¿Quién se iba a imaginar que había campos de lavanda en La Rioja?. Pues sí, y nada más y nada menos que 20 hectáreas.
En realidad, es un campo experimental de lavanda, espliego y lavandín, cuyo cultivo comenzó en el 2020 como un proyecto del Gobierno de la Rioja para demostrar la viabilidad y competitividad en esta zona. Se quiere demostrar que es capaz de resistir los cambios de temperatura extremos y que su cultivo es viable.
Así, habrá agricultores que se decidirán a cultivar también esta planta, diversificando los cultivos y abriéndoles nuevas oportunidades, en vez de dedicarse a los cultivos extensivos como hasta ahora. Todo el proyecto está subvencionado con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), así como con dinero de otras partidas presupuestarias.

Este campo de lavanda se encuentra en el paraje de Ordoyo, que pertenece al término municipal de Quel, aunque el acceso a la finca se hace en el cruce ‘El Carrascal’ de Villarroya. Actualmente son de libre acceso.
De momento son poco conocidos, porque durante los dos primeros años, las plantas están en crecimiento, por lo que no hay tantas flores. Es a partir del tercer año cuando la lavanda empieza a lucir con un color morado impresionante. Gracias a que son tan nuevos, permanecen todavía en el “anonimato”.

En el 2023 ya se ha realizado la destilación de los aceites esenciales, con lo que el proyecto va por muy buen camino. A pesar de la gran sequía de ese verano, el cultivo salió adelante.
Aromática y vistosa, la flor de la lavanda o espliego es apreciada por sus propiedades curativas, desde cicatrizar heridas hasta el alivio del insomnio y las migrañas.

Para la visita, que es libre, es aconsejable llevar calzado adecuado, evitar las horas centrales del día, llevar una cámara de fotos para inmortalizar el momento, cuidar el entorno y, sobre todo, ir durante el periodo de floración (junio y julio sobre todo). Se puede caminar dentro del cultivo, así que hay que evitar dañar las plantas. Los temerosos de los insectos lo pasarán mal, ya que, por lo menos durante nuestra visita ( julio 2024), había muchas abejas, tábanos, e incluso, garrapatas.

Un lugar al que acercarse para contemplar la belleza y colorido de estas plantas, tanto de día como de noche. Aquí os dejamos una foto de la vía láctea sobre los campos de lavanda.



