. La ciudad nueva se ha construido más abajo de la ciudad antigua.
Chauen fue durante siglos una ciudad sagrada, prohibiéndose la entrada a los extranjeros. Por esta razón se ha mantenido casi inalterada su fisonomía medieval, ya que los cambios, tanto en la estructura urbana como poblacional, son muy recientes.
No fue hasta el establecimiento del protectorado español de Marruecos (1912), cuando empezaron a verse personas occidentales en Chauen. Cuando los españoles llegaron, la ciudad tenía una importante población judía sefardí que hablaba judeoespañol. Fue en Chauen donde se produjo la ceremonia de traspaso de la soberanía de la región a Marruecos, arriándose la bandera española, en 1956.
Conociendo Chefchaouen
Teniendo en cuenta que nuestro hotel estaba en la zona alta de la ciudad, o sea, en la parte antigua, poco más teníamos que hacer que salir a la puerta y pasear, para empezar a disfrutar de sus callejuelas.



La estructura de sus calles, con sus recovecos, escaleras, patios y encalados, nos recordaron a muchos pueblos de Andalucía. Pero aquí, lo que diferencia a Chauen, es el color azul con el que están pintadas las casas en esta zona de la ciudad. No se sabe si es para espantar a las moscas o porque los judíos, empezaron a utilizar este color hace casi un siglo, para “eliminar” el color verde típico del islam. Sea cual sea la versión buena, el efecto es precioso.











Una de las cosas que más nos llamó la atención, fue lo adornadas que tenían algunas de las calles y lo diferentes que estaban al día siguiente a primera hora de la mañana, cuando todavía no habían llegado la masa de turistas y por lo tanto, aún estaban sin “customizar”.





Como no todo iba a ser conocer esta parte de Chaouen, fuimos a la parte baja de la ciudad antigua, para conocer sus plazas. Pasamos primero por la plaza El Hauta, presidida por una fuente de cuatro caños y con soportales en uno de sus lados. Es un lugar muy tranquilo, fuera de los circuitos turísticos.

Por contra, esta plaza, la Place Outa el Hammam, es el punto neurálgico de la medina. Está repleta de bares, cafés y restaurantes con vistas a la plaza. En muchas ocasiones se celebran conciertos o mercadillos de artesanos aquí.

En la misma plaza, está la Kasbah, una fortaleza amurallada, de sólidos muros rojizos. Dentro, llaman la atención sus exuberantes jardines, que son un remanso de frescura y de paz en pleno corazón de la ciudad. También destaca la Torre del Homenaje, en cuyos bajos están las antiguas celdas de la prisión.

Esta alcazaba se construyó con el fin de lanzar ataques contra los portugueses que estaban en Ceuta, los cuales intentaban apoderarse de la costa norte del país. Al estar Chaouen oculta entre las montañas y con un río al lado, se pensó que era un buen lugar para edificarla.
Para ello, se diseñó un recinto amurallado, con fines militares y espacios destinados a alojar al emir y a su familia, súbditos, soldados y prisioneros, además de una mezquita y un amplio espacio vacío que vertebrara el futuro desarrollo de la zona, lo que hoy se conoce como la plaza Utta el Hamman.


En la actualidad, la Alcazaba alberga el museo etnográfico, donde puede contemplarse una importante colección de arte popular, así como armas, instrumentos musicales, alfombras, tapices y fotos.


Se puede subir a la torre, desde donde podemos disfrutar de bonitas vistas de la ciudad.


En la plaza también se encuentra la Mezquita, con el minarete de base octogonal, de estilo andaluz. Tiene varias puertas, pero la mas bonita es la que se ve en la fotografía, de color azul (Bab El Hamraa). No es la única mezquita de Chaouen, sino que hay unas 20 más, así como varios santuarios, a los que acuden miles de peregrinos todos los años.

Pero Chefchaouen no son solo sus preciosas callejuelas azules, sino que tiene mucho mas. Una zona de esparcimiento cerca del manantial Ras el Maa, sirve de lugar para que tanto foráneos como locales, se alivien del sofocante calor que hace en verano.
Se llega hasta allí, saliendo de la Medina por la puerta más oriental (Bab el Onsar), desde donde accederemos al río grande (Oued el Kebir) y desde donde se puede contemplar el manantial de Ras el Maa, que brota en forma de cascada de la ladera de la montaña.

Cuando fuimos, en junio, había poca agua. Pero nos enseñaron fotos de la primavera, y el agua salía a borbotones.

En el río existen todavía varios molinos de harina y hasta hace poco era habitual ver a las mujeres haciendo la colada en los numerosos lavaderos. Ahora, muchos de ellos solo sirven para dejar los souvenirs que se venden a los turistas o ,como en éste, para tener las naranjas en remojo.
En esta zona hay algunos restaurantes, así como puestos de zumos de naranjas y granadas recién exprimido. Nosotros no vimos, pero en ocasiones, también debe haber animales, como pavos reales, para hacerse fotos con ellos, previo pago.


Esta zona tiene bonitas vistas a la Mezquita Española, a la que se puede llegar a ella tras una caminata de media hora a través de una empinada cuesta. Dicen que las vistas desde allí son increíbles, sobre todo al anochecer. Escuchar la llamada a la oración, oyendo el sonido que llega a la vez desde todas las mezquitas, también dicen que es una experiencia espectácular.

Muchas de las personas que se acercan hasta Chefchaouen, lo hacen tan solo por unas pocas horas, a través de algún tour organizado desde alguna ciudad cercana. Si bien es suficiente para hacerse una idea general de la ciudad y para admirar su belleza, creemos que para poder disfrutarla en su totalidad y sobre todo, libres de agobios y masas de turistas, es aconsejable hacer alguna noche. Durante las tardes baja mucho la afluencia de gente y las primeras horas del día también son bastante tranquilas, con calles vacías donde poco tiempo después se apelotonarán decenas de personas en busca de la ansiada foto.
Aunque hay muchas tiendas de recuerdos, lo único que compramos fueron unas postales y los magnetos para el frigo, que siempre traemos de nuestros viajes.
Tras un día y una noche en la ciudad, podemos decir que nos encantó, aunque es una pena la masificación que hay por las calles mas fotogénicas a las mañanas. Como no se controle, pronto la ciudad morirá de “éxito” como otras tantas alrededor del mundo.
Dónde alojarse durante la escapada Fez y Chefchaouen
Una parte importante en todo viaje, es el alojamiento. En esta ocasión, no tuvimos mucho tiempo para buscar y decidir, así que básicamente, entramos en booking y miramos alojamientos con buenas reseñas, tanto en Fez, como en Chefchaouen.
En el caso de Fez, elegimos el Riad Diamant de Fes, para la primera y las dos últimas noches. Ubicado en plena Medina, nos trataron maravillosamente bien. Ellos se encargaron de mandarnos un taxi al aeropuerto y después, de ir a recogernos hasta una de las entradas de la Medina.
Una vez en el Riad, nos ofrecieron un té y unas pastas de bienvenida, mientras hacíamos el chekking.

Tuvimos la suerte de que, al ser aún temporada baja, no había ningún cliente más, así que nos dejaron elegir habitación. Escogimos la que estaba en la planta superior, que daba a la terraza donde se servían los desayunos.

Lo único “malo” que tienen los Riads son las estrechas escaleras que conducen hasta las habitaciones, cosa que no hace desmerecer en nada los alojamientos. Nos permitieron dejar parte del equipaje en la habitación cuando, al día siguiente, pusimos rumbo a Chefchauen. Habitación amplia, con un baño sencillo pero suficiente.

De los desayunos mas abundantes de todos nuestros viajes, imposible comerse todo lo que nos pusieron. El día que nos marchábamos a Chefchauen, como salíamos muy pronto, nos los prepararon para llevar.


Desde la terraza, hay vistas de los alrededores.

Para Chefchaouen, elegimos el Dar Sababa, también con muy buenas críticas. Situado en la parte alta de la ciudad, estaba al lado de alguna de las calles “mas instagramer”. Habitación y baño mas pequeño que el de Fez, pero con una terraza con unas vistas preciosas, que es donde servían el desayuno, muy completo.


El desayuno que nos sirvieron fue bastante abundante.

Este es el callejón donde está ubicado el hotel. Da a una de las calles “importantes”.

Dónde comer durante la escapada a Fez y Chefchaouen
Nosotros somos buenos comedores y nos gusta probar la gastronomía típica de todos los países a los que vamos, pero hay que reconocer que la marroquí, no es de nuestras favoritas.
Nos resulta un poco “aburrida” y repetitiva. Aún así, probamos varios de los platos típicos.
Para la primera comida, elegimos El Forno, en la Rue Talaa Kebira, a muy poco andando de la Puerta Azul. Restaurante con los platos típicos marroquís, que, en su carta también tiene otros de cocina internacional. Para nuestra primera incursión por estas tierras, elegimos un couscous y un tajine, que estaban ricos. El local muy bien decorado y trato muy bueno.




La primera noche, nos acercamos hasta el Dar Rafti, donde cenamos un Rainbowl Falafel y un Chicken Shawarma, probablemente la comida mas rica que probamos en todo el viaje. Exquisito todo. Terraza muy bonita, con vistas.



Para la comida que hicimos en Chefchaouen, huimos de la plaza y las calles principales, abarrotadas a esa hora, y elegimos un sitio muy local, al lado de una de las puertas de entrada a la Medina. Las brochetas de pollo, del Restaurante Amigos, estaban muy buenas, de hecho, repetimos.


Para la cena, fuimos al Assaada. Comida típica marroquí, nada especial a destacar.




Era el segundo día de viaje, y ya empezábamos a cansarnos de este tipo de comida.

De vuelta a Fez, aún nos quedaban varias comidas/cenas más. Clock fue el sitio elegido para otra de las cenas. Vistas preciosas de una de las mezquitas. Mientras cenábamos, cayó una buena tormenta. Suerte que aún estando en la terraza, estábamos bajo techo.

Definitivamente, la carne de camello no es de nuestras favoritas.


Para la última comida por estas tierras, decidimos dejar a un lado la comida marroquí y nos comimos una pizza en Culture Box.


Después de varios días de comida típica marroquí, nos supo a gloria.

Para despedirnos de Fez, la última cena fue en el Fondouk Bazaar, que nos habían recomendado. Al igual que los demás restaurantes, nos instalamos en la terraza superior y pedimos de la carta. Otra vez, comida típica marroquí. Y de nuevo, pasó sin pena ni gloria.



Tagine Kefta, muy grasientas para nuestro gusto.
El humus no estaba mal y los Lebanese Cigars estaban ricos.
Después de nuestra experiencia gastronómica, podemos decir que nuestras mejores comidas fueron…¡ los desayunos !
Y poco mas podemos contar de esta mini escapada a Fez y Chefchaouen, salvo que nos hubiera gustado estar algún día mas para acercarnos a Volubilis, Mulay Idrís y Meknes y quizás, ir hasta el desierto del Merzouga. Pero bueno, como siempre decimos, hay que dejar algo en el tintero para volver.


