Catania fue una de las grandes sorpresas de nuestro viaje por Sicilia. Llegamos con unas expectativas bastante bajas, después de escuchar opiniones poco favorables sobre la ciudad, pero tengo que reconocer que terminó gustándonos mucho más de lo que imaginábamos.
Situada en la costa oriental de Sicilia, a los pies del imponente volcán Etna, Catania es una ciudad llena de contrastes. Sus monumentales edificios barrocos conviven con mercados tradicionales, animadas plazas, callejuelas y construcciones de piedra volcánica que recuerdan constantemente su complicada historia.
Quizá no tenga la fama de Palermo o Taormina, pero Catania tiene una personalidad propia. Es bulliciosa, un poquito caótica y muy mediterránea, con ese ambiente que invita a pasear sin demasiadas prisas y a disfrutar de los pequeños momentos.
Durante nuestro viaje pasamos cinco noches en Catania, utilizándola como base para descubrir otros rincones de Sicilia. Pero también dedicamos tiempo a conocer sus monumentos, recorrer su centro histórico, descubrir algunos vestigios romanos y disfrutar de su gastronomía.
En este artículo os cuento qué ver en Catania, cuáles fueron los lugares que más nos gustaron, dónde nos alojamos, qué comimos y algunos consejos prácticos para organizar vuestra visita por libre.
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Qué ver en Catania
Catania es una ciudad con un patrimonio histórico y artístico enorme. Sus calles están llenas de iglesias, palacios barrocos, plazas monumentales y restos arqueológicos que recuerdan las diferentes civilizaciones que han pasado por Sicilia.
Con tantos lugares interesantes, resulta difícil verlo todo en una sola visita. Durante nuestra estancia intentamos aprovechar el tiempo para conocer sus principales monumentos, aunque también dejamos espacio para pasear, disfrutar de sus terrazas y descubrir algunos rincones menos conocidos.
A continuación, os cuento qué ver en Catania, siguiendo los lugares que visitamos y aquellos que considero más interesantes para conocer la ciudad. Como siempre, algunos se quedaron pendientes para una próxima ocasión.
Piazza del Duomo: el corazón de Catania
Si hay un lugar por el que empezar a descubrir Catania, ese es la Piazza del Duomo, el corazón de su centro histórico y una de las plazas más representativas de la ciudad.
Rodeada de monumentales edificios barrocos, está presidida por la Catedral de Santa Ágata, dedicada a la patrona de Catania, y por uno de los símbolos más curiosos de la ciudad: la Fuente del Elefante.
Diseñada por Giovanni Battista Vaccarini en el siglo XVIII, esta fuente tiene como protagonista a un elefante de piedra volcánica negra que sostiene un obelisco sobre su lomo. Los habitantes de Catania lo conocen cariñosamente como u Liotru y se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad.
La combinación de la catedral, los palacios históricos y la fuente crea uno de los conjuntos arquitectónicos más bonitos de Catania. Además, la plaza tiene mucho ambiente a prácticamente cualquier hora del día.

Para nosotras fue un lugar especialmente agradable, ya que nuestro alojamiento estaba a menos de dos minutos caminando. Pasamos por allí en numerosas ocasiones, tanto durante nuestras visitas por el centro histórico como al terminar el día, y siempre encontramos un ambiente muy animado. De hecho, acabó convirtiéndose en uno de nuestros rincones favoritos de Catania.
Mi consejo: dedica un rato a recorrer la plaza sin prisas, contemplar las fachadas de los edificios y fotografiar la Fuente del Elefante desde diferentes perspectivas. Y si tienes ocasión, vuelve al atardecer, cuando el ambiente resulta especialmente agradable.
La Catedral de Santa Ágata: historia, arte y devoción
Presidiendo la Piazza del Duomo se encuentra la Catedral de Santa Ágata, uno de los monumentos más representativos de Catania y una visita fundamental para conocer la historia de la ciudad.
Dedicada a Santa Ágata, patrona de Catania, sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando se construyó el primer templo durante la dominación normanda. Sin embargo, a lo largo de los siglos sufrió importantes daños debido a los terremotos que afectaron a la ciudad, especialmente el devastador seísmo de 1693.
Como consecuencia, buena parte del edificio tuvo que reconstruirse, dando lugar a la monumental fachada barroca que podemos contemplar actualmente, obra del arquitecto Giovanni Battista Vaccarini.

Su exterior resulta especialmente llamativo por las columnas, las esculturas y los detalles decorativos que contrastan con los tonos más oscuros de otros edificios de Catania, construidos con piedra volcánica.
En el interior encontramos un espacio amplio y bastante sobrio, dividido en tres naves y decorado con diferentes capillas y elementos religiosos. Entre sus principales atractivos destaca la capilla dedicada a Santa Ágata, donde se conservan las reliquias de la patrona, por la que los habitantes de Catania sienten una enorme devoción.
Cada mes de febrero, durante las celebraciones en honor a Santa Ágata, la ciudad se llena de procesiones y actos religiosos que constituyen una de sus tradiciones más importantes.
Otro detalle interesante es que en la catedral se encuentra la tumba de Vincenzo Bellini, el famoso compositor de ópera nacido en Catania.

Aunque su interior no tiene la espectacular decoración de otras catedrales sicilianas, como las de Palermo o Monreale, considero que merece la pena entrar para descubrir su historia y comprender la importancia que tiene para la ciudad.
Información práctica para visitar la Catedral de Catania
Dirección: Piazza del Duomo, en pleno centro histórico de Catania.
Horarios: el acceso turístico está condicionado por las celebraciones religiosas. Conviene consultar los horarios actualizados antes de la visita, especialmente durante la festividad de Santa Ágata.
Precio: la entrada para acceder al templo y visitar la zona destinada al culto es gratuita. Existen también visitas culturales y entradas combinadas de pago para conocer otros espacios del conjunto monumental.
Entre estas opciones se encuentra el recorrido que incluye la catedral, las Termas Achilliane y el Museo de Arte Sacro, con una tarifa general anunciada de 12 € y una reducida de 10 €.
Mi consejo: como la catedral está situada en la Piazza del Duomo, puedes combinar su visita con la Fuente del Elefante, la cercana Fuente del Amenano y el mercado del pescado, todos ellos a muy poca distancia.
La Pescheria: el mercado que despierta todos los sentidos
A pocos pasos de la Piazza del Duomo se encuentra uno de los lugares más auténticos y animados de Catania: La Pescheria, su famoso mercado del pescado.
Este mercado tradicional es uno de los mejores sitios para descubrir la vida cotidiana de la ciudad, lejos de las fachadas barrocas y de los grandes monumentos que encontramos a pocos metros.
Desde primera hora de la mañana, los vendedores colocan sus productos en los puestos y el mercado se llena de movimiento. Pescados de todos los tamaños, mariscos, frutas, verduras y otros productos locales se mezclan con las voces de los comerciantes, que anuncian su mercancía en medio de un ambiente bastante bullicioso.
Lo que hace especial a La Pescheria no es únicamente lo que se vende, sino todo lo que ocurre a su alrededor. Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse, observar y disfrutar de una faceta mucho más cotidiana de Catania.
Además, en las calles próximas encontrarás pequeños establecimientos, restaurantes y puestos donde probar algunas especialidades de la gastronomía siciliana.

Mi consejo: intenta visitar La Pescheria por la mañana, preferiblemente a primera hora, cuando los puestos están en plena actividad. Si te gusta la fotografía, encontrarás escenas muy interesantes, aunque conviene respetar a los vendedores y pedir permiso antes de fotografiarlos de cerca.
Información práctica para visitar La Pescheria
Dirección: alrededores de Piazza Alonzo di Benedetto y Piazza Pardo, junto a la Piazza del Duomo.
Horario habitual: de lunes a sábado, aproximadamente de 7:00 a 14:00, aunque muchos puestos comienzan a recoger antes. Los domingos suele estar cerrado.
Precio: acceso gratuito.
Mi recomendación: combina la visita al mercado con la Catedral de Santa Ágata y la Fuente del Amenano, que se encuentran prácticamente al lado.
La Fuente del Amenano: el río oculto bajo Catania
Justo entre la Piazza del Duomo y el mercado de La Pescheria se encuentra la Fuente del Amenano (Fontana dell’Amenano), uno de esos pequeños rincones de Catania que esconden una historia curiosa.
Construida en 1867 por el escultor napolitano Tito Angelini, esta elegante fuente de mármol blanco representa al río Amenano, cuyas aguas discurren en buena parte bajo las calles de la ciudad.
Su elemento más característico es la figura de un joven que sostiene una cornucopia de la que brota el agua, formando una pequeña cascada que cae sobre la pila inferior.
Precisamente esa caída del agua le ha valido el nombre popular de Acqua a linzolu, que podría traducirse como «agua en forma de sábana», por el efecto que produce al deslizarse sobre el borde de la fuente.

Lo más interesante es que el Amenano continúa fluyendo bajo el centro histórico, recordándonos que Catania es una ciudad marcada tanto por su pasado romano como por las sucesivas transformaciones provocadas por el Etna.
Aunque es una visita breve, merece la pena detenerse unos minutos para contemplar sus detalles antes de continuar hacia el mercado del pescado.
Información práctica
Dirección: Piazza del Duomo, junto al acceso a La Pescheria.
Horario: se puede contemplar a cualquier hora del día, al encontrarse en una plaza pública.
Precio: gratuita.
Mi consejo: aprovecha para fotografiarla antes o después de visitar La Pescheria. Su mármol blanco contrasta con los edificios de piedra oscura que encontramos en buena parte del centro histórico de Catania.
Iglesia de la Badia de Santa Ágata: una de las mejores vistas de Catania
Muy cerca de la Catedral de Catania, en Via Vittorio Emanuele II, se encuentra la Iglesia de la Badia de Santa Ágata (Chiesa della Badia di Sant’Agata), uno de los ejemplos más destacados del barroco siciliano.
Aunque puede pasar algo desapercibida junto a la monumental catedral, merece la pena detenerse para contemplar su elegante fachada, sus formas curvas y su imponente cúpula.
La iglesia actual fue reconstruida durante el siglo XVIII, después del devastador terremoto de 1693 que destruyó buena parte de Catania. Su diseño es obra del arquitecto Giovanni Battista Vaccarini, uno de los grandes protagonistas de la reconstrucción barroca de la ciudad.
Uno de los detalles más característicos del edificio es el movimiento de su fachada, que combina superficies cóncavas y convexas, creando un interesante juego de luces y sombras.
En el interior destaca la gran cúpula que domina el espacio central, así como una decoración bastante más sencilla de lo que podría esperarse al contemplar su exterior.

Pero uno de sus mayores atractivos es la posibilidad de subir a la cúpula y las terrazas panorámicas.
Desde allí se pueden contemplar algunos de los monumentos más importantes del centro histórico, como la Catedral de Santa Ágata y los tejados de Catania. Además, cuando el tiempo acompaña, las vistas alcanzan el mar y el imponente volcán Etna.
Es una de las opciones más interesantes para quienes quieran descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente.

Información práctica para visitar la Badia de Santa Ágata
Dirección: Via Vittorio Emanuele II, 182, Catania, muy cerca de la Piazza del Duomo.
Horario de taquilla del recorrido turístico: de lunes a domingo, de 9:30 a 20:30. El acceso a los distintos espacios puede estar sujeto a cambios.
Precio: la visita al templo es gratuita, mientras que el recorrido cultural Pulcherrima Catania, que incluye la terraza y la cúpula de la Badia y otras iglesias participantes, cuesta 7 € por adulto. La entrada es gratuita para menores de 10 años.
El billete combinado tiene una validez de tres días, respetando los horarios de apertura de cada monumento.
Puedes consultar los horarios y las condiciones de acceso en la web oficial de Pulcherrima Catania.
Mi consejo: si te gusta la fotografía y quieres disfrutar de una panorámica del centro histórico de Catania, merece la pena considerar la subida a la cúpula. En días despejados, el Etna proporciona un telón de fondo difícil de superar.
Palacio Biscari: una joya del barroco siciliano
A pocos minutos caminando de la Piazza del Duomo se encuentra el Palacio Biscari (Palazzo Biscari), uno de los edificios más elegantes de Catania y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca de la ciudad.
Su construcción comenzó después del devastador terremoto de 1693, por iniciativa de la familia Paternò Castello, príncipes de Biscari. Las obras se prolongaron durante buena parte del siglo XVIII, dando lugar a una residencia aristocrática que refleja el poder y la riqueza de la nobleza siciliana de aquella época.
El palacio destaca por su fachada ornamentada, sus balcones decorados con esculturas y su monumental patio interior, donde una elegante escalera de doble acceso conduce a las principales estancias.

Pero sus mayores tesoros se encuentran en el interior.
Uno de los espacios más impresionantes es el salón de fiestas, decorado en estilo rococó con espejos, estucos y frescos que cubren sus paredes y techos. En la parte superior se encuentra una pequeña cúpula donde antiguamente se situaban los músicos durante las celebraciones.
Para acceder a ella se construyó una curiosa escalera ornamentada con estucos, conocida como la escalera de las nubes, uno de los elementos más originales del palacio.


Durante la visita también se pueden conocer otras dependencias históricas que permiten imaginar cómo era la vida de las familias aristocráticas de Catania.
Una curiosidad es que el palacio albergó una importante colección arqueológica reunida por Ignazio Paternò Castello, quinto príncipe de Biscari. Incluso el escritor alemán Goethe visitó el edificio durante su viaje por Sicilia en 1787.
Actualmente, parte del palacio continúa vinculada a los descendientes de la familia y algunos de sus salones se utilizan para eventos culturales y celebraciones.

Información práctica para visitar el Palacio Biscari
Dirección: Via Museo Biscari, 10, Catania, a unos cinco minutos caminando de la Piazza del Duomo.
Horario: las visitas guiadas se organizan en determinados días y horarios, que pueden cambiar según los eventos celebrados en el edificio. Es recomendable comprobar la disponibilidad antes de acudir.
Precio: entrada general de 10 € y reducida de 6 € para las categorías que cumplen los requisitos. Los menores de 12 años pueden acceder gratuitamente.
Duración: la visita guiada dura aproximadamente 30 minutos.
Puedes consultar los horarios y las condiciones de acceso en la web oficial del Palacio Biscari.
Mi consejo: si te interesa la arquitectura barroca y quieres descubrir cómo eran las grandes residencias aristocráticas sicilianas, es una visita muy recomendable. Eso sí, comprueba los horarios con antelación, porque no funciona como un museo con acceso continuo durante todo el día.
El Anfiteatro Romano de Catania: un monumento oculto bajo la ciudad
En plena Piazza Stesicoro, una de las plazas más animadas de Catania, encontramos los restos de uno de los monumentos más sorprendentes de su pasado romano: el Anfiteatro Romano de Catania.
Lo primero que llama la atención es su ubicación. En medio de una plaza rodeada de edificios, tiendas y tráfico, aparece una gran excavación situada por debajo del nivel de la calle que deja al descubierto una pequeña parte del antiguo anfiteatro.
El edificio comenzó a construirse durante la época romana y fue ampliado alrededor del siglo II d. C., hasta convertirse en uno de los anfiteatros más grandes de la isla. Se calcula que podía albergar a más de 15.000 espectadores, que acudían para presenciar los espectáculos organizados en su arena.
Una de sus características más llamativas es el uso de piedra volcánica del Etna, combinada con ladrillos y otros materiales. El contraste entre la piedra oscura y los arcos de ladrillo rojizo le da un aspecto muy particular.
Pero lo más curioso es que actualmente solo podemos contemplar una pequeña parte de su estructura original. La mayor parte del anfiteatro permanece enterrada bajo las calles y edificios que rodean la Piazza Stesicoro.

Los restos visibles fueron recuperados durante unas excavaciones realizadas a principios del siglo XX, que permitieron sacar a la luz parte de las gradas, los muros y los corredores interiores.
Es sorprendente imaginar las dimensiones que llegó a tener este monumento y pensar que buena parte de él continúa escondida bajo la Catania actual.
Aunque su estado de conservación no permite contemplarlo en toda su monumentalidad, me parece una parada muy interesante para descubrir otra etapa de la historia de la ciudad.

Información práctica para visitar el Anfiteatro Romano de Catania
Dirección: Piazza Stesicoro, junto a Via Etnea, en el centro histórico de Catania.
Horario: varía según la temporada. Durante el invierno, la información oficial indica apertura diaria de 9:00 a 17:00, con último acceso a las 16:30. Conviene consultar el horario vigente antes de la visita.
Precio: la tarifa reducida publicada es de 3 €. La información oficial presenta una discrepancia para la entrada general, que aparece anunciada tanto a 4 € como a 6 €, por lo que es recomendable comprobar el importe al comprar la entrada.
También existen condiciones de gratuidad para determinadas categorías de visitantes, incluidos los menores de 10 años.
Puedes consultar los horarios y las tarifas en la web oficial del Parque Arqueológico de Catania.
Mi consejo: aprovecha tu paseo por Via Etnea para acercarte hasta la Piazza Stesicoro. Incluso si no decides entrar al recinto arqueológico, desde la propia plaza puedes contemplar una parte de los restos del anfiteatro y hacerte una idea de cómo se integra en la ciudad.
Via Etnea: una de las calles más animadas de Catania
Una de las calles más conocidas y transitadas de Catania es Via Etnea, una larga avenida que atraviesa buena parte del centro histórico y que resulta perfecta para descubrir el ambiente de la ciudad.
Partiendo de la Piazza del Duomo, esta calle está rodeada de edificios históricos, palacios barrocos, tiendas, cafeterías, heladerías y plazas que invitan a detenerse de vez en cuando.
Su nombre no es casualidad. Via Etnea está orientada hacia el volcán Etna, de manera que, cuando el cielo está despejado, es posible contemplar su impresionante silueta al fondo de la avenida.
Es una imagen muy característica de Catania, donde la presencia del volcán forma parte del paisaje cotidiano y de la propia identidad de la ciudad.
Durante nuestro recorrido por el centro histórico, Via Etnea fue una de esas calles por las que resultaba agradable pasear, observar los edificios y disfrutar del movimiento de la ciudad.
Además, a lo largo de la avenida encontrarás algunos lugares interesantes, como la Piazza dell’Università y la Piazza Stesicoro, donde se conservan los restos del Anfiteatro Romano.
Si te gustan las compras, también es una buena zona para curiosear por las tiendas. Y si prefieres simplemente descansar, no faltan cafeterías y terrazas donde tomar algo mientras contemplas el ambiente.
Mi consejo: recorre Via Etnea sin demasiadas prisas y, si puedes, hazlo en un día despejado. La combinación de los edificios barrocos con el Etna al fondo es una de las imágenes más representativas de Catania.
Piazza dell’Università: una de las plazas más bonitas de Catania
A pocos pasos de la Piazza del Duomo, siguiendo Via Etnea, encontramos la Piazza dell’Università, otra de las plazas más bonitas del centro histórico de Catania.
Aunque es menos conocida que la Piazza del Duomo, merece la pena detenerse unos minutos para contemplar los elegantes edificios barrocos que la rodean.
Entre ellos destacan el Palazzo dell’Università, sede histórica de la Universidad de Catania, y el Palazzo San Giuliano, dos construcciones que reflejan la monumentalidad de la arquitectura siciliana del siglo XVIII.

Uno de los detalles más curiosos de la plaza son sus cuatro grandes farolas de bronce, situadas en las esquinas y decoradas con figuras que representan personajes de antiguas leyendas populares de Catania.
Entre estas historias se encuentran las de los hermanos Anfínomo y Anapias, conocidos por salvar a sus padres durante una erupción del Etna, y la de Gammazita, una joven protagonista de una de las leyendas más conocidas de la ciudad.
Más allá de sus monumentos, la Piazza dell’Università es un lugar agradable para pasear, disfrutar del ambiente y observar los detalles arquitectónicos de los edificios.
Además, su ubicación hace que sea prácticamente inevitable pasar por ella mientras recorres Via Etnea.

Información práctica
Dirección: Piazza dell’Università, junto a Via Etnea y a pocos pasos de la Piazza del Duomo.
Horario: acceso libre a cualquier hora, al tratarse de una plaza pública.
Precio: gratuita.
Mi consejo: no te limites a atravesarla de camino a otros monumentos. Dedica unos minutos a observar sus edificios y las esculturas de las farolas, porque son detalles que pueden pasar desapercibidos a primera vista.
El Teatro Romano de Catania: una sorpresa escondida entre las calles
Catania es conocida principalmente por sus iglesias y palacios barrocos, pero también conserva importantes vestigios de su pasado romano. Uno de los más sorprendentes es el Teatro Romano de Catania, situado en pleno casco histórico, en Via Vittorio Emanuele II.
Lo curioso de este monumento es que, desde la calle, resulta difícil imaginar lo que vamos a encontrar en su interior. El teatro está prácticamente escondido entre edificios de distintas épocas y, al acceder al recinto, aparece ante nosotros una enorme estructura semicircular que parece surgir de entre las casas.

Aunque sus orígenes se remontan a construcciones anteriores, buena parte de los restos que podemos contemplar actualmente pertenecen al siglo II d. C., cuando el teatro fue ampliado durante la época romana.
Se calcula que tenía capacidad para unos 7.000 espectadores, que acudían a presenciar representaciones teatrales y otros espectáculos públicos.
Uno de los elementos más llamativos es su graderío semicircular, construido utilizando principalmente piedra volcánica oscura, que contrasta con otros materiales empleados en diferentes partes del edificio.
Durante la visita se pueden recorrer distintos sectores del conjunto arqueológico, observar las gradas, los corredores y los restos de las estructuras que formaban parte del antiguo teatro.
Además, junto a él se encuentra el Odeón, un teatro de menores dimensiones que probablemente se utilizaba para actuaciones musicales y reuniones.

Pero lo que realmente me sorprendió fue la integración del conjunto arqueológico en la ciudad actual. Resulta curioso contemplar una construcción romana de casi dos mil años rodeada de edificios mucho más modernos.
Y tengo que reconocer que, de todos los monumentos que visitamos en Catania, el Teatro Romano fue el que más me gustó. Quizá porque no esperaba encontrar un recinto arqueológico de estas dimensiones prácticamente escondido entre las calles del centro histórico.
Si te gusta la historia o disfrutas visitando yacimientos arqueológicos, es uno de los lugares que no dejaría fuera de una ruta por Catania.
Información práctica para visitar el Teatro Romano de Catania
Dirección: Via Vittorio Emanuele II, 266, Catania, a pocos minutos caminando de la Piazza del Duomo.
Horario: abierto todos los días, de 9:00 a 19:00, con último acceso a las 18:30.
Precio: entrada general de 8 € y reducida de 4 €, según las condiciones aplicables.
Puedes consultar los horarios y las tarifas en la web oficial del Parque Arqueológico de Catania.
Mi consejo: no confundas este monumento con el Anfiteatro Romano de la Piazza Stesicoro. Son dos construcciones diferentes. Aunque ambas son interesantes, personalmente disfruté mucho más de la visita al Teatro Romano, donde pudimos apreciar mejor las dimensiones y la estructura del antiguo edificio.
Monasterio Benedictino de San Nicolò l’Arena: una joya del barroco siciliano
Uno de los edificios más sorprendentes de Catania por su historia y sus dimensiones es el Monasterio Benedictino de San Nicolò l’Arena (Monastero dei Benedettini), situado en la Piazza Dante, a unos diez minutos caminando de la catedral.
Fundado en 1558, está considerado uno de los mayores complejos monásticos benedictinos de Europa y forma parte del conjunto de ciudades del barroco tardío del Val di Noto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Su historia está estrechamente relacionada con dos de las grandes catástrofes que marcaron el pasado de Catania: la erupción del Etna de 1669 y el terremoto de 1693.

La lava de 1669 transformó profundamente los terrenos que rodeaban el monasterio, mientras que el terremoto de 1693 provocó graves daños en el edificio. Su posterior reconstrucción dio lugar a un conjunto monumental en el que conviven elementos de diferentes épocas y estilos arquitectónicos.
Actualmente, el monasterio alberga el Departamento de Humanidades de la Universidad de Catania, por lo que resulta curioso descubrir cómo un antiguo edificio religioso se ha convertido en un espacio universitario lleno de vida.
Uno de sus grandes atractivos son los claustros, rodeados de elegantes galerías y espacios ajardinados. También destacan las escalinatas monumentales, los patios interiores y los numerosos detalles arquitectónicos que recuerdan la importancia que tuvo este conjunto durante siglos.

Durante nuestra visita disfrutamos especialmente de la tranquilidad de sus patios. De hecho, aprovechamos para sentarnos un buen rato a descansar, alejadas por unos momentos del bullicio de las calles de Catania.
Es uno de esos lugares donde resulta agradable detenerse, contemplar la arquitectura y disfrutar del ambiente sin necesidad de ir de un monumento a otro.
Para quienes quieran conocerlo más a fondo, se organizan visitas guiadas que permiten descubrir espacios históricos como los antiguos sótanos, las cocinas del siglo XVIII, los claustros y los restos de viviendas romanas conservados bajo el edificio.

Información práctica para visitar el Monasterio Benedictino de Catania
Dirección: Piazza Dante, 32, Catania.
Horarios de las visitas guiadas: todos los días, de 10:00 a 17:00. Según el calendario oficial, a partir del 1 de agosto se amplían hasta las 18:00. Es necesario consultar los turnos disponibles y reservar.
Precio de la visita guiada: entrada general de 10 €. Existen tarifas reducidas de 7,50 € para mayores de 65 años y determinadas categorías, 6 € para estudiantes universitarios de otras universidades, 4 € para estudiantes de la Universidad de Catania y 3 € para menores de 19 años. Los menores de 7 años acompañados pueden entrar gratuitamente.
Acceso gratuito: durante el horario de apertura del Departamento de Humanidades se puede acceder libremente a las zonas utilizadas por la comunidad universitaria. Este acceso no incluye todas las dependencias históricas del recorrido guiado.
Duración de la visita guiada: aproximadamente 75 minutos.
Puedes consultar los horarios, reservar entradas y conocer los diferentes recorridos en la web oficial del Monasterio Benedictino de Catania.
Mi consejo: si tienes poco tiempo, acercarte a conocer los patios y las zonas de acceso libre ya permite descubrir parte del encanto del edificio. Pero si te interesa especialmente la historia y la arquitectura, merece la pena reservar una visita guiada para acceder a los espacios que no se pueden recorrer por libre.
Las Termas de la Rotonda: de baños romanos a iglesia cristiana
En pleno centro histórico de Catania, no muy lejos del Teatro Romano, se encuentra uno de los conjuntos arqueológicos más curiosos de la ciudad: las Termas de la Rotonda (Terme della Rotonda).
A diferencia de otros monumentos mucho más conocidos, este pequeño recinto pasa bastante desapercibido entre las calles del casco antiguo. Sin embargo, es un lugar muy interesante para comprender cómo Catania ha ido transformándose a lo largo de los siglos.
Sus orígenes se remontan a los siglos I y II d. C., cuando se construyó en esta zona un complejo de baños públicos romanos.

De aquella época se conserva una estructura muy particular, con una sala circular cubierta por una gran cúpula y diferentes espacios que formaban parte de las antiguas instalaciones termales.
Pero lo que hace realmente especial a este monumento es que las termas terminaron convirtiéndose en una iglesia cristiana.
Esta transformación comenzó durante el siglo VI, cuando el antiguo edificio romano dejó de utilizarse como instalación termal y fue adaptado para el culto religioso.
A lo largo de los siglos se realizaron nuevas modificaciones y se incorporaron diferentes elementos decorativos, entre ellos pinturas murales de temática religiosa.

Durante nuestra visita pudimos contemplar algunos de estos frescos, que todavía se conservan en las paredes y que contrastan con los restos arquitectónicos de época romana.
Es precisamente esa mezcla de elementos lo que más llama la atención: en un espacio relativamente pequeño podemos descubrir huellas de distintas etapas de la historia de Catania.
Además, la visita nos dejó una pequeña anécdota. Cuando llegamos, intenté comprar la entrada directamente allí, pero no fue posible. Tuve que hacerlo a través de internet, desde el propio monumento.
No fue ningún problema importante, pero sí un detalle que conviene tener en cuenta para evitar sorpresas.

Información práctica para visitar las Termas de la Rotonda
Dirección: Via della Mecca, Catania, a pocos minutos caminando del Teatro Romano.
Horario:
- De martes a sábado: de 9:00 a 13:00 y de 14:30 a 18:30.
- Domingos: de 9:00 a 13:00.
- Lunes: cerrado.
Precio: entrada general de 2 € y reducida de 1 €.
También existe una entrada combinada para visitar el Teatro Romano, las Termas de la Rotonda y las Termas dell’Indirizzo por 10 €, o 5 € con tarifa reducida.
Entradas: se pueden comprar por internet. Según la información oficial, también existe una taquilla física en el Teatro Romano, aunque durante nuestra visita no pudimos adquirir la entrada directamente en las termas.
Puedes consultar los horarios, las tarifas y las opciones de compra en la web oficial del Parque Arqueológico de Catania.
Mi consejo: si te interesa la arqueología y ya tienes pensado visitar el Teatro Romano, merece la pena acercarte también a las Termas de la Rotonda. No es una visita larga, pero permite conocer una parte menos conocida de la historia de Catania.
Castillo Ursino: una fortaleza medieval marcada por el Etna
El Castillo Ursino (Castello Ursino) es una de las fortalezas medievales más importantes de Catania. Fue construido en el siglo XIII por orden del emperador Federico II de Suabia y destaca por sus gruesos muros de piedra volcánica y sus cuatro grandes torres cilíndricas.
Una de sus mayores curiosidades es que originalmente se encontraba junto al mar. Sin embargo, la gran erupción del Etna de 1669 modificó el litoral y terminó alejándolo de la costa.
A lo largo de los siglos, el castillo fue utilizado como fortaleza defensiva, residencia real y prisión. Actualmente alberga el Museo Cívico de Catania, con importantes colecciones arqueológicas y artísticas.
Durante nuestra estancia en Catania, el castillo estaba cerrado por obras de restauración, así que no pudimos visitar su interior. Aun así, decidimos acercarnos para contemplarlo desde fuera y hacer algunas fotografías.

Información práctica para visitar el Castillo Ursino
Dirección: Piazza Federico II di Svevia, Catania.
Estado de apertura: cerrado temporalmente por obras de restauración.
Reapertura prevista: primeros meses de 2027, aunque sin una fecha definitiva confirmada.
Precio: las entradas y tarifas deberán consultarse cuando vuelva a abrir el museo.
Mi consejo: si estás recorriendo el centro histórico, puedes acercarte para contemplar su exterior. Antes de organizar una visita al museo, comprueba si ya ha reabierto sus puertas.
Puerta Garibaldi: un arco monumental en Catania
Otro de los monumentos curiosos de Catania es la Puerta Garibaldi (Porta Garibaldi), un elegante arco triunfal situado en la Piazza Palestro, al final de Via Garibaldi.
Construida en 1768 por los arquitectos Stefano Ittar y Francesco Battaglia, fue levantada para conmemorar el matrimonio de Fernando de Borbón y María Carolina de Austria. Originalmente recibió el nombre de Porta Ferdinandea, aunque posteriormente fue rebautizada en honor a Giuseppe Garibaldi.
Lo que más llama la atención es su decoración, que combina franjas de piedra volcánica negra con piedra blanca, creando un contraste muy característico. En su parte superior destacan un reloj y diferentes elementos escultóricos.
Uno de sus detalles más interesantes es la inscripción latina Melior de cinere surgo, que significa «Resurjo mejor de las cenizas», una referencia a la capacidad de Catania para recuperarse de las erupciones volcánicas y los terremotos que han marcado su historia.

Información práctica
Dirección: Piazza Palestro, Catania.
Horario: se puede contemplar a cualquier hora del día.
Precio: gratuito.
Mi consejo: si tienes tiempo para alejarte un poco de la zona más monumental del centro histórico, puedes acercarte hasta la Puerta Garibaldi. Es una parada breve, pero interesante para descubrir otro de los símbolos de la ciudad.
El Etna: el volcán que domina Catania
Es imposible hablar de Catania sin mencionar el Etna, uno de los volcanes más activos de Europa y uno de los grandes protagonistas del paisaje de Sicilia oriental.
Situado a pocos kilómetros de la ciudad, su imponente silueta puede contemplarse desde diferentes puntos de Catania cuando el tiempo está despejado. Pero su presencia va mucho más allá de las vistas: las erupciones del Etna han marcado profundamente la historia, la arquitectura y la vida de sus habitantes.
De hecho, buena parte de los edificios históricos de Catania están construidos con piedra volcánica, que les proporciona ese característico color oscuro que contrasta con las fachadas barrocas.

Durante nuestra estancia en la ciudad pudimos comprobar que el Etna sigue siendo un volcán muy activo. Aquellos días aumentó su actividad y, de hecho, el aeropuerto de Catania permaneció cerrado durante varios días, incluso después de que nosotras abandonáramos la ciudad.
Fue una experiencia que nos recordó hasta qué punto la vida en esta parte de Sicilia está condicionada por la presencia del volcán.
Nosotras pudimos fotografiar el Etna desde las inmediaciones de la estación central de tren de Catania, desde donde se obtiene una bonita perspectiva de su silueta elevándose sobre la ciudad.
¿Se puede visitar el Etna desde Catania?
Sí. Desde Catania se pueden organizar excursiones para conocer los paisajes volcánicos del Etna, recorrer senderos autorizados y acercarse a algunas zonas de cráteres y antiguas coladas de lava.
Existen recorridos de diferentes duraciones y niveles de dificultad, algunos acompañados por guías especializados.
Eso sí, al tratarse de un volcán activo, las condiciones de acceso pueden cambiar dependiendo de la actividad volcánica y de la meteorología.
Mi consejo: si tienes pensado subir al Etna, consulta previamente las condiciones de acceso y reserva tiempo suficiente para la excursión. Y aunque no puedas acercarte al volcán, aprovecha los días despejados para contemplarlo desde las calles de Catania: es una de las imágenes más características de la ciudad.
Dónde dormir en Catania
Elegir bien dónde alojarse en Catania es importante, especialmente si tienes pensado recorrer la ciudad a pie o utilizarla como base para hacer excursiones por Sicilia oriental.
Durante nuestro viaje pasamos cinco noches en Catania, así que buscábamos un alojamiento céntrico, cómodo y bien situado para aprovechar al máximo nuestra estancia.
Después de comparar varias opciones, nos decidimos por el B&B Novecento, situado a menos de 100 metros de la Piazza del Duomo. Y tengo que reconocer que, en cuanto a ubicación, fue todo un acierto.
Nuestra habitación era enorme, con una cama doble, otra individual, baño privado y una terraza para nosotras. Después de pasar el día recorriendo la ciudad o haciendo excursiones, se agradecía disponer de tanto espacio.
El desayuno estaba incluido, aunque no se servía en el propio alojamiento, sino en una cafetería situada a unos dos minutos caminando. Cada mañana acudíamos allí para disfrutar de una bollería fantástica, una forma estupenda de empezar el día antes de salir a descubrir Sicilia.



Pero lo mejor del B&B Novecento era, sin duda, su ubicación. Estábamos prácticamente al lado de la Piazza del Duomo, por lo que podíamos salir a pasear por el casco histórico, visitar los principales monumentos o acercarnos a cenar sin necesidad de utilizar ningún transporte.
Eso sí, también encontramos un pequeño inconveniente: algunas noches se escuchaba la música en directo de un bar cercano. No fue algo que empañara nuestra estancia, pero conviene tenerlo en cuenta si tienes el sueño ligero.
¿Cuál es la mejor zona para alojarse en Catania?
Por nuestra experiencia, el centro histórico es una de las mejores opciones, especialmente si visitas Catania por primera vez.
Alojarte cerca de la Piazza del Duomo o de Via Etnea permite llegar caminando a buena parte de los principales atractivos de la ciudad, además de tener numerosos restaurantes, cafeterías y comercios a pocos pasos.
Otra alternativa es buscar alojamiento cerca de Catania Centrale, una ubicación práctica si tienes pensado hacer varias excursiones en tren o autobús, aunque estarás algo más alejado de los principales monumentos.
Si, por el contrario, prefieres combinar las visitas culturales con unos días junto al mar, también puedes valorar las zonas costeras, comprobando antes las distancias y las conexiones con el centro.
Mi consejo: si volviera a Catania, repetiría la elección de alojarme en pleno centro histórico. Para nosotras fue una ubicación excelente y nos permitió disfrutar de la ciudad también al terminar las visitas del día.
Dónde comer en Catania: platos típicos y nuestra experiencia
Una de las cosas que más disfrutamos durante nuestro viaje por Sicilia fue su gastronomía, y Catania no fue una excepción.
La cocina siciliana está llena de sabores mediterráneos, recetas tradicionales y dulces que hacen difícil resistirse a las vitrinas de sus pastelerías.
Aunque durante nuestra estancia no probamos tantos restaurantes como nos habría gustado, sí tuvimos ocasión de descubrir algunos establecimientos que merece la pena mencionar.
Y es que nuestra forma de organizar las comidas era un poco particular. Como varios días estuvimos fuera de Catania haciendo excursiones, solíamos comer bastante tarde. Por eso, cuando llegaba la noche, muchas veces nos conformábamos con algo ligero y un helado. ¡Y hasta el desayuno del día siguiente!
Qué comer en Catania: algunos platos típicos
Si visitas Catania, hay varias especialidades de la gastronomía siciliana que merece la pena conocer:
- Arancini: bolas de arroz rellenas, empanadas y fritas. En Catania es habitual encontrarlas con forma cónica, que recuerda al volcán Etna.
- Pasta alla Norma: uno de los platos más representativos de la ciudad, elaborado con tomate, berenjena frita, albahaca y ricotta salada.
- Cipollina: un hojaldre relleno de cebolla, tomate, mozzarella y jamón, muy habitual en las cafeterías y establecimientos de comida para llevar.
- Granita con brioche: una de las combinaciones más tradicionales de los desayunos sicilianos. La granita, especialmente la de almendra o pistacho, se acompaña de un bollo dulce.
- Cannoli sicilianos: crujientes cilindros de masa frita rellenos de ricotta dulce, uno de los postres más conocidos de Sicilia.
Y, por supuesto, tampoco podían faltar los helados italianos, que terminaron convirtiéndose en una de nuestras pequeñas rutinas diarias.
Trattoria il Mare: nuestra primera comida en Catania
Para nuestra primera comida en la ciudad elegimos Trattoria il Mare, un restaurante de cocina siciliana tradicional situado en Via San Michele.
Se trata de un establecimiento familiar, sencillo y sin grandes pretensiones, donde tienen bastante protagonismo los platos de pescado y marisco.
En su propuesta gastronómica encontramos especialidades sicilianas, diferentes preparaciones de pescado y platos de pasta.
Nos pareció una buena opción para comer en Catania sin buscar un restaurante especialmente sofisticado, con una cocina tradicional, raciones generosas y precios razonables.
Dirección: Via San Michele, 7, Catania.
Un restaurante junto al mercado del pescado
Nuestra segunda y última comida en un restaurante de Catania fue en un establecimiento situado muy cerca de La Pescheria, el famoso mercado del pescado.

No recuerdo su nombre, así que no puedo recomendarlo de forma concreta, pero sí recuerdo que comimos muy bien y que los precios también nos parecieron bastante asequibles.
Es una zona interesante para buscar restaurantes de cocina siciliana, especialmente si te gustan los pescados y mariscos.
Prestipino: nuestros desayunos en Catania
Uno de los establecimientos que más frecuentamos durante nuestra estancia fue Prestipino, una conocida pastelería y cafetería situada entre la Piazza dell’Università y la Piazza del Duomo.
Como os contaba en el apartado del alojamiento, el desayuno de nuestro B&B estaba incluido, pero se servía en esta cafetería, situada a un par de minutos caminando.
Así que cada mañana comenzábamos el día desayunando allí.
Sus vitrinas estaban llenas de dulces sicilianos, bollería, cannoli y otras especialidades que tenían una pinta estupenda.



Al encontrarse en una zona muy turística, es posible que los precios resulten algo elevados, pero en nuestro caso el desayuno estaba incluido en el alojamiento. Además, acudíamos bastante temprano, por lo que siempre encontramos un ambiente tranquilo y recibimos un buen servicio.
La bollería nos pareció fantástica y fue una forma estupenda de empezar cada jornada.
Don Peppinu: nuestros helados favoritos de Catania
Y llegamos a uno de nuestros pequeños placeres durante la estancia en Catania: los helados de Don Peppinu.
Esta heladería está situada en una de las esquinas de la Piazza del Duomo, muy cerca de donde nos alojábamos, así que terminamos convirtiéndola en una parada habitual.
Casi todas las tardes, después de pasar el día visitando monumentos o haciendo excursiones, comprábamos un helado y nos sentábamos tranquilamente en las escalinatas de la Fuente del Elefante.
Yo terminé completamente enamorada del helado de chocolate, mientras que Montse siempre elegía el de pistacho.
Allí nos quedábamos un buen rato, disfrutando del helado y observando el ambiente de la plaza. Incluso algunas noches coincidimos con música en directo, algo que hacía todavía más agradable aquel momento.


Puede parecer una tontería, pero son precisamente esos pequeños recuerdos los que terminan formando parte de lo mejor de un viaje.
Mi consejo: más allá de buscar restaurantes recomendados, dedica tiempo a descubrir las cafeterías, pastelerías y heladerías de Catania. La gastronomía también es una forma estupenda de conocer la ciudad.
¿Merece la pena visitar Catania? Nuestra experiencia
¡Sin ninguna duda! Catania fue una de las grandes sorpresas de nuestro viaje por Sicilia y una ciudad que terminó gustándonos mucho más de lo que imaginábamos.
Tengo que reconocer que llegamos con unas expectativas bastante bajas. Antes del viaje, varias personas nos habían comentado que Catania era una ciudad decadente, sucia e incluso algo insegura en determinadas zonas.
Sin embargo, nuestra experiencia fue completamente diferente.
Desde el primer momento nos encontramos con una ciudad llena de vida, con plazas animadas, monumentos impresionantes y un ambiente que nos resultó muy agradable. Es cierto que Catania tiene ese punto de caos característico de muchas ciudades mediterráneas, pero precisamente eso forma parte de su personalidad.
También hay que tener en cuenta que nuestro alojamiento estaba a menos de dos minutos caminando de la Piazza del Duomo, por lo que disfrutábamos de una ubicación privilegiada. Cada vez que salíamos a la calle nos encontrábamos con el ambiente del centro histórico, sus terrazas, comercios y gente paseando.
Pero Catania también nos sorprendió por su patrimonio histórico. Sus iglesias barrocas, los restos de época romana y edificios como el Monasterio Benedictino hacen que tenga mucho más que ofrecer de lo que inicialmente esperábamos.
De todos los monumentos que visitamos, me quedaría especialmente con el Teatro Romano, que fue uno de los lugares que más disfruté durante nuestra estancia.
¿Cuántos días dedicar a Catania?
Nosotras pasamos cinco noches en Catania, utilizándola como base para descubrir otros rincones de Sicilia oriental.
Su ubicación y sus conexiones de transporte permiten organizar excursiones a lugares como Taormina, Siracusa o el Etna, por lo que puede ser una buena opción para quienes prefieran alojarse en una sola ciudad y desplazarse desde allí.
Sin embargo, si volviera a organizar el viaje, probablemente repartiría las noches de otra manera.
Aunque nuestra estancia en Catania fue estupenda, creo que habría sido interesante dormir alguna noche en Siracusa o Taormina, por ejemplo. De esa forma habríamos podido disfrutar de esos lugares a primera hora de la mañana, antes de que llegaran muchos de los visitantes que acuden en excursiones de un día.
Para conocer los principales monumentos de Catania, considero que uno o dos días completos pueden ser suficientes, dependiendo del ritmo de cada viajero. Si además quieres utilizarla como base para recorrer Sicilia oriental, necesitarás añadir las noches


